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El azúcar cubano, ¿en fase de extinción?

Dimas Castellanos

La Habana 30-05-2012 – 11:14 am.

¿Cómo revertir una tendencia que nos ha llevado a zafras inferiores a

las del siglo XIX?

La zafra azucarera 2011-2012 arrastra las mismas dificultades de las

últimas dos décadas. A pesar de que en esta oportunidad se sembró

suficiente caña para cumplir el plan de producción y se contó desde el

inicio de la contienda con la casi totalidad de los recursos

contratados, se repitieron los problemas de las cosechas anteriores.

La molienda que debió haber terminado el pasado 30 de abril, aún no ha

concluido. Un artículo de Pastor Batista Valdés, acerca de la zafra en

la provincia de Las Tunas, publicado en el diario Granma, el 30 de marzo

de 2012, decía que por concepto de roturas industriales, interrupciones

operativas y dificultades en el suministro de la caña, las molidas

inestables y el envejecimiento de la materia prima, la provincia dejó de

producir unas 2.835 toneladas de azúcar y tuvo que moler alrededor de

26.800 toneladas más de caña, de manera que en los primeros 80 días de

zafra transcurridos, la provincia apenas reportaba el 67% del azúcar

previsto para esa fecha.

El segundo secretario del Partido Comunista de Cuba, en una visita al

municipio de Campechuela, el 29 de abril de 2012, dijo que "aunque

nacionalmente la respuesta de la industria mejoró mucho este año, las

deficiencias observadas todavía, unido a los percances en los cortes,

exigen un diagnóstico exhaustivo de los problemas para darle especial

atención en la etapa venidera". Exactamente lo que se ha dicho al

terminar cada zafra anterior.

La periodista Ana Margarita González, en ¿Una mejor zafra?, artículo

publicado el 14 de mayo en el semanario Trabajadores, explicaba que,

aunque la zafra debió terminar el 30 de abril, permanecían moliendo en

ese momento 29 de los 46 centrales. Según ella, "El aprovechamiento que

se fijó en 71,5% está en 10 puntos por debajo, y el rendimiento

industrial de 10,57% alcanza sólo 10,20"; a lo que agrega que la "mala

calidad de las reparaciones de la maquinaría agrícola provocó

disminución de la capacidad para las operaciones de corte, alza y tiro

de la caña".

Por su parte, en Radiografía de una zafra: el salto que no se dio,

publicado en Granma el 18 de mayo, Juan Varela Pérez y Sheyla Delgado

Guerra reconocen algunos logros modestos, pero consideran que "las

insatisfacciones son muchas". Según ellos, los directivos del Grupo

Azucarero expresaron que para la fecha prevista de cierre de la zafra la

misma estaba al 94%, pues en los 20 días perdidos por arrancadas tardías

y mal aprovechamiento de la capacidad potencial se dejaron de moler 534

mil 892 toneladas de caña, equivalentes a 66 mil 502 toneladas del

dulce. Y agregaron que entre las provincias atrasadas, Las Tunas

representa el 31% del incumplimiento del país.

A lo anterior, ahora se une el bajo rendimiento de la cosecha por las

lluvias del mes de mayo y la práctica de mover a hombres y equipos de

las provincias que culminan a tiempo hacia las que no han terminado,

como es el caso de los espirituanos, que cumplieron sus compromisos

productivos en la primera semana de abril y migrarán hacia otras

regiones, con el consiguiente aumento de los costos.

El derrumbe de la industria azucarera cubana se comprende mejor

comparando el monto de las toneladas de azúcar producidas en los últimos

117 años. En 1895 se alcanzaron 1,4 millones de toneladas; en 1919 se

elevó a más de 4 millones; en 1925 la cifra fue 5,3 millones; y en 1952

llegó a 7,2 millones. En 1970, después de un colosal esfuerzo, la cifra

se elevó hasta 8,5 millones; para caer a menos de 3,8 millones de

toneladas en 1999. Para enfrentar ese retroceso, en el año 2001 se

designó ministro del azúcar al General de División Ulises Rosales del

Toro, quien pronosticó una rápida recuperación que alcanzaría en ese

mismo año 5 millones de toneladas. Para ese objetivo anunció dos

proyectos: 1- la Reestructuración de la Industria Azucarera, dirigida a

lograr un rendimiento industrial del 11%, (lo que significa extraer de

cada 100 toneladas de caña, 11 toneladas de azúcar), y 2- la Tarea

Álvaro Reynoso[1], con el fin de lograr un rendimiento de 54 toneladas

de caña por hectárea (el promedio mundial, según la FAO, es de unas 63

toneladas).

Los resultados de los proyectos anunciados, en millones de toneladas,

fueron aproximadamente: en la zafra 2000-2001, 3,5 millones; 2001-2002,

2,2 millones; 2002-2003, 2,1 millones; 2003-2004, 2,52 millones;

2004-2005, 1,3 millones y 2005-2006, no logró rebasar esa cifra. En un

reporte del periodista Juan Varela sobre esta última cosecha, publicado

en Granma el martes 27 de junio de 2006, se dice: "La zafra azucarera

recién terminada demostró que no siempre se corresponden esfuerzos y

resultados finales", que "el atraso inicial no pudo ser vencido", que

"tres cuartas partes del crudo que no se produjo fue motivado por el

atraso en la arrancada de 28 de las 42 empresas que abrieron

capacidades", que "el resto obedeció a incumplimientos de la norma

potencial y del rendimiento industrial".

No fue hasta la zafra 2008-2009 que se alcanzó un ligero aumento (llegó

hasta 1,4 millones de toneladas). Todo ello indica, de acuerdo a las

dificultades mencionadas, que el propósito de la presente zafra de

producir 1.450.000 toneladas de azúcar —cifra que se producía en Cuba a

finales del siglo XIX— tampoco se logrará.

En ninguno de los proyectos dirigidos a revertir el declive productivo

se ha contemplado la estructura de la propiedad, los bajos salarios en

la industria y en la agricultura, ni la mayor autonomía de los

productores, con excepción del Decreto Ley 259 que tímidamente se

aventuró a entregar en usufructo una caballería de tierra, infectada de

marabú; carencias que tienen mucho que ver con los resultados de ésta y

de las zafras anteriores.

Como en esta oportunidad se contó con los recursos contratados y con la

caña suficiente, ahora se podría poner el acento en cualquier otro

aspecto particular, como la fecha de la arrancada para evitar la molida

en el mes de mayo. Sin embargo no habrá solución hasta que se establezca

la relación entre declive productivo, la estructura de la propiedad y

los demás elementos mencionados. Un enfoque que desborda al azúcar y

apunta a las reformas estructurales que demanda el país, para cuyo

enfrentamiento se requiere de una voluntad política capaz de situar las

necesidades de la sociedad por encima de los intereses ideológicos.

[1] Álvaro Reynoso, destacado científico cubano, cuando Cuba ocupaba el

primer lugar mundial en la producción de azúcar y contradictoriamente,

el último en productividad agrícola, analizó íntegramente todas y cada

una de las operaciones relacionadas con el cultivo y cosecha de la

gramínea y las publicó en su Ensayo sobre el cultivo de la caña de

azúcar (1862).

http://www.diariodecuba.com/cuba/11276-el-azucar-cubano-en-fase-de-extincion


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