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ECONOMÍA

Andanzas del PIB cubano
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 18 Jul 2013 – 9:56 am.

Los datos económicos del castrismo, entre el escepticismo de los
organismos internacionales y el descreimiento de la población.

No hay dudas de que uno de los indicadores más utilizados para evaluar
el poderío económico de un país es el producto interno bruto (PIB). Su
definición más aceptada apunta que “se trata del valor monetario de
todos los bienes y servicios finales (contempla beneficios totales de
los servicios de salud, educación, deporte y cultura, entre otros)
producidos dentro de los límites geográficos de una economía en un
período específico de tiempo, por lo general un año”.

Varios organismos internacionales, como el Banco Mundial y la Comisión
Económica para América Latina (CEPAL), comparan las economías de las
distintas naciones mediante el comportamiento de sus respectivos PIB.
Sin embargo, Cuba se mantuvo durante más de tres décadas al margen de
esas comparaciones. Sucedía que nuestro país, como parte del bloque
soviético, empleaba las estadísticas basadas en el producto material, y
no en el sistema de cuentas nacionales (SCN), como era común en el resto
de las naciones.

En consecuencia, mientras la mayoría de las economías reportaban sus
resultados a través del PIB, los países del “socialismo real” usaban
como indicador el producto social global (PSG). Eso fue así hasta el año
1995, fecha en que a Cuba, al intentar reinsertarse en los mercados
internacionales, no le quedó más remedio que adoptar el PIB.

Y si el valor absoluto del PIB muestra la capacidad económica de una
nación, el índice de crecimiento del PIB nos da una idea del avance o
retroceso experimentado por una economía de un año a otro.

A partir de 1995 y hasta 2004, después de dejar atrás los momentos más
críticos del período especial, Cuba anunció crecimientos en el PIB que
oscilaron entre el 1,2% en 1998, y el 7,8% en 1996. No obstante, y al
parecer insatisfechas con semejantes cifras —que ya comenzaban a poner
en duda no pocos analistas internacionales—, las autoridades cubanas
declararon en el año 2005 que el PIB de la Isla se hallaba subvalorado,
ya que no tomaba en cuenta el valor de los servicios sociales gratuitos,
ni los subsidios de precios de los artículos racionados. Entonces se
procedió a modificar la metodología para calcular el PIB; una
modificación que al final permitió reportar índices de crecimiento
económico del 11,8% en 2005, y 12,5% en 2006.

Casi todos los organismos internacionales que se ocupan de estos temas
discreparon de esta manera de calcular el PIB, y por tanto acogieron con
recelo esas cifras de crecimiento de dos dígitos, unos porcentajes que
apenas alcanzaban economías tan dinámicas como la de China.

Con independencia de las dos consideraciones anteriores, los gobernantes
cubanos no han sido muy explícitos a la hora de justificar los índices
de crecimiento del PIB, lo que hace pensar en la posible manipulación de
las cifras con tal de ocultar la verdadera situación económica de la
Isla. Incluso se rumora que son incluidos los cuantiosos servicios
médicos que Cuba presta en el exterior, algo que chocaría con la
definición del PIB que señalamos al principio de este artículo.

En los últimos años, tal vez convencidos de la necesidad de resultar más
creíbles en el ámbito internacional, los zares de la economía cubana han
anunciado índices de crecimiento del PIB más discretos. Del año 2009 al
pasado 2012, los crecimientos económicos fueron, respectivamente, del
1,4%, 2,1%, 2,7% y 3,1%. En el primer semestre del actual 2013 el PIB
creció un 2,3%, según se dio a conocer en el recién finalizado período
de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y para fin de año
se prevé un crecimiento de entre el 2,5 y el 3%, inferior al 3,6% que se
había planificado. De acuerdo con el señor Adel Yzquierdo, ministro de
Economía y Planificación, el incumplimiento se deberá a dificultades
internas y externas, aunque no especificó cuál de ellas era la más
significativa.

Mas, y a pesar de que las estadísticas indican que la economía cubana
crece, Raúl Castro, en el discurso de clausura de la referida sesión de
la Asamblea Nacional, expresó que “cierto es que todavía el
comportamiento del PIB no se nota en la economía de la familia cubana
promedio”.

Claro, hasta tanto los crecimientos del PIB no dependan de los sectores
productivos y la agricultura, no veremos incrementos en los niveles de
producción ni en las ofertas de alimentos para la población. Tampoco
serán posibles los tan demandados aumentos de salarios, y seguirá lejana
—aunque digan lo contario— la eliminación de la dualidad monetaria.
Mientras no suceda todo eso, las cifras de crecimiento del PIB solo
serán de interés para los especialistas, y al cubano de a pie le
provocarán un gran bostezo.

Source: “Andanzas del PIB cubano | Diario de Cuba” –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1374134195_4265.html


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