Informacion economica sobre Cuba

“En Cuba hay pánico de que se corte el subsidio venezolano”
La bloguera continúa su gira por 16 países, en la que expone desde una
visión crítica el actual panorama político de su país. Anuncia la
creación del primer periódico digital y descarta asumir cargos
gubernamentales en el futuro
ADRIANA SCIALDONE GARCÍA/MELISSA FRANCO MADRID
15 DE JULIO 2013 – 12:01 AM

Yoani Sánchez no cuenta con acceso a Internet permanente en La Habana.
Pero se las arregla como puede, incluso entrando de clandestina a los
hoteles para contar con el anhelado wifi unos minutos. Tras 5 años con
esta rutina, los resultados son óptimos: más de 500.000 seguidores en
Twitter y 1 millón de lectores en su blog Generación Y.

La revista Forbes la nombró como una de las 10 blogueras más influyentes
del mundo. De hecho, en una oportunidad se salvó de ser detenida más de
24 horas al enviar un tweet alertando al mundo que unos policías le
habían obligado a abordar una furgoneta. Sus escritos muestran el lado
débil del Gobierno de Cuba, lo que la ha convertido en una referencia
para los disidentes y en el punto de diana para los seguidores del
castrismo.

Después de años de controversia sobre su labor comunicativa, la bloguera
visitó Madrid, donde participó en un foro organizado por Mario Vargas
Llosa en Casa de América. Esto forma parte de una gira que la lleva por
16 países para narrar su experiencia. Filóloga de corazón periodístico,
fue candidata al Premio Nobel de la Paz en 2012 y hoy anuncia que abrirá
un periódico en la isla.

–Se define como una periodista “especialista en Internet sin Internet”…

–Yo no soy periodista de profesión, soy filóloga e informática por
pasión. Con el periodismo he tratado toda esa frustración de la
situación que hay en mi país y lo he canalizado hacia mi vida personal.
En el blog explico que hay que hacer cualquier cosa para canalizar esa
frustración que arrastra mi generación y, en mi caso, el periodismo ha
servido para eso. La realidad cubana te provoca muchas interrogantes y
las respuestas vienen en forma de viñetas, de pequeñas pinceladas y de
crónicas de la realidad. Este periodismo ha tenido mucho impacto porque
la sociedad cubana está muy saturada de los dos tipos de periodismo que
hay: el quirúrgico, frío, de manual, y el periodismo oficialista de
aplauso. Algunas personas dicen que soy una periodista opositora y lo
que soy es una cronista de la realidad y en Cuba la realidad es
opositora, la realidad es la negación del discurso oficial.

–El Gobierno anunció que llegó Internet a los cyber de La Habana. ¿Qué
implica para los ciudadanos?

–Es verdad que se han dado pasos para flexibilizar la navegación por la
red, pero los cubanos seguimos sin tener acceso doméstico. Se abrieron
118 locales de Internet públicos a precios realmente prohibitivos,
alrededor de 5 dólares por hora, en un país donde el salario promedio
mensual está en un máximo de 20 dólares. Después, estos cibercafés
públicos tienen censuradas

algunas páginas de noticias sobre Cuba .

–Ha recorrido 16 países en 80 días, una gira importante ¿Cómo ha sido la
experiencia?

–Me considero una viajera virtual, pero esos viajes en el ciberespacio
no podía realizarlos en la vida real, por la sencilla razón de haber
abierto un blog y dar mi opinión. Eso significó un castigo de cinco
años, durante los que luché por obtener mi derecho de entrar y salir
libremente de mi país. Se hizo una reforma migratoria aunque hay
restricciones todavía: hay una lista negra de personas que no pueden
viajar. Ya no estoy en esa lista, pero mañana podría estarlo. En la gira
he tenido momentos de todo tipo, pero incluso los más difíciles han sido
después los más positivos. He tenido experiencias increíbles como
conocer lectores, seguidores de Twitter, en definitiva, ver las pasiones
que provoca mi blog en un sentido u otro.

–¿Qué es lo que más le ha sorprendido?

–El interés que hay por el tema cubano. Ver que el castrismo está en
retirada en la mente de mucha gente. Desde Cuba pensé que quedaban más
castristas por el mundo y la verdad es que no.

–A la vuelta a la isla, ¿miró con otros ojos la realidad cotidiana?

–Este viaje lo he tomado como un viaje en la máquina del tiempo, hacia
un tiempo en el que en Cuba no estamos todavía. Creo que por eso no nos
dejaban viajar, porque todo viaje es oxigenación, es ideas, es
contrastar lo que uno vive con lo que viven otras personas en otras
realidades. Cuando miro hacia la isla en la distancia la veo como parada
en el tiempo, como si mirara una postal en tonos sepias, una postal del
siglo XX con casas que no se modernizan, con autos de la primera mitad
de la centuria pasada y me da tristeza por mi país. Me doy cuenta de que
en Cuba nos han condenado a una parálisis tecnológica que es casi un
genocidio informativo y tecnológico. Todo viaje, en este caso, te
devuelve más inconforme a la isla, más rebelde, más revolucionario en el
mejor sentido de la palabra.

–¿Qué ha cambiado de Fidel Castro a Raúl Castro?

–Raúl se encontró un país en una situación muy crítica desde el punto de
vista económico, con una gran insatisfacción social y se dio cuenta de
que tenía que hacer algunos ajustes porque si no su poder peligraba. Los
ajustes “raulistas” van en la dirección correcta, hacia la apertura. El
problema es la velocidad y la profundidad. A este ritmo mis nietos
tendrán Internet en 2025 y mis bisnietos derecho a la asociación en 2070.

–Los hermanos Castro ya tienen más de 80 años. ¿Qué pasará en Cuba
cuando mueran?

–Uno de los grandes fracasos del sistema cubano es que no supo formar un
relevo porque siempre hubo suspicacias con las generaciones más jóvenes.
Todo aquel que estuvo dentro del poder, que brilló con luz propia y que
tenía menos edad que la generación histórica podía ser arrestado,
encarcelado o estigmatizado, los ejemplos sobran. El poder cubano ha
sido como un Saturno que se come a sus hijos. Han intentado preparar a
un sustituto, el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, y hay que ver
en los próximos meses y años cómo van a interactuar con él.

–Pertenece a una generación que nació durante el mandato de Fidel
Castro. ¿Será la que traiga el cambio?

–Sí, porque el oportunismo, la máscara y la simulación se han convertido
en Cuba en técnicas de supervivencia. Entonces, a veces, los que se
cuelgan la máscara dicen que sí, aplauden y aceptan, pero cuando se
quedan solos te das cuenta de que no piensan como dicen públicamente y
así mismo pasa en los estamentos del poder. Habrá gente que diga que sí,
pero el día en que tengan el poder en sus manos se quitarán sus máscaras
y se convertirán en los empresarios corruptos del mañana, en los
Vladimir Putin del futuro…

–¿Aceptaría el reto de un cargo político en un nuevo gobierno cubano?

–A mí me falta cinismo para hacer política. Además, en la Cuba que sueño
lo importante no serán las personas que estarán en el poder, esos serán
meros administradores que durarán un tiempo limitado. Me parece que la
prensa va a jugar un papel fundamental en la democratización y la
reconstrucción del país. Me apasiona este lado, además, me gusta ser la
persona incómoda de los gobernantes de hoy y de mañana. Este país hay
que reconstruirlo y yo quiero ayudar a ello desde la información. Ese es
mi papel y lo tengo muy claro. Lo que pasa es que me ha tocado vivir en
un momento en el que tengo un rol político, me guste o no.

–Tiene el proyecto de crear un periódico en Cuba…

–Más que un proyecto se ha convertido en una obsesión. Es un sueño el
poder fundar un medio de prensa porque en mi país está totalmente
penalizado por la ley, pero como yo no soy una persona que espera a que
las cosas sean autorizadas para hacerlo, pues vamos a empezar con un
periódico digital. La contradicción es hacerlo en un país donde sólo 3%
de la población tiene acceso a Internet y donde hay tan poca
infraestructura informática para leerlo. Es cierto, pero confío en ese
ingenio y ese interés para acceder a la información que tenemos los
cubanos. Es un periódico moderno, del futuro, con una amplia cartelera
cultural, con mucha infografía, mucha imagen, con mucha información del
día a día que los cubanos no tenemos.

–Nicolás Maduro sigue apoyándose mucho en los hermanos Castro. ¿Cómo es
percibido en la isla?

–Me preocupa mucho que la relación histórica entre Cuba y Venezuela, que
se parecen culturalmente, muy cercanas geográficamente, que comparten
pasajes de la historia como una raíz hispana, vaya a lastimarse por un
contexto determinado. Estamos en un momento en el que para muchos
venezolanos Cuba significa la injerencia, el invasor, y para muchos
cubanos Venezuela significa el soporte del régimen. Me preocupa que en
un futuro no podamos trascender este momento tan determinado por las
personas que tienen el poder en sus manos y no por cómo piensan sus pueblos.

–¿Cómo perciben al presidente Maduro?

–Por un lado, la gente tiene pánico de que se corte el subsidio
venezolano, de que se vea afectado por un cambio político. Es una
relación muy oportunista, pero desafortunadamente así lo ha estructurado
el Gobierno cubano. Por otro lado, esas mismas personas dicen que eso es
lo que hace falta para acelerar el ritmo de las reformas, que si no se
llega a un límite este Gobierno podrá perpetuarse en el poder.

–¿Qué representa Venezuela para Cuba?

–Evidentemente hay una ascendencia política desde la plaza de la
Revolución hacia el Palacio de Miraflores y una ascendencia económica en
sentido inverso.

–¿Qué opinión le merece que presidentes como Rafael Correa, Nicolás
Maduro y Evo Morales defiendan a Edward Snowden como una acción en pro
de la libertad de expresión?

–Hay un abismo entre lo que Snowden significa para mucha gente y lo que
estos gobernantes hacen con la prensa en sus respectivos países. Es más,
una persona cubana que saque a la luz al menos una gaveta de un archivo
de la seguridad del Estado cubano, lo mínimo que le tocaría sería la
pena de muerte. Ese mismo Gobierno aplaude y ensalza a Snowden
evidentemente para llevarle la contraria a Estados Unidos.

–Usted es una de las blogueras más reconocidas del mundo, ¿eso ha
frenado los ataques del gobierno? ¿Se siente más segura?

–Me da una visibilidad que me mete en muchísimos problemas y me
convierte en el centro de operaciones de inteligencia, vigilancia,
presión y represión. Por otro lado, hace que reparen en mí ojos de todo
el mundo. Hay mucha gente en Cuba que tiene ideas y opiniones críticas
del Gobierno y lo pasan mucho peor que yo porque no tienen quizás la
protección de las redes sociales. Así que soy consciente de que mi blog
es mi ala y mi ancla, que es el principal peligro que tengo y la
principal protección.

–¿Tiene miedo a la cárcel?

–Todos los días tengo miedo porque en Cuba uno de los elementos más
paralizantes de la represión es que no puedes encontrar una lógica, no
sabes lo que puede pasarte. Uno tiene siempre la impresión de que mañana
podría estar en prisión. Aunque los métodos represivos del Gobierno
cubano beben mucho del matonismo, del movimiento gánster y a veces no te
tocan a ti sino a las personas que quieres.

Source: ““En Cuba hay pánico de que se corte el subsidio venezolano”” –
http://www.el-nacional.com/mundo/Cuba-panico-corte-subsidio-venezolano_0_226777484.html


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