Informacion economica sobre Cuba

Proliferan negocios subterráneos
A pesar de no existir comercio electrónico en Cuba, si usted tiene
dinero suficiente, puede encargar una Macintosh de Apple o la última
versión del Samsung Galaxy.
Iván García Quintero
julio 01, 2013

En el exterior de las principales tiendas habaneras, siempre encuentras
un enjambre de personas vendiendo materiales de construcción, muebles y
electrodomésticos, a precios más bajos que en los comercios estatales.

Hay pillos y estafadores. Pero son los menos. Mientras los mercados por
moneda dura andan desabastecidos, una legión de comerciantes privados
ofrece productos deficitarios.

En 5ta y 188, Miramar, cerca del Centro Comercial Palco, existe un
puesto particular de ventas de herrajes de plomería. Tienen un stock de
mercaderías que no ves en las shoppings. Desde un jacuzzi italiano,
sanitarios Roca, a una amplia gama de duchas y calentadores de agua. El
precio es inferior al estatal. Y tienes la opción de regatearle al vendedor.

Cuando se cierra el trato, te llevan la mercancía a la casa. Sin coste
adicional. Ahora mismo, en las tiendas por divisas, escasea una gama de
artículos como la pasta dentífrica, cemento cola y blanco y el queso de
producción nacional.

“Estaba buscando 25 bolsas de cemento cola para arreglar mi casa.
Recorrí casi todas las tiendas de La Habana y no lo encontré. Sin
embargo, en los alrededores de los centros comerciales, viven personas
que tienen almacenes clandestinos con todo tipo de materiales de
construcción”, comenta Ana María, trabajadora por cuenta propia.

En un suburbio pobre y atestado de casuchas miserables, usted puede
encontrar desde baldosas españolas a un televisor de pantalla plana made
in USA. “Los precios lo rige la oferta y la demanda. Si en la tienda una
bolsa de cemento gris cuesta 6.50 cuc, nosotros la vendemos más barato.
Si el producto escasea, entonces los precios suben. Tenemos artículos de
mayor calidad que en los mercados del Estado. Y nunca nos faltan”, acota
un ex deportista reconvertido en vendedor al detalle.

A la pregunta de dónde proceden los artículos de su almacén clandestino,
prefiere no comentar. Aunque es evidente que salen por la ‘puerta de
atrás’ de los establecimientos estatales. “En Cuba no se producen
manzanas, ni se fabrican videojuegos o computadoras. En el caso de las
manzanas creo son de California, cuando en la tiendas escasean, puestos
particulares las venden por toda La Habana. Con los videojuegos sucede
otro tanto. Un Xbox 360 o la última versión de Wii no se venden en la
tiendas, pero si rastrea en Revolico.com, verá que hay muchísimas
personas ofertándolos”, señala Carlos, dependiente de una tienda.

Algunos artículos llegan en los bolsos de los cooperantes cubanos que
prestan servicios médicos o deportivos en Venezuela, Ecuador o Bolivia.
No todos, claro, pero parte del personal que labora en esos países, ha
montado una industria formidable de ropa, bisuterías, móviles
inteligentes y televisores de plasma, entre otros.

Uno además de esos cooperantes, además ofrecer consultas médicas en una
zona pobre de Caracas, en su tiempo libre se dedica a comprar artículos
piratas de marcas exclusivas. “Antes de salir de La Habana compro de
diez a doce mil dólares en el mercado negro. Luego lo canjeo por la
izquierda en Caracas. Con los bolívares compro productos por encargos,
como laptops, televisores, móviles inteligentes y ropa. Tengo una red de
amigos venezolanos con buenos contactos. Debido al desabastecimiento en
Venezuela, el mercado negro funciona como un reloj suizo. Y al igual que
en Cuba, las ‘cosas se caen del camión’ o se extravían de almacenes
cuando usted paga al cash”, apunta.

Según un economista consultado, el tráfico de artículos mediante
cooperantes cubanos en el extranjero y ‘mulas’ de Miami, supera los 5
mil millones de dólares anuales.

Para frenar las caídas de ventas en las tiendas estatales, el régimen ha
promulgado normas y leyes aduaneras en un intento por desalentar el
comercio ilegal de pacotillas. Pero los comerciantes clandestinos buscan
las grietas y siguen entrando bisuterías y electrodomésticos.

“Mientras exista tanta pobreza material en Cuba, será difícil detener el
trasiego de mercaderías. Cada dos meses, a mi familia en la isla le
llevo ropa y celulares que compro a precio de saldo en la Florida, para
que lo revendan y obtengan beneficios. Un billete de 100 dólares hace
milagros en un aduanero cubano. Vira la cara hacia otro lado y te deja
pasar hasta un elefante”, cuenta una ‘mula’.

A diez personas pregunté dónde adquirieron sus televisores de pantalla
plana y ocho respondieron que en el mercado negro. “Yo se lo compré a un
a un piloto que se dedica a traer mercancías por encargo. Me costó 450
cuc. Ese mismo modelo cuesta entre 860 y mil pesos convertibles en una
tienda por divisas”, dice Josefa, ama de casa.

Los negocios clandestinos van más allá de equipos electrónicos, manzanas
y materiales de construcción. Los mejores restaurantes privados de La
Habana, a través de ‘mulas’ encargan carne de cerdo y res de algún Mall
floridano.
Un bar particular del barrio Víbora Park compra en Miami cerveza Miller,
whisky Jack Daniel´s y vinos franceses. Y un mulato rechoncho y locuaz,
vende frascos de perfumes Dior y Carolina Herrera traídos en maletines
de pasajeros procedentes del otro lado del charco.

A pesar de no existir comercio electrónico en Cuba, si usted tiene
dinero suficiente, puede encargar una Macintosh de Apple o la última
versión del Samsung Galaxy. Ni siquiera tiene que molestarse en rastrear
bajo un sol de plomo por las tiendas en divisas. Se lo entregan a domicilio.

Incluso, hay vendedores particulares que permiten pagar a plazos.
Facilidad que no otorgan las tiendas del Estado.

Source: “Proliferan negocios subterráneos” –
http://www.martinoticias.com/content/cuba-negocios-subterraneos-ivan-garcia-/23984.html


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