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ECONOMÍA

Sin avances en la contabilidad empresarial
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 9 Jul 2013 – 9:20 am.

La contabilidad de empresas y entidades es uno de los problemas más
graves que afronta la economía nacional.

Las deficiencias en la contabilidad de empresas y entidades constituyen
uno de los problemas más graves que afronta la economía nacional. Los
números que aparecen en los balances y estados financieros casi nunca
reflejan la realidad, y ello echa por tierra el tan cacareado anhelo
gubernamental de que la ciencia se convierta en una herramienta para la
dirección empresarial.

Durante los años 70 y 80 del pasado siglo, cuando las entidades
presentaban sus estados financieros al organismo superior, este les
ponía un cuño con los calificativos de “contabilidad confiable”,
“contabilidad poco confiable” o, directamente, “contabilidad no confiable”.

Para muchas entidades era casi un mérito recibir la segunda condición,
pues aunque no estaban del todo bien, tampoco clasificaban entre las
peores. De más está decir que semejante conformismo hizo mucho daño, ya
que determinadas irregularidades contables iban a adquirir visos de
“normalidad”.

No obstante, las autoridades continuarían pacientemente los llamados en
pos de revitalizar la contabilidad. Cuando el Sistema de
Perfeccionamiento Empresarial se hizo extensivo a todas las esferas de
la economía en los años 90, quedó establecido que la contabilidad
certificada —lo que equivaldría a confiable— era el requisito primario
para que una empresa accediera al Sistema.

Incluso hubo entidades que después de trabajar en el Perfeccionamiento
durante varios años, fueron suspendidas del Sistema debido a que
perdieron la certificación en la contabilidad. Además, en determinados
momentos los Departamentos de Contabilidad en empresas y entidades
recibían cierta estimulación monetaria, en moneda nacional —de poco
impacto a causa de la doble circulación monetaria—, si su labor contable
resultaba positiva. Sin embargo, ninguna de esas medidas reportó un
beneficio duradero a la contabilidad empresarial.

En el recién finalizado VII Congreso de la Asociación Nacional de
Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), el doctor Joaquín Infante,
Premio Nacional de Economía, expresó que “la contabilidad es una sola y
no tiene apellido”. Esas palabras de este viejo lobo de la economía
castrista denotan que los males de la contabilidad distan mucho de
haberse superado. Aún subsiste la costumbre de clasificar la
contabilidad en las entidades de acuerdo con el grado de exactitud que
muestren los estados financieros, y en consecuencia admiten la
existencia de controles contables en condiciones que antaño se
enmarcarían en “contabilidad poco confiable”. Es decir, que la apelación
del señor Infante deja claramente establecidas las reglas del juego: o
hay contabilidad confiable, o no hay contabilidad.

Ahora bien, a la hora de buscar las causas de los problemas que afectan
a la contabilidad, es preciso tomar en cuenta dos elementos. En primer
término, hay que considerar la escasez de personal calificado para
acometer tan importante labor. Los que conocen las interioridades del
trabajo administrativo en las empresas son conscientes de que las áreas
de Contabilidad son de las menos atractivas para laborar.

Muchas de las anomalías que suceden en una entidad se ponen de
manifiesto en los resultados que muestran los estados financieros, razón
por la cual los trabajadores de los departamentos de contabilidad —que,
por cierto, son las áreas más controladas y auditadas— reciben a menudo
las reprimendas por insuficiencias no imputables a ellos. A lo anterior
habría que agregar las precarias condiciones materiales en que muchos
contadores realizan su trabajo, así como los bajos salarios que perciben.

Cualquier analista no muy bien informado podría aducir que la escasez de
contadores está en vías de atenuación debido a las exorbitantes
matrículas que se aprecian en los institutos politécnicos de
contabilidad diseminados por el país.

A esos analistas les diríamos que muchos de los estudiantes que se
forman en esos centros no poseen vocación por la contabilidad, y ni
siquiera piensan dedicarse a la labor una vez graduados. Sucede que
optaron por esa especialidad al terminar la secundaria básica para
evadir opciones menos atractivas como la agricultura, la construcción, y
otras con perfil de obrero calificado.

No hay que olvidar que para los muchachos que finalizan ahora el noveno
grado, más del 50% de las ofertas que poseen para la continuación de
estudios son para especialidades de obrero calificado. Los menos podrán
matricular en los preuniversitarios, y especialidades que antes
asimilaban a un considerable número de estudiantes, como la propia
Contabilidad y la Informática, tendrán también restricción de matrícula.

El otro elemento al que queremos referirnos es el poco interés de
algunos empresarios por que exista una auténtica contabilidad en sus
entidades. Se trata de los casos en que los jefes son los primeros en
depredar el bien público, y por tanto no desean transparencia,
contabilidad confiable ni control interno.

Este segundo elemento, a no dudarlo, se presenta como un valladar poco
menos que infranqueable para el éxito de la contabilidad en las empresas
y entidades nacionales.

Source: “Sin avances en la contabilidad empresarial | Diario de Cuba” –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1373354429_4059.html


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