Informacion economica sobre Cuba

Mariel, Transporte, Economía

Un ejemplo de pensamiento estratégico
Las posibles implicaciones geopolíticas y económicas detrás de la
transformación del puerto del Mariel
Gerardo González Núñez, San Juan | 09/07/2013 11:33 am

Algo que ha caracterizado la conducción económica de Cuba bajo la
Revolución es la carencia de un pensamiento estratégico para enfrentar
las cambiantes circunstancias por las que la Isla ha atravesado. La
única excepción que pudiera identificar fue en 1975 cuando se implantó
el primer modelo económico regularizado a escala nacional, conocido como
Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, que se amoldaba a
la visión soviética de gestión y que era una necesidad para poder
aprovechar al máximo la plena integración de Cuba al esquema
integracionista de los países socialista europeos. Fuera de ese momento,
lo que ha primado es la improvisación, el voluntarismo, el actuar
reactivamente para resolver los problemas coyunturales.
El último intento por tratar de establecer un proyecto de desarrollo
económico con visión estratégica fue en el VI Congreso del Partido
Comunista Cubano celebrado en el 2011 a través de los Lineamientos
Económicos y Sociales. En mi opinión, los Lineamientos están lejos de
ser ese proyecto. Es más bien una hoja de ruta, con tareas, metas,
muchas de ellas sin conexión y que no apunta a la construcción de un
nuevo modelo que garantice el desarrollo.
A pesar de esas debilidades, los Lineamientos son la guía que se está
utilizando para la realización de las reformas en curso. Al menos así se
plantea en el papel y públicamente por los dirigentes cubanos.
Sin embargo, en la aplicación de algunas políticas y en el desarrollo de
ciertos proyectos de inversión se pueden percibir ciertas tendencias y
coherencias que no parecen ser el fruto de una improvisación, sino de un
pensamiento estratégico que busca conducir el país hacia objetivos
económicos y geopolíticos no claramente expresos en documento alguno ni
en el discurso oficial. Puedo percibir que la reforma va redefiniendo
lentamente la estructura económica del país, sectorial y
territorialmente, así como su inserción en la economía internacional,
donde el papel que podría jugar el mercado norteamericano en dicha
inserción no se está descartando.
Es en este contexto que se ubica el proyecto de ampliación y
modernización del puerto del Mariel.
El proyecto del puerto del Mariel y sus implicaciones
En los Lineamientos Económicos y Sociales que finalmente se aprobaron en
el VI Congreso del Partido hay una muy somera mención al puerto del
Mariel, que incluso, fue reducida en relación al documento original.
Bajo el acápite Política para el Transporte, en el punto 277 se dice:
“Alcanzar un eficiente programa inversionista en el desarrollo portuario
del país, en especial del Mariel”[i]. Esta mención, aunque se pierde
dentro del voluminoso documento, es destacable porque es la única de su
tipo que se hizo a pesar de que está en curso o en planificación otros
proyectos similares de la infraestructura física del país y ello puede
ser reflejo de la importancia estratégica que la actual dirigencia
cubana le está asignando al esfuerzo que allí se está acometiendo.
El puerto del Mariel, ubicado al oeste de La Habana, en la provincia de
Artemisa, se pretende convertirlo en el mayor puerto de carga de Cuba,
sustituyendo en esa función al de la capital, cuya área se utilizaría
para propósitos turísticos y recreacionales. Para ello se está
edificando una moderna terminal de contenedores, que cuando esté en su
máxima capacidad operacional, podrá operar un millón de contenedores al
año, muy superior a la actual capacidad del puerto capitalino que mueve
350.000 contenedores anuales.
La obra cuyo costo está estimado en cerca de 1 billón de dólares,
financiada por Brasil y ejecutada por la empresa Odebrecht del mismo
país, será también el corazón de una Zona de Desarrollo Económico que
tendrá como actividad productiva central la industria ligera dirigida a
cubrir las necesidades del país y para la exportación. También se
pretende que sea la base de las exploraciones petroleras que se acometen
en las aguas territoriales del norte de Cuba y que sirva de puerto de
trasbordo regional, con condiciones para recibir a la nueva generación
de buques, de mayor capacidad de carga, que estarán transitando entre el
Atlántico y el Pacífico gracias a la ampliación del Canal de Panamá.
El proyecto de inversión incluye también almacenes, cámaras frías,
centro de suministro de combustible, de distribución de alimentos y
otros servicios. Además contará con una red vial y ferroviaria conectada
a las vías existentes con el fin de garantizar el movimiento de
mercancías que generará la instalación. Se espera que la terminal de
contenedores inicie operaciones de forma parcial en el 2014 y será
administrada por la firma de PSA International de Singapur, la segunda
empresa más importante a nivel mundial en manejo de instalaciones
portuarias.
El proyecto de inversión en el puerto del Mariel se realiza muy a
tiempo, en los momentos que la ampliación del Canal de Panamá redefinirá
todo el tráfico marítimo de carga en la Cuenca del Caribe, cuando a
partir del 2015 circulen con asiduidad entre el Océano del Pacífico y el
Atlántico buques de nueva generación denominada Postpanamax, capaces de
transportar hasta 3 veces más de carga que los actuales medios. Cuando
la inversión en el Mariel concluya colocará a Cuba en una posición
competitiva en la región ya que será uno de los pocos países capaces de
recibir y operar ese tipo de embarcación.
Podría preguntarse: ¿Por qué se decidió acometer ese proyecto de
inversión en el Mariel y no en otro puerto, por ejemplo, el de Santiago
de Cuba que tiene la misma profundidad marítima en el área de los
muelles, pero tiene una mayor en el canal de entrada?. Para responder a
esta pregunta tenemos que enfocar el análisis de este proyecto no como
un asunto de infraestructura física, sino de estrategias que pueden
tener ramificaciones económicas y geopolíticas; territoriales y regionales.
Hay un primera estrategia implícita de carácter territorial: afianzar la
región occidental y oeste-central como el principal eje de crecimiento y
acumulación del país, teniendo como vértices, por el lado norte, al
Mariel, La Habana, Varadero y Matanzas y por el lado sur a Cienfuegos.
El papel que tendría la bahía de La Habana y sus instalaciones
portuarias sería de un área de desarrollo turístico que involucraría el
acceso marino y sus inmediaciones terrestres, consolidándose de esta
forma la ciudad junto a Varadero como los principales polos turísticos
del país. Matanzas es el punto central de entrada del petróleo que
adquiere Cuba y se está conectando directamente con la refinería de
Cienfuegos a través de un oleoducto en construcción. Por su parte la
Perla del Sur va ampliado su papel en este esquema económico territorial
con la modernización de su refinería, la construcción de una terminal
para recibir supertanqueros de petróleo y su conversión en un Polo
Industrial a partir de la producción de derivados del petróleo y otros
productos químicos.
Hay una segunda estrategia envuelta de implicaciones sectoriales: La
redefinición de los sectores que serán los principales ejes de
acumulación. El proyecto del puerto del Mariel se une a la decisión de
continuar fortaleciendo el sector biotecnológico y farmacéutico e
impulsar el área más débil del mismo: las exportaciones; a la decisión
de darle un segundo aire al turismo, buscando diversificar la oferta
turística y aumentar las capacidades hoteleras, a la modernización de la
infraestructura física general (aumento de las líneas de celulares, la
construcción del nuevo puerto petrolero y el oleoducto ya mencionado,
renovación de la infraestructura ferroviaria, construcción de un nuevo
aeropuerto en la capital, etc.); se une también al incremento de las
exportaciones de recursos humanos calificados.
Lo que se está observando es una especialización de Cuba en dos
vertientes: una productiva asentada en producciones de alto contenido
científico-tecnológico y otra de servicio en áreas que aportan mayor
valor agregado. Si bien esta política se inserta dentro de las
tendencias mundiales, en el caso cubano no es necesariamente una virtud,
porque se está sacrificando un gran activo histórico que es la
diversificación de la base productiva cubana, con una experiencia
industrial y agrícola centenaria. Este déficit se puede paliar si logra
funcionar eficientemente la zona económica especial del Mariel y el Polo
Industrial de Cienfuegos. Quedaría pendiente la necesaria revitalización
del sector agropecuario y el papel que jugaría en el futuro la minería y
las ramas sideromecánicas.
Hay una tercera estrategia subyacente y es la geopolítica. El proyecto
del Mariel se puede ver como parte de los “mensajes” que la dirigencia
cubana está enviando al vecino del norte (debemos incluir en esos
mensajes las expectativas creadas por las posibles reservas de petróleo
en los mares territoriales de Cuba y los issues de seguridad que su
explotación pueden implicar, así como la anunciada intención de
construir 16 campos de golf en el país) de una pretendida importancia
económica que la Isla puede significar para las compañías
norteamericanas, para que estas puedan ejercer presión sobre el
liderazgo de Estados Unidos para lograr flexibilizar o eliminar el
embargo sobre la Isla.
Coincido con Pedro Monreal[ii] en la importancia que jugaría el puerto
del Mariel en la nueva logística de trasportación y productiva que se
derivaría, para Estados Unidos, de la ampliación del Canal de Panamá,
porque por su ubicación el puerto podrá servir como punto de trasbordo
de aquella carga que se mueva en la ruta Pacífico – América del Norte –
Europa, ya que la carga que se mueve por el mismo Caribe en la ruta
Pacífico – América del Sur – Caribe – Europa podrá ser manejada
perfectamente por los puertos de San Cristóbal en Panamá, Caucedo en
República Dominicana y Cartagena de Indias en Colombia, que se está
ampliando y modernizando igualmente.
La concertación de estas tres estrategias va a depender de varios
factores: por una parte, del nivel de revitalización macroeconómica
(productiva) de Cuba. Un puerto de las dimensiones que estamos hablando
tiene sentido si está respaldado por una actividad económica doméstica y
externa sólida. También dependerá de la eficiencia con que se maneje el
proyecto y de la evolución de las relaciones Cuba – Estados Unidos.

[i] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Información sobre el
resultado del Debate de los Lineamientos de la Política Económica y
Social del Partido y la Revolución. La Habana, mayo de 2011.
[ii] Pedro Monreal González. La era Postpanamax: ¿una oportunidad para
Cuba? Espacio Laical. Suplemento Digital, Arquidiócesis de La Habana,
mayo 2013.

Source: “Un ejemplo de pensamiento estratégico – Artículos – Cuba – Cuba
Encuentro” –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/un-ejemplo-de-pensamiento-estrategico-285866


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