Informacion economica sobre Cuba

Aún no llega el momento cumbre
DANIEL PALACIOS | La Habana | 22 Oct 2013 – 8:55 am.

La reforma deportiva no parará el éxodo de atletas ni resolverá sus
problemas materiales.

Hace apenas unos días se supo del intento de salida del cienfueguero
Erisbel Arruebarruena, hasta ahora torpedero de la selección nacional de
béisbol, y regular en esa posición en los últimos torneos
internacionales. La operación falló y ahora no le queda otra que
intentarlo una y otra vez hasta lograrlo.

A lo mejor muchos pensaron que la novedosa, tardía, y abigarrada
política de remuneración para los deportistas calmaría de un tajo la
profusa emigración ilegal que aqueja al sector. La realidad está
demostrando lo contrario.

Podría pensarse que un pelotero como Arruebarruena no tiene necesidad de
irse, pues ha alcanzado un estatus dentro del deporte que lo ubica entre
los “mimados” que reciben autos, casas y un viaje seguro al exterior.
Muchos lo ven así, y es típico de los límites cercanos del cubano. Pero
no es tan simple.

Hace apenas unas semanas el Gobierno emprendió una atrasadísima empresa
de rescate del profesionalismo. Edulcorada con eufemismos, dicha empresa
es presentada como el acto del mecenas bondadoso que se dio cuenta “a
tiempo” de la precaria realidad de los deportistas, y tomó medidas para
ponerlos en su justo lugar.

Es digno de reconocer que ahora los atletas más destacados ganarán
varios miles de pesos al mes, más de lo que percibían hasta el momento.
Eso mejora las condiciones de vida de muchos. También es plausible que
se acepten los derroteros de la contratación en ligas profesionales en
el exterior, pues imprime un aire nuevo al rendimiento del deportista, a
su ego profesional, a su vida en general.

Mas no caigamos en el error de ver esta como la solución “salomónica”
que salvará al deporte nacional. Los dilemas son mucho más profundos y
mientras no se resuelvan, ni siquiera miles de pesos frenarán la fuga
constante.

Esta medida no tiene nada que ver con los impuestos “antropofágicos” a
los que estarán sometidos los atletas —por ley, entre una cosa y otra,
deberán deshacerse del 40 %—, quienes comenzarán a sentir el peso de
tener sobre sus cabezas una inmensa espada de Damócles, la ONAT.

En el caso específico del béisbol, no podrán acceder a las Grandes Ligas
norteamericanas. Por un lado la MLB se niega a ir a contrapelo de las
disposiciones del embargo, las que impiden a cubanos jugar con
residencia permanente en la Isla, y por otra parte el Gobierno se
mantiene satanizando a la MLB, acusada de “roba los talentos”.

De nada sirve ganar mil pesos mensuales cuando las condiciones
materiales con las que se desenvuelven los deportistas, tanto en el
campo de juego como en los albergues y la alimentación, son cada vez
peores. Con o sin pagos, el deportista cubano seguirá navegando en los
sinsabores de un sistema caótico.

En toda esta historia, los mayores beneficiados siguen siendo los
peloteros y voleibolistas, además de los futbolistas, si en definitiva
abren los portones a esa disciplina. Estas modalidades cuentan con
torneos profesionales bien organizados en varios lugares del mundo, y
por ende el mercado se hace más abierto y plural. Pero aquellos
deportistas de disciplinas que no cuentan con ligas, o sea, que basan su
calendario internacional en eventos por convocatoria y puntuales,
seguirán con los mismos tormentos.

¿Cambiará en algo el panorama de nadadores, remeros, boxeadores,
polistas, clavadistas, luchadores, judocas, tenistas, badmintonistas y
ciclistas, entre otros varios? Pues no. Continuarán con el alma en un
hilo cuando se acerque la posibilidad de un evento internacional, pues
será la única oportunidad para hacerse de cosas materiales de mejor
calidad y disfrutar momentos que jamás podrán ver si no “se cuelan” en
esas expediciones.

Permanecerá el sentimiento de “ahora o nunca”, pues muchos deportes
apenas cuentan con exiguas competencias durante el año, y en casi
ninguno las figuras de segunda línea tienen roce extrafronterizos. Para
muchos, mil pesos mensuales no van a representar tener un techo decoroso
ni las necesidades básicas resueltas.

El cambio de aumentar los salarios de los deportistas fue un paso
positivo para el deporte cubano, pues el regreso del profesionalismo,
aunque enmascarado tras palabras rebuscadas y edulcoradas, abrirá una
ventana a la caverna y dejará entrar algo de luz. Pero mientras se siga
dentro de la cueva, no habrá llegado el momento cumbre para el deporte y
los deportistas.

Source: “Aún no llega el momento cumbre | Diario de Cuba” –
http://www.diariodecuba.com/deportes/1382424925_5601.html


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