Informacion economica sobre Cuba

Nuestra visión sobre el desmonte del sistema cubano – Un enfoque de la
situación actual
[17-10-2013]
René Gómez Manzano y Félix Antonio Bonne Carcassés

(www.miscelaneasdecuba.net).- En este trabajo deseamos expresar nuestras
opiniones con respecto al paulatino (y para ellos aceptablemente
“honorable” y cuasi subrepticio) desmonte estratégico del totalitarismo
criollo y su consecuente despreocupada “Piñata”, fundamentalmente
orientada hacia un sector de la nomenclatura militar y otros prominentes
actores ideológicamente afines.

Pese a la absoluta ineficiencia que ha demostrado el sistema económico
dirigista mantenido por el actual gobierno cubano, existen algunas
realizaciones que pueden constituir la base de una verdadera
recuperación futura en ese terreno, siempre que en Cuba se lleven a cabo
cambios profundos.

En ese sentido, podemos citar, como aspectos que en ocasiones se
subvaloran, los siguientes:
a) El trasvase Este-Oeste en el Norte de la parte oriental de la Isla,
ya casi concluido. Si se echa a un lado el inoperante sistema estatal de
producción agrícola (que hasta ahora sigue siendo el predominante) y si
se abren espacios amplios en este campo para la iniciativa privada (que
sí es capaz de aprovechar a plenitud las ventajas derivadas del
suministro seguro de agua), esta importante obra podría producir un
importante salto en la producción de alimentos, debido a la fertilidad
de las tierras de la actual provincia de Holguín y otras beneficiadas
por este proyecto;
b) El mega-proyecto de El Mariel. Se trata de una obra de considerable
envergadura; cabe destacar que ella adquiriría pleno sentido sólo a
condición de que se levanten (al menos en parte) las medidas
discriminatorias mantenidas por los Estados Unidos con respecto a Cuba
(el “embargo” o “bloqueo”);
c) La biotecnología.

A lo anterior se sumarían otros renglones que ya tienen determinada
importancia dentro del panorama económico nacional, tales como:
a) el turismo (fundamentalmente en La Habana, Varadero y los cayos);
b) una posible reanimación de la industria azucarera, en cuyo aspecto
industrial pudiera adquirir importancia la inversión extranjera, en
forma similar a la realizada por los brasileños en el central “5 de
Septiembre”. Aquí hay que mencionar de nuevo el embargo, pues al
presente no existen condiciones jurídicas para que algún inversionista
foráneo se anime a correr el riesgo de acometer ese tipo de colaboración
en las instalaciones fabricadas antes de 1959 y que el régimen castrista
expropió sin indemnización pocos años después (Esos centrales componen
la gran mayoría de la industria azucarera y con respecto a ellas penden
reclamaciones millonarias.);
c) la exportación de servicios, en especial los de las llamadas
“misiones internacionalistas” (principalmente en el campo de la salud);
d) la industria niquelífera;
e) la industria tabacalera. En este campo también desempeñaría su papel
el levantamiento de lo que los castristas denominan “el bloqueo”, habida
cuenta de que los Estados Unidos constituyen el mayor mercado potencial
de sus productos.
f) otras industrias, que son mucho menos significativas.

En un plano más anecdótico (aunque sin subvalorar la importancia que
esto tiene para el turismo), cabe mencionar la frenética campaña de
reanimación de lugares de gran “poder evocador” (tales como el
Capitolio, el Paseo del Prado, el Teatro Martí, quizás el Campoamor, la
Alameda de Paula, etc.). Esto tiende a que los cubanos en general (tanto
en el Archipiélago como fuera de él) vean con mejores ojos las
perspectivas de un mejoramiento futuro de la situación nacional.

Todo lo anterior se está haciendo con la anuencia de la Unión Europea y
la CELAC. Entre los países de América Latina y el Caribe que forman
parte de esta última organización, la motivación para participar en esos
planes oscila (según los distintos casos) entre la complicidad
ideológica y las simples motivaciones de interés. En este contexto cabe
destacar que el nombramiento de Cuba para presidir la CELAC y las
conversaciones Gobierno Colombiano-FARC en La Habana han representado un
espaldarazo político para el régimen castrista.

La gran incógnita son los Estados Unidos, aunque parece evidente que, en
este terreno (al menos por el momento), la actual Administración de ese
país está dejando hacer a Europa y América Latina. En ese contexto
tendríamos que preguntarnos: ¿Son tan ilusos —por ejemplo— los
brasileños que están dispuestos a invertir cientos de millones de
dólares sin contar con la benevolencia de los Estados Unidos y sin
esperar cambios en la política de ese país hacia Cuba?

Un aspecto de enorme incidencia en la situación cubana es el desarrollo
de la coyuntura política en Venezuela, dado el notable grado de
interdependencia que existe entre ambos países. A pesar de la fabulosa
cantidad de petrodólares que recibe, el gobierno que encabeza Nicolás
Maduro (cuya legitimidad ha sido impugnada por las fuerzas opositoras)
confronta problemas económicos serios, los que se derivan de la
trepidante política que ha mantenido en ese terreno (al igual que Chávez
antes que él). En unas semanas deberán celebrarse las elecciones
municipales, en las que la presumible debacle de los chavistas
constituirá una especie de plebiscito.

Es conveniente hacer la aclaración de que, aun si se produjera la
desintegración del gobierno de Maduro, cabe presumir que quien lo suceda
procuraría mantener en lo fundamental la colaboración con el régimen
cubano (por lo menos en todos los aspectos ajenos a lo militar y a la
seguridad). Lo anterior se debe a lo mucho que sus médicos y otros
colaboradores de las “misiones” civiles representan para el pueblo
venezolano desde el punto de vista sociopolítico. No obstante, resulta
indudable que un cambio importante en el país sudamericano representaría
en cualquier caso un fuerte golpe para el régimen castrista.

En otro orden de cosas, un factor imponderable que siempre habrá que
tener en cuenta en el caso de Cuba es —por supuesto— la posibilidad de
que se produzca algún desastre atmosférico significativo, sobre todo si
éste tiene lugar en Occidente (principalmente La Habana, Artemisa o
Mayabeque).

Es de presumir que algún acontecimiento como los mencionados en los dos
párrafos precedentes, forzarían al general Raúl Castro (cuyo
ofrecimiento de no presentarse a una nueva reelección parece serio) a
acelerar los cambios que ha iniciado (y que actualmente se mantienen en
un mínimo, lo cual da pie para la consumación de “La Piñata”,
actualmente en proceso, de la cual el reciente affaire de la cafetería
La Divina Pastora, en el Complejo Morro-Cabaña, es un buen ejemplo).

En lo exterior, es de presumir que el gobierno cubano trate de
aprovechar al máximo la relativa tolerancia que hacia él mantiene el
gobierno de Barack H. Obama, y apueste por que en 2016 ganen los
demócratas (¿Hillary Clinton?). Esta opción sería preferible para el
gobierno cubano a la alternativa de que triunfe el Partido Republicano.

Para mejorar las relaciones con el gran vecino del Norte, el gobierno
cubano tendrá que liberar al contratista Alan Gross, mantenido
arbitrariamente en prisión desde hace años por el mero hecho de
introducir unos equipos de comunicación cuya tenencia es lícita en todo
el mundo. Para hacerlo de manera que implique el menor costo político
posible para ellos, resulta razonable suponer que los castristas
aprovecharán con ese fin la liberación del espía Fernando, que deberá
tener lugar a principios de 2014; es decir, que la excarcelación de
Gross se produzca poco tiempo después que la del segundo miembro de “Los
Cinco” que recibirá ese beneficio.

Acto seguido, no sólo la Unión Europea, sino también los Estados Unidos
pudieran flexibilizar algunas de las disposiciones suyas que norman sus
relaciones con Cuba.

Teniendo en cuenta que es necesario que se realicen algunos cambios
políticos para viabilizar el mejoramiento de relaciones con los Estados
Unidos (y también con Europa), la oposición cubana (tanto en el
Archipiélago como en el Exilio) debe permanecer al tanto de las
maniobras que pueda hacer el régimen castrista en el sentido de
concretar algún tipo de diálogo o acuerdo con algún sector alternativo
que le resulte más aceptable.

En ese contexto, es menester prestar la mayor atención a las
personalidades y grupos de más reciente incorporación a la disidencia,
en especial aquellos que han gozado en los últimos tiempos de la
benevolencia del grupo de poder que hoy gobierna en Washington.

Esa predilección se ha puesto de manifiesto en actos concretos, tales
como las múltiples invitaciones, el otorgamiento de premios y la
exaltación de sus figuras, así como la mayor difusión de sus ideas por
medio de los únicos órganos de prensa alternativos a los que tienen
acceso sectores significativos de la población cubana, que son los
radicados en el extranjero.

En un próximo trabajo analizaremos la enorme influencia que, tanto en la
actualidad como en un futuro presumiblemente próximo, ejercen y
seguramente seguirán ejerciendo los entes de nuestra sociedad que
Stendhal, en su novela homónima, identificó como el Rojo y el Negro.

La Habana, 16 de octubre de 2013

Félix Antonio Bonne Carcassés
René Gómez Manzano

Source: “Nuestra visión sobre el desmonte del sistema cubano – Un
enfoque de la situación actual – Misceláneas de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/525fa5103a682e0570df9f53


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