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Cambios, Profesionales

Pirámide invertida y profesionales “cautivos”
Los profesionales de más de 70 años pueden incorporarse al “cuentapropismo”
Marlene Azor Hernández, México DF | 15/10/2013 5:53 pm

En la Gaceta Oficial número 027 extraordinaria, del 26 de septiembre del
2013, se regula el trabajo por cuenta propia y los impuestos para cada
uno de los oficios permitidos. De un total de 178 oficios permitidos
inicialmente, se amplían a 201 y sus correspondientes impuestos. Llama
la atención un pequeño acápite que permite la incorporación al
cuentapropismo, de los profesionales que se hayan graduado antes del año
1964. Sacando cuentas, los profesionales que hoy tengan más de 70 años,
son los que pueden incorporarse al trabajo por cuenta propia, aunque
ninguno de los oficios permitidos, incluya un trabajo de alta
calificación o de alto valor agregado para decirlo con el término económico.
Esta distorsión comenzó desde los inicio de los 90s y no se ha
revertido. La profunda crisis económica, resultado de la pérdida de los
subsidios soviéticos, produjo una pirámide invertida para los ingresos
de los profesionales, resultado de la crisis pero también de las
políticas que se implementaron en esa década para paliar la crisis. La
inversión extranjera con el Estado y la flexibilización del trabajo por
cuenta propia, produjo la paradoja de una singular pirámide de ingresos
en la cual los beneficiados fueron, por una parte, la élite empresarial
ligada al capital extranjero y algunos oficios permitidos como algunos
restaurantes, algunos mecánicos, los campesinos propietarios dedicados a
la exportación y los camareros en los hoteles de capital mixto o
estatales gestionados en CUC. Los profesionales han sido parte de los
grandes perdedores de la crisis y siguen siendo perdedores con “la
actualización”
Varios profesionales han alertado sobre las consecuencias de la pirámide
invertida. El historiador y antropólogo Jesús Guanche, planteaba en el
2009 que si los profesionales cubanos se comparaban con sus colegas en
América Latina y con los países del ALBA, sencillamente los salarios de
los cubanos estimulaban no “el robo de cerebro” sino la expulsión de
cerebros por los salarios que no permiten la satisfacción de las
necesidades mínimas para sobrevivir. Resultado de esta situación los
profesionales utilizaban su título para emigrar. El politólogo Rafael
Hernández, señalaba a finales del 2010 que la lista de los oficios
permitidos era irrisoria, y el economista Juan Triana, comentaba la
necesidad de ampliar los trabajos no estatales a las profesiones que
podían aportar un gran valor agregado y que de hecho ya se ejercían. Era
un error no utilizar todo el esfuerzo de calificación que durante medio
siglo propició el país, para luego desaprovechar ese recurso.[1] Y era
otro error de política económica “pauperizar” los trabajos del sector no
estatal.
Por su parte el antropólogo Yenisel Rodríguez, hacia un estimado del
salario promedio y su relación con el costo de la canasta básica. Según
su estimado, el salario promedio de alrededor de 20 CUC, no podía
solventar una canasta básica de entre 110-150 CUC. Los profesionales han
tenido aumentos nominales de salario en los últimos años pero la
proporción sigue estando entre 22 CUC, 25 CUC, para enfrentar una
canasta básica entre 110 y 150 CUC[2].
La política del Estado es frenar el éxodo de los profesionales hacia las
nuevas formas no estatales, en el entendido que se quedarían sin los
profesionales de la educación, la salud, los centros de investigación, e
incluso de los tribunales de justicia, todas entidades presupuestadas,
pero por otra parte, anuncia que se irán mejorando las condiciones de
trabajo materiales con la reparación de centros, hospitales y escuelas
siempre, en la medida de los recursos con que cuenta el estado. Esta
última, la justificación reiterada para no “cumplir las promesas” sigue
siendo el cuello de botella de la actual política económica. De manera
tal que los profesionales siguen con ingresos irrisorios para poder
enfrentar los gastos de la canasta básica y desarrollando su actividad
en las más precarias condiciones materiales.
Los economistas tienen razón, los sociólogos no son consultados y los
políticos no hacen su trabajo
Parece reiterarse en las percepciones sobre los economistas cubanos una
suerte de falta de sensibilidad social para observar, decir y corregir
los resultados de la aplicación de sus propuestas técnicas de cómo
encaminar el desarrollo. Pueden existir algunos con esta mirada
insensible hacia las consecuencias sociales de la política de ajuste del
gobierno, pero la mayoría reconoce la necesidad de proteger los sectores
de la educación pública y la salud como parte de las ganancias de este
medio siglo.
Lo que el gobierno no hace es convocar a los economistas junto a los
sociólogos, psicólogos sociales, y todos los Centros de investigación
del país, para un diálogo horizontal entre los especialistas y
decisores, y concretar las propuestas económicas de los economistas que
me parecen las más sensatas para salir de este impasse de la
contradictoria y paralizante “actualización” y por otra parte, diseñar
las políticas públicas que contrarresten las consecuencias del ajuste.
La declaración hace meses del vicepresidente Díaz-Canel, sobre la manera
en que serían consultado los profesionales para fundamentar los cambios
económicos y el desarrollo del país, es una de “las promesas no
cumplidas”, o parece ser una actividad “secreta” que no llega a las
aburridas noticias del Granma ni a la Mesa Redonda que privilegia los
problemas del mundo y trata de manera extraordinariamente superficial
los temas de política interna.
Cuando uno revisa el acumulado de reflexión, análisis y propuestas de
los profesionales cubanos, se demuestra la competencia y eficacia de sus
análisis y por otra parte los oídos sordos de los políticos cubanos para
aplicar sus recomendaciones.
La mordaza a las Ciencias Sociales en Cuba, y la censura a sus
profesionales, no han impedido la producción de un sólido conocimiento
sobre la realidad social y las propuestas alternativas. A pesar de ser
uno de los sectores perdedores de la actualización y de permanecer
“cautivos” en las empresas estatales presupuestadas, los profesionales
cubanos han continuado su trabajo, sean abogados, economistas, médicos,
sociólogos, profesores universitarios, investigadores de las diferentes
ramas del conocimiento. Sin embargo los políticos cubanos, con su
habitual incapacidad, desconocimiento y autoritarismo, continúan
desechando el potencial de inteligencia que se ha producido en el último
medio siglo, menospreciando las claves de la salida a la crisis y las
propuestas de desarrollo para el país que en cada uno de los órdenes han
desarrollado los profesionales cubanos.

[1] Ver estas posiciones en las Revistas 18 y 25 de Espacio Laical
dedicadas a los dossiers sobre la discriminación racial y el modelo
económico cubano.
[2] En el dossier dedicado al modelo económico cubano en la revista
número 25 de Espacio Laical.

Source: “Pirámide invertida y profesionales “cautivos” – Artículos –
Cuba – Cuba Encuentro” –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/piramide-invertida-y-profesionales-cautivos-314329


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