Informacion economica sobre Cuba

Reflexiones sobre las declaraciones de Marino Murillo en relación al
plan económico para el 2014
[30-10-2013]
Héctor Maseda y Roberto Díaz Vázquez
Grupo Decoro

(www.miscelaneasdecuba.net).- En la tercera y última parte de estas
valoraciones, se pone de manifiesto el desinterés gubernamental que
existe ante la alarmante crisis social que en Cuba. Ignoran que las
reales circuntacias por las cuales atraviesa el país, han sido generadas
por la deficiente gestión del estado en cada nivel en que actuan con un
caracter antieconómico sostenido, en un ciento por ciento, sobre un
modelo de gobierno uniersonal y violatorio de las leyes económicas que
sólo funcionan en la mente de los que nos dirigen.
DIRECTIVAS PARA EL AÑO 2014

Marino Murillo Jorge, Jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo
de los Lineamientos de la Política Económica y Social de Cuba, delineó
los cuatro principios de las directivas del plan para el próximo año
2014 y textualmente afirmó que:

“Convocan a liberar las fuerzas productivas y al sistema empresarial;
introduce(n) cambios en las relaciones de las empresas con el
presupuesto del Estado; promueven el incremento de la eficiencia, y
definen indicadores de conducción macroeconómicos”. Y destacó: “aún con
las limitaciones en divisas, el plan del año que viene tiene que ser
diferente”.

Hizo, además, trascender que: “(…) de las 136 directivas, 85 tienen
carácter general y 51 inciden directamente en la transformación de la
empresa”. Y señaló como ejemplo: “se permite el traspaso de la capacidad
de liquidez; los Organismos de la Administración Central del Estado, los
Consejos de Administración Provinciales y las Organizaciones Superiores
de Desarrollo Empresarial, se pueden pagar entre ellas con esa capacidad
de liquidez (dólares), sólo poniéndose de acuerdo entre las partes. Para
esto -precisó- no tienen que pedirle permiso a nadie”.

Es curioso, pero a los autores de este ensayo-réplica nos llamó mucho la
atención el hecho mencionado por el Sr. Murillo que citamos: “(…)
liberar las fuerzas productivas (…) promueven el incremento de la
eficiencia y definen indicadores de conducción macro-económicos (…)”.
¿De qué país está hablando Murillo? De Cuba no puede ser. Lo cierto es
que este lenguaje debe ir dirigido a neófitos en economía. Por favor,
¿cuáles son las Organizaciones Superiores de Desarrollo Empresarial en
la Cuba actual? Si alguien sabe de su existencia y las conoce, le
rogamos nos lo hagan saber. Lo cierto es -y de eso sí estamos seguros-
es que el 98% de la población cubana desconocemos dónde están, que
pintan en la economía cubana y, por supuesto, jamás hemos disfrutado de
lo que esas supuestas “Organizaciones Superiores…” han generado o puedan
producir u ofrecer con carácter de servicios públicos a la ciudadanía.

Lo que sí constituye una realidad es que en más de 50 años de conducción
socio-económica centralizada se han cometido errores o puesto de
manifiesto caprichos que para nada han resultado de utilidad en la
satisfacción de las necesidades para el desarrollo racional del país.

Cuando se estabilizan y crecen las fuerzas productivas privadas
(micro-empresariado y cooperativas no estatales) se les trata de
asfixiar con gravámenes y regulaciones completamente violatorios en su
gestión empresarial. Ejemplo de ello lo tenemos cuando se les exigió un
impuesto fantasma a los transportistas privados que, según refieren
éstos, el Estado se lo impuso por una supuesta declaración no real de
sus ingresos. Otro ejemplo: a los vendedores de vestuario importado que
tenían licencia para operar legalmente en calidad de sastres y/o
modistas y que durante alrededor de tres años se les permitió vender
esos artículos de vestir, hoy se les califica de violadores. Pero cuando
se han personado a la Oficina Nacional de la Administración Tributaria
(ONAT) para realizar el pago de sus licencias autorizadas, ningún
funcionario de esta oficina les alertó con semejante señalamiento). Los
ejemplos expuestos nos llevan a una única conclusión: El Estado cubano
no se propone, en realidad, propiciar cambios en su estructura de poder
político, económico y financiero en Cuba.

Por otro lado, si nos referimos a la política gubernamental
macro-económica, en la Cuba actual ésta no existe, ya que en ella -con
la excepción del turismo internacional, la industria niquelífera o la
Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM)-; no se contempla ningún
sector con ese tipo de crecimiento. El resto de las opciones de la
economía están consideradas como deficitarias, calificadas así por las
propias valoraciones de los especialistas encargados de supervisar estos
sectores económicos.

De similar manera Murillo Jorge puntualizó que: “(…) a las empresas con
pérdidas, las cuales tenía que financiarlas el Estado, ahora se propone
que se redimensionen, se fusionen con otras o sencillamente, cierren. Lo
que no pueden es quedarse con pérdidas, porque son casi cincuenta (50)
las empresas en ese estadio hoy”.

“Una empresa –concretó- tiene que producir, vender, cobrar y tener
utilidades (ya que) ella diseña y aplica los sistemas de pagos por
resultados”; pero al mismo tiempo alertó que “para eso es imprescindible
generar la riqueza, nadie puede repartir lo que no ha creado”.

Sobre ese particular, los autores de esta reflexión consideramos que la
inmensa mayoría de las empresas cubanas dirigidas por el Estado
presentan un balance en extremo deficiente si las medimos por los
índices económicos internacionales de productividad y eficiencia. Éstas,
como regla, tienen que ser subsidiadas o rescatadas por los déficits
financieros que exhiben. Las pérdidas provocadas por la ineficiencia de
dirección -injustamente y para justificar los yerros- se hacen recaer
sistemáticamente sobre las fuerzas productivas cuando, en realidad, no
son los trabajadores los que orientan, definen y controlan la conducta
económica y productiva empresariales.

Lo cierto es que resulta en extremo difícil entender el método que
quieren implementar quienes dirigen la economía cubana. El Lic. Murillo
Jorge sugiere el cierre de empresas y su terrible acompañante: el
desempleo masivo por tiempo indeterminado que el gobierno cubano
prefiere eufemísticamente llamarlo “fuerza laboral disponible”. De ese
modo, pasan por alto la obligación gubernamental adquirida hace más de
medio siglo con los más de cuatro millones de ciudadanos que constituyen
la fuerza laboral activa de Cuba y familiares a su cargo, con el falso
mensaje que han vendido –no sin éxito- a la opinión pública
internacional e incluso, a los que han seguido erradamente su método
ideológico y manipulador.

Además, es saludable señalar que la dirección empresarial de la Isla
lleva varias décadas repartiendo gratuitamente a sus amigos gobernantes
foráneos, bajo la bandera del “internacionalismo proletario”, las
riquezas que nuestro sufrido pueblo ha generado con su trabajo cuasi
esclavo. Estas autoridades “amigas”, hegemonistas y totalitarias que con
discursos oficialistas engañosos y falsas apariencias democráticas sólo
persiguen, como el nuestro, crear fuertes aparatos policiales represivos
para perpetuarse, en el poder político absoluto. ¿Cuál ha sido el
resultado final que persiguen nuestros gobernantes? Pues influir y
comprometer a “sus amigos gobernantes hemisféricos y africanos” en
aplicar políticas regionales similares a la nuestra. A los cubanos
humildes, de este “pastel” lo único que nos ha tocado ha sido disfrutar
del saqueo y la expoliación de las riquezas de nuestro país, la absoluta
falta de libertades ciudadanas y las penurias que generan las tiranías
totalitarias.

El actual Zar de la economía cubana también precisó “(…) que se incluye
a este proceso de transformación de la empresa, la decisión de no
aportar al Presupuesto del Estado la depreciación y la amortización,
como venía ocurriendo, sólo debe aportar el 50% de la utilidad, después
de deducidos los impuestos”.

Es decir, que se abroga el derecho de retener el otro cincuenta por
ciento para sí. Por supuesto que esta forma de actuar permite
recapitalizar la empresa en cuestión, sobre la cual anunció, además,
que: “(…) puede vender sus inventarios ociosos y de lento movimiento y,
para acometer ese empeño, solamente tiene que ponerse de acuerdo con el
comprador en el precio (de la transacción n. de los a.)”.

Para los autores de este ensayo, es innegable la manipulación mediática
del Estado cubano acerca de sus verdaderas intenciones en torno al
futuro de Cuba. Durante cinco décadas todo lo generado por las empresas
cubanas llenaba las arcas de estos gobernantes y sólo se extraía de las
mismas lo imprescindible para que continuase el pueblo vivo… y seguir
expoliándolo. La repetida “recapitalización empresarial” no es otra cosa
que la opción primigenia de toda entidad empresarial que deseé continuar
en el mercado de su particular interés.

Por último, Marino Murillo se refirió a los trabajadores por cuenta
propia (micro-empresariado privado) al decir que en septiembre de 2010
eran 157 mil 371 y que para mayo de 2013 la cifra aumentó a 429 mil 458.
Sobre este particular se refirió: “(…) a violaciones en algunas de las
figuras de esta modalidad, como la modista o sastre, cuya descripción
fue fijada para confeccionar, arreglar o transformar ropa, ya sea en
trabajos sencillos o complejos, pero no para vender ropa importada”.
También señaló que: “(…) son muchas las quejas de la población en cuanto
a los que compran en una tienda y van a venderlo en la otra esquina.
Esto será objeto de regulación –afirmó- aunque precisó que requerimos de
mejorar nuestro comercio minorista, hoy con mucha ineficiencia”.

Quienes confeccionamos esta investigación afirmamos que la ONAT y sus
dependencias e incluso el propio Estado cubano, pasan por alto el hecho
de recibir impuestos (ingresos al presupuesto gubernamental) de los
calificados como violadores desde el año 2010 y hasta el año en curso,
sin explicarles –en su momento- de las violaciones en las que estaban
supuestamente incurriendo al vender productos con origen no autorizado,
como afirma Murillo han realizado.

Realmente es conveniente recordar que con el actual estado de
competencia generado por los micro empresarios privados del sector
vestuario, ante los cuales las tiendas estatales recaudadoras de divisas
se encuentran en franca desventaja por la inferior calidad y superiores
precios de venta de artículos similares ofertados por éstos últimos; se
recurre a la aplicación de medidas punitivas para recuperar el capital
invertido e incluso, restar fuerza generadora al capital empleado por
este sector micro-empresarial privado. Una vez más se pone de manifiesto
la mala voluntad de los gobernantes cubanos hacia el pueblo, del que
reiteran forman parte indivisible.

Es saludable recordar un viejo adagio: “Quien mejor está en disposición
de violar las leyes es el que las formula”. Sabemos que las leyes
tiránicas o mal aplicadas no perduran cuando existe una verdadera
voluntad de cambiarlas. No se olviden, señores gobernantes, que al menos
una parte del pueblo de Cuba está en disposición de cambiarlas. (FIN DE
LA III PARTE Y DE LA INVESTIGACIÓN).

Source: “Reflexiones sobre las declaraciones de Marino Murillo en
relación al plan económico para el 2014 – Misceláneas de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/52712f533a682e15a8265cb6


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