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¡Sanguily, sácame de estas ruinas!
Miércoles, Octubre 23, 2013 | Por Lilianne Ruíz

LA HABANA, Cuba, octubre de 2013, www.cubanet.org.- En medio de las
ruinas, las personas que viven en Tulipán 216 (El Cerro), están
convencidas de habitar la misma casa donde vivió Manuel Sanguily.

“Aquí vivió Sanguily. En la terraza tomó café con Maceo”,se les escucha
decir, emocionados.

Más allá del mito o la verdad, la casa se cae a pedazos con sus
moradores dentro.

Leonila Mirtha Cruz tiene 61 años de edad y fue a vivir a la casa con 3
años. “Mi abuela era la que cobraba los alquileres de los cuartos.” Los
ojos se le encienden cuando dice: “Yo sí sé la historia de esta casa.”

Cuando llueve, sale del cuarto al que ha quedado reducida su propiedad y
se cobija con un nylon bajo el alero de la casa de enfrente ?cruzando la
calle?, hasta que pasa la lluvia.

Si no es mucha agua, arrincona la cama a la puerta de entrada de la
habitación, donde todavía queda un pedazo de techo sano y ahí se queda
dormida escuchando el sonido de las piedras caer en el falso techo.
“Adonde único no se moja es en ese pedacito.”

Cruz explica la razón de la caída de los fragmentos del techo:

“Lo que yo tengo allá arriba es una arboleda. Una Yagruma, un árbol de
Paraíso y otro de Capulí. Las raíces crecen por la noche”.

Atravesando el techo y las paredes de adobe, cuelgan las raíces. Por más
que resulte extravagante para la percepción, el crecimiento vegetal de
la casa, que conserva la majestuosidad del siglo XIX, contiene la ruta
precisa de su final.

Patrimonio inhabitable

Por el peligro inminente de derrumbe, la casa tiene orden de demolición,
pero las autoridades no han ofrecido más salida que el desalojo.

Cruz cuenta que, hace años, a algunas familias que habitaban los cuartos
de la vieja mansión “les dieron casa”. Pero la mala suerte de no haber
estado en esa lista se la achaca al hecho de estar sola. Los hijos de
Cruz se fueron como balseros en 1994 y no ha vuelto a saber de ellos.
“Se fueron porque no podían más”, asegura.

Según su relato, la casa iba a ser declarada como un bien patrimonial en
1979. En esa ocasión, les dijeron que el inmueble no se podía tocar.

“Yo me conformo con un cuartico chiquitico así”, dice mientras junta las
yemas del índice y el pulgar. Y agrega: “A veces me digo que es
preferible vivir en un cuarto de cartón, porque tienes menos peligro.
Viviendo aquí, una piedra te cae arriba, y te mata. Cuando el muerto no
tiene dolientes, es peor”.

Como para salir de la tristeza en que ha quedado sumida por un momento,
Cruz expresa con cierta picardía: “Sanguily, sácame de aquí, por favor.
Búscame un cuarto bueno”.

“Un ataúd es más barato”

En otro cuarto de la casa convive una familia compuesta por 3
generaciones. Los niños, de 10 y 11 años, nacieron ahí. Cuando se les
derrumbó la cubierta, levantaron una casita de tabla y tejas de fibrocen
dentro de la habitación.

Los dos niños asisten a la escuela. La tendedera con ropa limpia y unos
cacharros de cocina, otorgan un toque hogareño que habla de humanidad,
lo que resiste la miseria.

El abuelo de los niños pretende arreglar una silla enderezando puntillas
con un cuchillo de mesa. Rompe el silencio: “Hemos pedido ayuda para
arreglar la casa, pero parece que un ataúd es más barato”.

Señala la calle: “Por ahí han pasado los jefes, el de Vivienda y el de
Sector (policial). Dicen que van a derrumbar, pero sin decirle a la
gente adonde las van a llevar”. Concluye con tristeza: “Esto está
abandonado y nos tratan como si fuéramos animales”.

Tulipán 14

Según datos históricos, en la casa de Tulipán 14, Manuel Sanguily
recibió a Maceo en su visita a la Habana. Ambos habían luchado en la
Guerra de los 10 Años.

En la pausa anterior a la Guerra del 95, específicamente en 1889, se
organizaron tertulias en dicha casa, donde los patriotas discutían el
futuro de Cuba. Sanguily era considerado por Maceo como la figura
ejemplar de la democracia.

Con el crecimiento urbanístico, la numeración de la calle Tulipán
cambió. Lo que antes era Tulipán 14, ahora podría ser el 216. Pero ya no
se habla de democracia. Sus moradores se contentan con haber sobrevivido
el último aguacero.

Source: “¡Sanguily, sácame de estas ruinas! | Cubanet” –
http://www.cubanet.org/?p=51719


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