Informacion economica sobre Cuba

El envejecimiento de la población cubana como oportunidad de futuro
[15-11-2013]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- En Granma hoy se publica un artículo “Los
retos de envejecer”, en el que se plantea una de las cuestiones sin
lugar a dudas, más relevantes para el presente y futuro de la nación: el
grave problema del envejecimiento. Porque si bien es cierto que este es
un problema que afecta en mayor o menor medida a numerosos países, el
caso de Cuba,que ya cuenta en 2012 con un 18,3 % de su población con más
de 60 años según el Censo de Población y Viviendas, es el de uno de los
países más envejecidos de América Latina. Además, se prevé que en 2050
se convierta en uno de los más envejecidos del mundo. La pregunta
planteada en el artículo es inquietante “¿cómo se prepara nuestra
sociedad para asumir los retos que implica el envejecimiento?”

Tengo la sensación que en el régimen castrista, estas cuestiones se
abordan desde una perspectiva distinta a cómo se plantean en la mayoría
de países. Esta afirmación se constata a partir de las declaraciones de
Alberto Fernández Seco, Jefe del Departamento de Adulto Mayor,
Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública, al
periódico Granma que me sirven de referencia para este artículo.

Me inquieta que los responsables de atender a un grave problema, y
proporcionar soluciones que eviten un grave despoblamiento en la Isla,
se mantengan ajenos al mismo enumerando un sinfín de estadísticas cuya
magnitud ofrece hechos innegables de la tragedia que se avecina. El
hecho es que el régimen castrista ha sido incapaz de afrontar los
problemas de la baja natalidad y el aumento de la esperanza de vida en
el marco de una economía ineficiente e incapaz de producir suficientes
recursos para toda su población.

De pronto, Cuba se ha encontrado con una esperanza de vida de 79 años,
76 para los hombres y 80 para las mujeres, de modo que la esperanza de
vida de las personas que llegan a los 60 años (edad de jubilación
promedia en la Isla) es de 22 años más, y la de los que llegan a los 80
años, de unos 8.8 años más.

Además, desde 2010, la isla carece de las condiciones de reemplazo
demográfico, dado que la cifra de personasque tienen edades comprendidas
entre 0 a 14 años se ha unido a la de quienes alcanzaban los 60 años.
Esto significa que, en la pirámide de población, aumentan los que llegan
a 60 y disminuye continuamente el grupo de menor edad de 0 a 14, lo que
altera el comportamiento de la estructura poblacional con una pirámide
de forma de diamante.

Tras realizar esta presentación de datos, lo sorprendente es que los
responsables no piensen en cómo dar solución a este problema. Tal vez
porque lo desconozcan. En condiciones normales, si Cuba perteneciera al
conjunto de países que cuentan con una estructura económica eficiente,
caracterizada por el imperio de la Ley, la protección de los derechos de
propiedad y el mercado como instrumento de asignación de recursos, este
déficit de población podría compensarse por medio de los movimientos
migratorios. Esta es una de las fuerzas más importantes asociadas a la
globalización, que inundan los países más avanzados en búsqueda de
oportunidades de trabajo y mejoras en las condiciones de vida.

Las corrientes migratorias van a continuar avanzando en los próximos
años, conforme las sociedades avanzadas envejezcan. Y eso es bueno,
porque así sus aparatos productivos no se ven obligados a parar y las
empresas encuentran trabajadores dispuestos a ocupar los empleos que van
quedando desocupados. En Europa, por ejemplo, las últimas estimaciones
de organismos de prospectiva como el CEDEFOP sitúan en más de 100
millones de empleos las plazas que se tendrán que cubrir por las bajas
producidas por jubilación de sus titulares.

En Cuba, donde la economía permanece dominada por un modelo estalinista,
que sólo entiende al estado como dueño de los activos principales de la
producción y donde se limita el ejercicio individual y privado de la
actividad económica, la libre empresa y la obtención de beneficios, la
población se estanca, envejece y disminuye, y las autoridades se recrean
hablando de los futuros desarrollos del “sistemas de salud adaptado al
envejecimiento poblacional” como si los recursos financieros que se
necesitan para ello fueran a caer del cielo como un improductivo maná
bíblico.

Esa desatención permanente a las fuentes de creación de la riqueza, la
productividad y la eficiencia económica, están en el origen del
verdadero “bloqueo” de la economía castrista: su absoluta incapacidad
para generar bienes y servicios en cantidad y calidad suficientes para
toda la población. Los cubanos que pueden hacerlo huyen de la Isla,
aprovechando las nuevas leyes migratorias, es decir, las tendencias
destructivas de la población se ven acrecentadas por las decisiones de
un gobierno que, curiosamente y pese a exhibirse a nivel mundial con
altos índices de desarrollo humano y otras manipulaciones estadísticas,
es incapaz de atraer algunas de los millones de personas que configuran
las corrientes migratorias a nivel internacional. ¿Quién va querer
formar parte de la miseria organizada?

Todo el análisis que se ofrece en Granma se pierde en discusiones sobre
el tratamiento del problema desde la oferta, como el “desarrollo del
programa del médico y la enfermera de la familia, pilar fundamental para
la atención a la población adulta mayor dentro de su entorno”.

En ningún momento se hace referencia a políticas de estímulo al
crecimiento de la población, a la atracción de emigrantes o al fomento
del aumento de las tasas de fecundidad, que son las únicas vías de
afrontar el desplome demográfico. Lo peor es que será muy difícil
construir un sistema de atención y cuidados a los mayores sin que
existan jóvenes que trabajen y produzcan, generando recursos suficientes
para mantener el sistema de la dependencia. Las casas de abuelos, en
número de 230, los hogares de ancianos, que representan otros 127,
financiados con fondos públicos van a suponer un gran esfuerzo para una
economía ineficiente y débil.

No me cabe la menor duda de la profesionalidad de los médicos y
geriatras cubanos para atender a las personas mayores. Lo que pienso es
que se debería apostar por modelos de actividad privada en este sector
que no recayeran solamente en la gestión del estado castrista. Una
manera de implementar lo expuesto, puede ser empezar por los colectivos
que en la tercera edad tengan mayores necesidades de atención, por
ejemplo las personas con Alzheimer (cuyo número se prevé que aumente en
2,3 veces para 2040).

Y por qué no abrir esos servicios privados y competitivos a la demanda
internacional. Al fin y al cabo, si en Cuba la población que envejece
aumenta más que en otros países, ello podría servir para estimular el
crecimiento y desarrollo de un sector que, sin duda, puede convertirse
en un potente instrumento para la consolidación del empleo y la economía.

Yo pienso que están a tiempo, pero en los “lineamientos” no se dice ni
una sola palabra sobre este asunto. Las amenazas se pueden transformar
con los medios estratégicos adecuados, en oportunidades. Y la economía
cubana necesita de ese estímulo para transformar su base actual,
modernizarse y situarse en pie de igualdad con las de resto del mundo.

Durante las primeras décadas de vida de la nación, Cuba fue el país
receptor de centenares de miles de jóvenes españoles, italianos y de
otros países que buscaban en la Isla un futuro mejor. Casi un siglo
después, el régimen castrista, agotado y exhausto, sin objetivos y
perdido en la transformación de un sistema hacia una incomprensible
“actualización del socialismo”, se enfrenta a un gran enemigo, el
envejecimiento poblacional, sin capacidades y medios efectivos para
contrarrestarlo. Todo lo más para mantener una oferta pública y
limitada, con recursos públicos cada vez más escasos, y de calidad
deficiente.

Alterar ese diseño voluntarista, pero poco realista, no sólo es posible,
sino que es necesario. Además, en el momento actual, sería conveniente
impulsar al menos en este sector las reformas necesarias para la
modernización, la consolidación y su promoción internacional. No sólo se
necesita disponer de una infraestructura suficiente y de mayor calidad,
lo que será imposible con los recursos financieros de un estado cada vez
más incapaz de obtener ingresos e insolvente estructural, sino también
apoyar con políticas inteligentes y efectivas el cambio demográfico que
necesita la nación para no desaparecer.

Source: “El envejecimiento de la población cubana como oportunidad de
futuro – Misceláneas de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5285f5df3a682e13f8890e38


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