Informacion economica sobre Cuba

El Marxismo Capitalismo Oportunismo
[19-11-2013]
Jorge Hernández Fonseca

(www.miscelaneasdecuba.net).- Han comenzado a deslindarse los campos
dentro de la oposición política cubana. A pesar de diversa y plural,
cierta oposición al castrismo se ha tornado –más que la oposición a una
dictadura totalitaria, como era hasta hace muy poco tiempo– en una
oposición a ‘ciertas líneas’, ‘determinadas figuras’ y ‘algunas
decisiones’, por la presencia y el peso de los “opositores marxistas”
que han engrosado la membrecía “opositora” de manera emergente y rampante.
Los pupilos del marxismo, con su carga intelectual y académica
–disociados siempre de la práctica social, la que detestan por haberlos
rechazado siempre– quieren monopolizar ahora el campo opositor cubano.
¿Dónde estaban estos marxistas durante la guerra civil de los años 60
del siglo pasado, que nos dejó 10 mil fusilados y entre 300 y 400 mil
presos políticos? Seguramente eran “milicianos” que engrosaron
gustosamente las tropas de la lucha contra “bandidos”, para combatir
miles de héroes campesinos que se alzaron en armas a lo largo y ancho de
la geografía cubana, para evitar con su lucha que el comunismo triunfara
en la isla.

Hay momentos que marcan épocas históricas en el recuento de los pueblos.
Hasta hace muy poco tiempo la oposición política cubana –profusa en
organizaciones y partidos– mantenía cierta coherencia cuando enjuiciaba
otras líneas políticas, también opositoras, pero adversarias en el campo
de las organizaciones. Era la época que Miami era considerado
unánimemente el núcleo opositor más prestigioso en su compromiso
anticastrista y se mantenía el principio de no atacar a otros opositores
adversarios, convencidos de que “el único enemigo era el castrismo”. Hoy
la oposición marxista abre fuego contra “la derecha de Miami” y los
“lacayos del imperio”.

Los “viejos tiempos” acabaron. La decisión de Raúl Castro de encabezar
la transición cubana hacia el capitalismo, además de ser de un cinismo
sin paralelos, ha multiplicado repentinamente el campo opositor con un
grupo destacado de marxistas-capitalistas-oportunistas, que sabiendo del
fracaso socialista, estiman que es debido a que “ni Fidel ni Raúl son
marxistas de verdad” y quieren implantar en la isla “otro tipo de
socialismo”, como si Cuba fuera un tubo de ensayos.

Dicho lo anterior, se entiende que ha llegado el momento de los
opositores “ideológicos al castrismo” situarnos en una posición definida
de combate de ideas, tanto contra la dictadura que destruyó nuestro país
como contra los “nuevos opositores marxistas” que luchan por hacer otros
“experimentos de ingeniería social” con la misma ideología fracasada de
la dictadura, pero “de otra manera”. Ellos por marxistas nos desprecian
y nos consideran “enemigos del pueblo”.

La mayoría de los opositores cubanos habíamos respetado gasta hoy un
pacto no escrito de postergar hasta la derrota política de la dictadura
(porque la derrota ideológica es un hecho) la lucha pública entre
organizaciones opositoras, en la seguridad de que el marxismo era el
“enemigo común”. Ya no es así. Los marxistas pretenden capitalizar el
campo opositor a sabiendas que los generales de Raúl necesitan de
“partidos marionetas” durante la transición al capitalismo de estado y
esperan –por ser marxistas– resultar “seleccionados” por la dictadura
para iniciar el juego político dentro de Cuba, debido a la imposición
que le hará Obama a Raúl.

El reciente encuentro del presidente norteamericano con dos disidentes
cubanos –entre los más conocidos del espectro opositor– se ha
constituido en fuente de desavenencias, incluso entre los opositores
tradicionales al castrismo. Alguno de ellos ha ‘llamando la atención’
para que “nadie se tome el derecho a representar a la oposición cubana”,
lo que lejos de colaborar con la solución de nuestro drama, lo que hace
es resaltar los puntos que nos separan y refuerza el criterio de los
‘gobiernos amigos’ sobre nuestra incapacidad endémica de consensos.

Gústenos o no –actualmente– la problemática cubana se encamina a la
intervención de las potencias extranjeras (de manera no militar) –por
ventura del pueblo cubano– presionando al castrismo –envejecido y en
franca retirada– para hacer “cierta apertura política” en paralelo con
su apertura económica, si es que realmente pretende “hacer negocios” con
esas potencias.

El encuentro del presidente Obama con Fariñas y Soler realmente marca un
hito histórico en el sendero de los cambios que se producirán dentro de
Cuba. Ese encuentro es el atisbo público de un guión acordado
previamente entre EUA y Brasil. En efecto, el gobierno izquierdista de
Brasil, cuando era encabezado por Lula da Silva, 8 años atrás, se colocó
–autorizado por los hermanos Castro– en la posición de intermediario
entre EUA y la Cuba castrista, procurando una incorporación “plena” de
la isla en el concierto latinoamericano. Para ello, negoció con Obama
ofrecer a Cuba una “tabla de salvación económica” que estuviera
parcialmente en manos norteamericanas, para darle seguridades. Brasil
invertiría más de mil millones de dólares en un Puerto cubano proyectado
para el comercio y los negocios directos con Estados Unidos.

La decisión de Obama de recibir dos destacado disidentes cubanos no
obedece a una decisión elaborada solamente por Más Santos y el
presidente de EUA, es –sobre todo– parte de un plan mayor que
implicará una apertura política castrista dentro e la isla, inserido
dentro de lo cual estuvo la autorización para viajar y regresar a su
país los opositores políticos al castrismo. Cuando Obama dice que “se
han notado cambios en Cuba y es necesario rever la política de EUA hacia
la isla” hay que ver detrás de esa opinión también –y sobre rodo– un
trabajo de coordinaciones del Brasil, interesado doblemente en “entrar”
a Cuba con sus negocios, para comerciar desde allí con Estados Unidos,
por un lado, y por otro, resolver “el problema cubano”, políticamente
significativo para la estrategia izquierdista brasileña en Latinoamérica.

La distención política dentro de la isla –incluso cuando sea
inicialmente amañada con organizaciones títeres– resulta, tanto para
EUA como para Brasil, en ventajas evidentes. Para EUA representa frenar
la entrada de capital español y de terceos países en Cuba, que hasta
ahora sustituyen a EUA con sus inversiones. Para Obama representa
llevarse el galardón de ser el presidente norteamericano que “resolvió”
la situación cubana. Para Brasil representa posicionar una plataforma
productiva brasileña dentro e la isla y así comerciar desde esa
plataforma los productos brasileños que ahora no puede negociar. Y
representa además contar con la Cuba “reformada” como aliada
izquierdista en el concierto latinoamericano de naciones.

En este contexto, ¿cuál debe ser el papel de la oposición no marxista en
el campo político que se proyecta a corto y mediano plazo, en la
seguridad que la oposición marxista de alguna manera va a aprovechar la
“oportunidad” para formar parte del “capitalismo de Raúl y sus
generales”? es una pregunta que en la actualidad tiene varias
respuestas: Una, la acción beligerante, que por medios de todo tipo
consiga barrer con la dictadura actual y sus legados. Otra, la
continuación de la lucha en el campo de las ideas, con el
aprovechamiento de las ventajas que se le consiga arrancar al castrismo
durante el proceso de apertura. Una tercera, la conformación de un
“Caucus Cubano” en el Congreso de EUA, que presione para una política
acorde a los intereses democráticos cubanos no marxistas, entre otras
alternativas posibles.

Personalmente no veo como excluyentes las líneas genuinamente opositoras
que se han presentado, excepto desde luego la solución marxista de
aceptar cierto papel dentro de organizaciones títeres que ayuden al
castrismo en sus planes para eternizarse. Creo que hay campo para todas
las otras líneas, presionando siempre para que la apertura obligada que
el castrismo tendrá que hacer en este futuro inmediato, con vistas a
poder entrar en la isla con nuestro mensaje, bien sea personalmente
(Martí viajó a Cuba cuando el colonialismo se lo permitió) o a través de
Internet y/o de otros medios de prensa (radio y TV opositoras), sumado a
aquellos que consigan con sus prédicas que la población cubana salga a
las calles de la isla a escenificar un nuevo “Maleconazo” a nivel
nacional, para que no cejen en su empeño.

Está llegando la “hora de la verdad” para eliminar el sufrimiento de la
Nación cubana, si bien sería de manos de las grandes potencias. De los
opositores honestos depende que no sea eternizando el castrismo en el
futuro de la Nación cubana. Con el conocimiento de causas y compromisos,
nuestro porvenir se escribirá solamente si continuamos luchando, ahora
no sólo contra la dictadura que nos oprime, sino además contra la quinta
columna marxista que se ha impostado en la oposición, intentando
conducir de nuevo la sociedad cubana de regreso al ya derrotado campo
marxista, con su carga discriminatoria, oportunista, atea y falta de
escrúpulos.

Source: “El Marxismo Capitalismo Oportunismo – Misceláneas de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/528b3f5a3a682e149454b03f


Related Articles:

Print Friendly, PDF & Email

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendar
November 2013
M T W T F S S
« Oct   Dec »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930  
Please help us to to pay for more powerful servers. Thank you.
Peso Convertible notes
Peso Convertible
Archives