Informacion economica sobre Cuba

Las restricciones a la venta de ropa en Cuba tienen secuelas en Quito
CAROLINA ENRÍQUEZ.?REDACTORA Domingo 17/11/2013

En una esquina del barrio La Florida, en el norte de Quito, el semblante
de muchos cubanos cambia cuando se les pregunta sobre el futuro del
negocio de venta de ropa ecuatoriana en Cuba.

El pasado 1 de octubre, la viceministra de Trabajo cubana, Marta Elena
Feito, anunció que el Gobierno multará a quienes comercialicen artículos
importados o revendan productos adquiridos en tiendas estatales de la
isla. Un mes más tarde, el Consejo de Ministros dio plazo hasta el 31 de
diciembre para liquidar estos negocios.

Esto le preocupa a una cubana que se dedica a este oficio desde hace un
año y tres meses. Como todos, por evitar represalias en su país,
prefiere no dar su nombre. Es morena y delgada. Habla con resignación
mientras mira mercancía en un almacén de ropa cerca del Centro Comercial
Aeropuerto.

“Yo invertía USD 200 en la compra de ropa. Eso enviaba cada 15 días y
ganaba USD 100. Con eso ayudaba a mi hijo y a mi hermano en La Habana.
Ahora (con las medidas adoptadas en Cuba) no sé a qué me voy a dedicar
acá. Tendré que buscar algún trabajo en mi profesión, de Gastronomía”.

A diferencia de ella, otra cubana, alta y de cabello claro, enviaba el
pasado 7 de noviembre cuatro bultos de ropa a través de una agencia de
carga en La Florida. No tiene empacho en decir que en la Isla el negocio
opera ilegalmente.

En 2010 el gobierno de Raúl Castro amplió la posibilidad de que los
ciudadanos de ese país realicen tareas bajo “cuenta propia”. Para ello
se entregaban unos documentos llamados licencias o patentes, que tenían
un costo mensual, según la actividad.

Muchas personas que se dedicaron a la venta de ropa se acogieron a
licencias para realizar tareas de costura, pero el Gobierno cubano las
determinó como inapropiadas.

Colocaban negocios, muchos de los cuales funcionaban en casas, donde se
expendían prendas de vestir de EE.UU., España. Ecuador, entre otros países.

La cubana que hacía los envíos desde el courier señala que tiene
residencia ecuatoriana, pero vive en Cuba. Viene cada tres meses y
compra la ropa en el sector Ipiales, en el Centro de Quito. La envía por
correo o la lleva personalmente, como equipaje.

Si aplica la primera modalidad hace envíos de 15 kilos para tres
personas diferentes. Lo manda como si fuera regalo para ellas. Allá sus
contactos recogen la ropa y ella se encarga de comercializarla.

“A quienes nos ayudan les damos una prenda. Es para que se la queden o
la vendan. Representa mucho dinero porque significa USD 40. Tome en
cuenta que allá el salario es de USD 15. Entonces el negocio sí resulta
importante”.

El dinero de la venta lo recoge ella directamente. En otros casos los
encargados de la venta hacen los envíos para que se reinviertan en la
compra de más mercadería.

La mujer en el courier dice que seguirá vendiendo en Cuba de forma
camuflada. Mientras que otros ciudadanos cubanos, como uno que el pasado
7 de noviembre compraba en el centro comercial Hermano Miguel, en la
Ipiales, dijo que no tiene idea de qué hará cuando llegue el fin de año.

“En el momento ya estamos reduciendo la compra de ropa. Yo llevaba 125
kilos y ahora, máximo 42. Allá también se afecta al empleado, al que se
paga por vender. También impacta la medida a las personas que nos
vendían acá”.

Una de estas comerciantes es Amanda González, quien asegura que la
compra de ropa por parte de cubanos ha bajado en un 70%. Antes, dice, le
compraban unas tres docenas y ahora es media docena. Para sacar a flote
a su negocio, comenta, le tocará recuperarse con las ventas a
ecuatorianos, principalmente en Navidad y Fin de Año. Lo mismo dice May
Vera, quien asegura que sus ventas también han caído un 70%.

Hoy se resigna a ver los corredores vacíos, cuando anteriormente estaban
llenos de cubanos. Asegura que eran buenos clientes, a quienes les
vendían a precios preferenciales debido al volumen de compras.

“Ellos aquí movían mucho dinero. A mí me compraban por docenas varios
productos, surtido”.

Los comerciantes nacionales no son los únicos afectados. También están
impactados los couriers. Uno de ellos es Todo para Cuba, ubicado en La
Florida y av. De la Prensa.

“Ya envían solo para las familias. Antes mandaban, por ejemplo, 10
paquetes y ahora solo tres o cuatro. Cada uno pesa 3 kilos. Esta
situación afecta mucho a este negocio, ya que el 80% de nuestros envíos
van para Cuba. Nuestro comercio ha decaído”, indicó el encargado
Fernando Arteaga.

Otras medidas
El Gobierno cubano?también ordenó el cierre de las salas de cine 3D, que
funcionaban bajo las licencias de operador de equipos de recreación
infantil.

También tendrán?plazo hasta fin de año para cerrar los pequeños negocios
de venta de artículos de ferretería y plomería, que son importados por
los ciudadanos cubanos o adquiridos en la red minorista estatal y
revendidos. Muchos de estos negocios cuentan sólo con una mesa de venta
callejera, llamados popularmente “merolicos”.

Source: “Las restricciones a la venta de ropa en Cuba tienen secuelas en
Quito” –
http://www.elcomercio.com/negocios/Cuba-restricciones-migrantes-gobierno_cubano_0_1031296961.html


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