Informacion economica sobre Cuba

La ciudad del mototaxi
LOURDES GÓMEZ | Santiago de Cuba | 10 Mar 2014 – 8:28 am.

Más de 2.000 motoristas ofertan sus servicios en el centro de Santiago.
Es la alternativa popular a la ausencia de taxis y la escasez del
transporte.

Durante el mes de febrero fue aprobado en Santiago de Cuba el
arrendamiento de los taxis de la compañía estatal Cubataxi, de tarifas
en pesos convertibles (cuc) y dedicada fundamentalmente al traslado de
turistas. El nuevo sistema permite a los choferes tener el control
absoluto del auto previo pago de 18 cuc (13 euros) y 25 cup (0.75
centavos euros) diarios. La medida —parte de las modificaciones
económicas que liberan al Estado de los pequeños negocios irrentables—
no resuelve el problema de rentar un carro para el santiaguero de a pie.

Para nadie es un secreto que en Cuba el servicio regular de taxis, tan
común en el mundo, no existe. En un país donde todas las empresas tienen
como propietario al Gobierno, la bancarrota económica hizo desaparecer
este servicio tan fundamental. Con el auge del turismo, se hizo
necesario implementar un sistema de taxis paralelo para los visitantes.
Pero el cubano común, en caso de necesidad, ha tenido que acudir
permanentemente a particulares del transporte.

Con todos los inconvenientes puestos por el Gobierno a los propietarios
particulares de autos, en Santiago de Cuba, durante los años 90, surgió
un singular servicio de renta: el mototaxi. Para la ciudad, con un
relieve irregular y tortuosas calles en su casco histórico, la solución
ha resultado ser clave si uno quiere moverse rápido: con una simple seña
o silbido en la calle los motoristas se acercan, y en una rápida
transacción usted es llevado adonde quiera.

La popularidad de las mototaxi se debe sobre todo a sus bajos precios.
Por una carrera de alrededor de 10 kilómetros se cobran 10 cup (0.20
euros), más allá de esta distancia se suele pagar entre 20 0 30 cup (1
euro). Por su parte, la fragilidad del transporte no debe engañarnos;
las motos también transportan pequeñas cargas, como televisores,
ventiladores y muebles. Todo está en el acuerdo al que se llegue con el
chofer. Y las motos con sidecar son, por supuesto, como camionetas.

Para los visitantes es asombroso ver esta explosión ciclista, teniendo
en cuenta las restricciones que existían hace apenas dos años para la
compra de vehículos. La explicación es simple: se trata de motocicletas
marcas Jawa, MZ y ETZ, traídas en su mayoría por cubanos que trabajaron
en el antiguo campo socialista. Las mismas sufrieron traspasos
ilegítimos durante 30 años, traspasos permitidos recientemente, y ahora
son símbolos de estatus al siginificar el mayor negocio —ilegal— de la
ciudad.

Los mototaxis son ilegales porque, en el registro de la Oficina Nacional
Tributaria (ONAT) de la provincia, hasta 2013 solo existían 60 pilotos
con licencia operativa, según el sitio web de la emisora local CMKW
Radio Mambí, entre un estimado de más de 2.000 motos ofertando sus
servicios.

La realidad es que la mayoría de los mototaxis trabajan en el mercado
negro. Se sabe de ellos, pero las autoridades no tienen manera de
probarlo. Es común, al rentarlos para zonas donde se encuentran cámaras
instaladas, tener que pagar antes, pues la evidencia de una transacción
le podría costar multas, la perdida de la licencia o hasta la
motocicleta al conductor.

Los intentos por acabar con los ilegales han sido varios, pero sin
éxito. Por su parte, la renuencia de los pilotos a legalizarse se debe
fundamentalmente a los altos impuestos que conllevan las patentes, algo
que haría subir inmediatamente sus precios. La mayoría de los
propietarios rentan la moto a un costo de 100 pesos (3 euros) por 12
horas de trabajo, lo que les deja una ganancia neta mensual estimada de
6.000 pesos (190 euros). La ganancia de los choferes queda a la imaginación.

Eso sí, el negocio es tan boyante, que en la vecina ciudad de
Guantánamo, aunque en menor escala, se ha adoptado. En Santiago existen
prácticamente cuatro motos por cada auto regular. Y se importan de todas
partes del país, donde se compran a precios menores para revenderlas a
un precio promedio de 5.000 cuc (3.800 euros) cada una.

Los mototaxi también se han convertido en un atractivo turístico —si el
turista es capaz de soportar la temeridad de los choferes y el casco
multiusado—, ya no solo por su eficiencia y poco costo, sino también por
facilitar el contacto físico con la ciudad, fuera de los ambientes
acondicionados de Cubataxi.

Es obvio que la nueva medida tomada por Cubataxi le resuelve el problema
al Gobierno del mantenimiento de una empresa donde los choferes
trabajaban como particulares sin costo personal alguno, lo mismo que en
otras muchas empresas que aún se mantienen. Pero no resuelve el
transporte rentado de la ciudad, que seguirá acudiendo a las motos.

Ahora solo queda desear que la nueva medida en Cubataxi no sea la
causante de la desaparición del servicio de motocicletas o, mucho peor,
de la subida astronómica de sus tarifas.

Source: La ciudad del mototaxi | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1394436521_7531.html


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