Informacion economica sobre Cuba

La regulación de la formación de precios: un camino improbable
[06-03-2014 13:51:57]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- Lo dicho. No acabamos de salir de un
asombro para entrar en otro. Todos los días llegan noticias de la
economía castrista que vienen a confirmar la poca seriedad de las
decisiones económicas que se están adoptando, la lentitud deliberada de
los procesos y las escasas posibilidades de éxito que cabe esperar del
mismo.
Esta vez llega el modelo de fijación de precios decidido por las
autoridades en cumplimiento del “lineamiento” número 55, con el objeto
de continuar avanzando hacia la unificación monetaria.

Lo primero que conviene señalar es que una economía no necesita de
normas administrativas, ni reglamentos o regulaciones para que funcionen
los mecanismos de asignación vía precios. Desde hace tres siglos, de las
pocas cosas que sabemos los economistas, hay una que está muy clara. Los
precios están relacionados inversamente con la demanda y positivamente
con la oferta. El cruce de la demanda y oferta en los mercados determina
el equilibrio estable de precios y cantidades demandas y ofertadas. El
modelo funciona a nivel macro y micro, y garantiza que los recursos
existentes se asignan de forma eficiente.

No hay justificación alguna en los manuales de la Economía para elegir
otros procedimientos. Pero en la economía castrista, se han decidido a
crear una nueva brecha, aprovechando lo que denominan “reordenamiento
del entorno monetario”, en suma, la eliminación del CUC y la existencia
de una sola moneda para todas las transacciones, el peso cubano.

Como se expone en un artículo en Granma de Leticia Martínez, “Nuevas
metodologías de precios y contabilidad que se aplicarán por las
entidades cuando el país opere con una sola moneda”, las autoridades del
régimen creen que el funcionamiento de los precios se puede garantizar
por medio de las normas publicadas en la Gaceta Oficial Extraordinaria
No.12 del año 2014.

Se trata de las resoluciones No. 19, 20 y 21, del Ministerio de Finanzas
y Precios. Por medio de estas normas administrativas de rango inferior,
el régimen establece los procedimientos contables y las metodologías
“para la formación de los precios mayoristas y minoristas para las
personas jurídicas, es decir las entidades, que deberán aplicarse a
partir del momento en que en el país se decrete la unificación monetaria”.

¿No sería más fácil dejar que la demanda y la oferta actuasen libremente
en el conjunto de los mercados y liberalizar el comportamiento de los
agentes económicos? ¿Por qué esa resistencia numantina a reconocer los
errores cometidos con la planificación central y asumir que el modelo
ideado por la llamada “revolución” es insostenible? “Con vistas a
capacitar a todos los cuadros, directivos y trabajadores de las áreas
económicas que deberán implementar las regulaciones que hoy se publican,
se han efectuado seminarios en todo el país por parte de los compañeros
del Ministerio de Finanzas y Precios” dice la nota informativa de Granma.

¿Pero es que acaso hay que capacitar a alguien sobre algo tan simple, y
a la vez tan potente, como el mecanismo de formación de precios en una
economía?

No tardarán mucho en comprobar que esas nuevas metodologías de precios
aprobadas a golpe de diario oficial y que están siendo “explicadas a los
cuadros directivos y trabajadores de las áreas económicas que deberán
implementar esas regulaciones”, no van a dar los resultados previstos.
Ni contribuyen a la solución de un conjunto de problemas existentes en
la economía, más bien todo lo contrario. Los van a aumentar.

Porque la necesaria relación de los precios internos con el
comportamiento del mercado internacional no depende de regulaciones
administrativas, sino de algo que no tiene la economía cubana que es un
tipo de cambio único y se hace urgente su creación lo más pronto posible.

Por otra parte, la continuidad de los precios minoristas desde los
mayoristas depende de las condiciones de la oferta y la demanda, de las
señales que se transmiten de los mercados de consumo a los de producción
y que llevan a los empresarios a ordenar y calcular lo que deben
producir, en cantidades calidades y niveles de suministro. Cualquier
otra manera de funcionar, propende al caos.

Incluso, las cuestiones financieras que influyen en el cálculo de
precios no dependen de regulaciones administrativas, sino de la
existencia de un mercado de crédito interno regulado igualmente por
medio de la oferta y demanda de ahorradores y prestamistas en las
máximas condiciones de transparencia. Como nada de eso existe en la
economía castrista, el recurso al diario oficial para regular los
precios es la única solución que se les ocurre, y eso, lógicamente, no
puede funcionar.

Que alguien me explique como en una norma administrativa de rango
inferior elaboradas para cumplir unos llamados “lineamientos” se puede
“incentivar la competitividad de los productores nacionales, favorecer
las exportaciones y la sustitución de importaciones, y contribuir al
incremento de la eficiencia empresarial”. Es como el cuento de la
lechera, sin vaca y sin nada que ordeñar.

Una economía para funcionar de manera eficiente necesita mucho más que
órdenes, jerarquía y procedimientos. Por el contrario, las normas y
procedimientos contables están muy bien, si permiten conocer con
transparencia el estado de las cuentas de las empresas, pero se necesita
que los agentes económicos puedan funcionar en el marco de espacios de
libertad. Con ello, se puede conseguir más eficiencia en la asignación
de los recursos, y romper de una vez por todas, la pesada dependencia
que tiene la economía castrista de los presupuestos del estado.

¿No se trata de abrir espacios a la iniciativa privada para reducir el
peso del estado en la economía, que es el origen de todos los problemas?
Pues no vayan en la dirección contraria. La libertad es condición
necesaria para el funcionamiento de una economía. Cuando exista una sola
moneda en Cuba el conjunto de las transacciones se realizarán en esa
única moneda, que es lo normal y se romperá la circulación segmentada
que existe actualmente y que es el origen de graves problemas
estructurales y no pocas injusticias que causan mella en amplios
sectores de la población.

Lo que se tiene que hacer es dejar funcionar con libertad a los agentes
económicos, devolviendo la propiedad privada a las personas y
reestableciendo un marco jurídico de derechos de propiedad que permita
tomar las decisiones más adecuadas en cada proceso. No hay nada de
ideología detrás de este programa. Otros países de economía estalinista
arrojaron por la borda sus presiones y avanzaron hacia la libertad
económica. Cuba debe hacer lo mismo y dejarse de perder el tiempo
identificando “dificultades que enfrentan las transformaciones inducidas
por las nuevas normativas”. Lo que se tiene que hacer es dar más
libertad y abrir espacios para que la oferta y demanda asignen recursos
en mercados libres. El resto lo harán los cubanos.

Source: La regulación de la formación de precios: un camino improbable –
Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/53186f6d3a682e0958c05154#.UxmR0vldUx4


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