Informacion economica sobre Cuba

Desmintiendo a los infladores de la biomasa cañera
marzo 26, 2014
Erasmo Calzadilla

HAVANA TIMES – ¿Qué está pasando en Cuba con las fuentes de energía
renovables? La prensa oficial rebosa optimismo pero ¿tenemos motivos
para estar contentos?

Comenzaré el post con una de las “medias-verdades” más difundidas.
Oigámosla en boca de Conrado Moreno, un especialista y funcionario de
alto nivel:

Durante el 2011, en la oferta total de energía primaria el 78,4 por
ciento provino de combustibles fósiles y el 21,6 por ciento se produjo
con fuentes renovables de energía.

Y en una presentación de Julio Torres Martínez, Vicepresidente de
Proyectos de CUBASOLAR:

La caña representa en Cuba la vía más idónea para el aprovechamiento
intensivo de las fuentes renovables de energía, debido al alto contenido
calórico del bagazo, que llegó a satisfacer hasta 30% del balance
energético del país.

Leyendo lo anterior uno se lleva la tranquilizadora idea de que vamos
bien, porque un 30% de energía primaria a base de renovables es un
magnífico ranking. Tan magnífico que resulta increíble ¿Cómo logró la
humilde Cuba un 30% si los más desarrollados en esta área apenas llegan
a 10%? Aquí hay gato encerrado y lo vamos a liberar.

Para descubrir donde está la trampa será necesario bucear un poco en las
tablas de la ONEI y tirar algunos números. El primer paso será desglosar
el aporte de las fuentes de energía renovables (FER) en Cuba según lo
reportado para 2010 [1].

Fuentes renovables Aporte (miles de toneladas de petróleo) %
biomasa 938,5 97.7
otras 20,9 2,3
Total 959,8 100
La columna de porcientos (cortesía mía) nos lleva directo al sospechoso.
El valor energético que aportó la biomasa es tan enorme comparado con
las otras que solo ella puede estar detrás de un fraude enorme.

Sabemos que la biomasa made in Cuba está constituida mayoritariamente
por subproductos de la industria azucarera (IA); sigamos esa pista.

Balance energético de la industria azucarera

¿Produce tanta energía la biomasa cañera? La única manera de averiguarlo
es haciendo un balance energético de la industria.

No se asusten; será sencillo. Colocaremos las entradas y salidas del
sistema de manera que podamos obtener una expresión simplificada y global.

Empezemos con los Inputs, la energía que consume la IA:

Combustibles fósiles: En el año 2010 la IA consumió unas 190 mil
toneladas de petróleo [2]. Asumamos que se trata de toneladas
equivalentes (Tep), que es una medida estandar de energía.
Energía eléctrica: La ONEI reporta que la IA consumió durante ese
período 295 GW.h.
No debemos olvidar el aporte del sol, aunque en nuestro caso no será
necesario cuantificarlo.
Vamos ahora a los outputs:

La mayor cantidad de energía que produce la IA está contenida en el
azúcar. Tampoco la vamos a cuantificar.
Luego tenemos la energía eléctrica producida a partir de la biomasa.
Según la ONEI dicha industria generó 446 GW.h.
Ubiquemos esos datos en una ecuación. Los inputs en el miembro izquierdo
y los outputs en el derecho. Ahí va:

Sol + 190 mil Tep + 295 GW.h = azúcar + 446 GW.h

Tenemos energía eléctrica a ambos lados del signo igual porque la IA
consume electricidad pero también la genera. Reuniendo todos los GW.h en
un mismo miembro y luego restando queda:

Sol + 190 mil Tep = azúcar + 151 GW.h

Los que anhelan presentar resultados optimistas detienen el análisis
justo en este punto. La trampa consiste en mostrar los 151 GW.h como
energía eléctrica neta producida a partir de la biomasa.

A ese buchito de electricidad que los centrales incorporan a la red
nacional la prensa le ha sacado el jugo, pero sigamos el balance para
entender de dónde sale realmente.

Tep y GW.h son maneras diversas de expresar energía y pueden
interconvertirse. Como cada GW.h equivale a 86 Tep, entonces los 151
GW.h representan unas 13 mil toneladas de petróleo equivalente.
Actualizando la ecuación con esos cambios queda así:

Sol + 190 mil Tep = azúcar + 13 mil Tep

13 es el 6,8 por ciento de 190. O sea, a partir de la biomasa se
recupera un porciento ínfimo de la energía invertida

Reunamos ahora los Tep en un mismo miembro y simplifiquemos por última
vez. La ecuación final es:

Sol + 177 mil Tep = azúcar

Interpretando el resultado

Luego de hacer todas las conversiones y simplificaciones obtenemos que
la única energía neta producida por la IA es la contenida en los
dulcísimos granos de azúcar; solo esa. La energía que aporta la biomasa,
derivada del sol y del petróleo invertido, se reintegra completamente al
sistema.

Desinflando el globo

Para conseguir el dato tan inflado que dan las estadísticas: 21-30% de
energía primaria a base de renovables, los especialistas han mentido de
varias maneras.

Mienten conceptualmente al incluir a la biomasa industrial como fuente
primaria cuando en verdad depende en gran medida del petróleo (lo que la
acerca más a una secundaria).

Por la misma razón mienten cuando la incluyen entre las renovables, las
limpias, las ecológicas y no emisoras de gases de efecto invernadero.

Mienten cuantitativamente al considerar que todos los subproductos de la
zafra son aprovechados óptimamente como fuente de energía, cuando
sabemos que no es cierto.

Pero la mentira más burda y propagada es que la industria azucarera se
autoabastece e incluso aporta energía. Hemos demostrado que eso es falso
de pies a cabeza. El porciento de biomasa cañera que realmente se
aprovecha en la generación de energía alcanza para amortizar un
porciento ínfimo de los gastos energéticos.

Y llegamos al final. Luego de quitar la paja y el bagazo hemos topado
con la cruda realidad: el aporte de las FERs en Cuba no llega al 3% del
total de energía primaria. ¿Será ese dato el que los especialistas y la
prensa pretenden enmascarar bajo un fardo de cañas?

Mi intención no es reventar un globo por placer sino dejar claro cuán
precario es nuestro desarrollo en esta esfera.

Cuando el declive de los combustibles fósiles y/o la crisis política en
Venezuela golpeen los suministros de combustible nos la vamos a ver
negra. ¿No es mejor saber la verdad para actuar en consecuencia?

Notas:

1. Trabajé con los datos de la ONEI concernientes al año 2010 porque es
el último que tiene actualizadas las tablas que necesito. Las situación
no ha cambiado mucho desde entonces.

2. Según la ONEI, en el 2010 se destinaron 102.600 toneladas de diesel y
87.900 de fuel oil a la industria azucarera. Sumando obtenemos unas
190.400 toneladas de petróleo refinado que he redondeado a 190 mil para
hacer más claros los cálculos.

Otras notas:

La industria azucarera consume enormes cantidades de combustibles
fósiles de manera indirecta, por ejemplo en fertilizantes. Nada de eso
se está considerando para hacer los cálculos más sencillos, pero
entiéndase que la cosa es mucho peor que como se presenta en este
simplificado esquema.

En el balance energético obvié la entropía.

El cálculo fue realizado para la biomasa de origen cañero pero pasa lo
mismo con cualquier biomasa industrial.

Source: Desmintiendo a los infladores de la biomasa cañera – Havana
Times en español – http://www.havanatimes.org/sp/?p=94664


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