Informacion economica sobre Cuba

Hacia el castrismo, sin embargo
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 5 Jun 2014 – 9:53 am.

Cuentapropista: ‘El modelo económico raulista es una treta para
obligarnos a depender del Estado, aunque no trabajemos para él’.

En días pasados, 40 firmantes de una carta le pidieron al presidente
Obama que alivie la tuerca al embargo. Dicen que tras el levantamiento
del “bloqueo” el castrismo irá al tarro. Dicho razonamiento podría ser
una certeza a juzgar por la cantidad de sesudos que los afirman.

Pero que el satanizado exagente de la CIA John Negroponte —embarrado
hasta el cuello en la Operación Cóndor y los Contras— se encuentre entre
los signatarios de la misiva, sin dudas, fue la nota discordante para
que La Habana acogiera la noticia con desdén.

Descolgarle la etiqueta a Negroponte es un precio que el raulismo no
está dispuesto a pagar, de modo que la frialdad resuena a un
cantinflesco “no me defienda, compadre”.

Hasta la fecha todo marcha viento en popa. El general/presidente Raúl
Castro logró con tres señuelos —un paquete de reformas light, la nueva
ley de inversión extranjera y el espigón del Mariel— seducir a un grupo
de personajes, entre los que también se distinguen sendos exjefes de la
SINA en La Habana y un exsubsecretario de Estado norteamericano, todos
con mala pinta para el oficialismo.

De todas formas, los contumaces defensores del levantamiento del embargo
creen en el hipotético desarrollo de una sociedad civil que se
independizará económicamente del régimen y propiciará un tránsito hacia
una democracia de economía de mercado, o sea, un cambio de terciopelo
que subestima los propósitos ocultos y posibles reacciones de la dictadura.

A fin de cuentas, ¿qué costos tendrá para EEUU el levantamiento del
embargo? Sin discusiones, el político será el más alto. Reconocer que
durante más de 50 años una democracia tradicional y fortalecida como la
norteamericana mantuvo una política errática hacia una dictadura
totalitaria y violadora de los derechos humanos, sería un descalabro.

¿Cuál sería el plan B de La Habana tras la derrota del “bloqueo”? “Con
toda su fuerza moral y el apoyo de la comunidad mundial”, demandará a
Norteamérica por el pago de una indemnización ascendente a más de 80
millardos de dólares, por afectaciones en las exportaciones, servicios,
comercio, producción, decomiso tecnológico, monetario, financiero y robo
de cerebros, entre otros tantas secuelas. O sea un nunca acabar.

¿Cuál es la realidad? Solo el congreso norteamericano puede levantar el
embargo, y sus think tanks pondrán de seguro las cartas sobre la mesa
para analizarlo. No se trata de la influencia de varios congresistas
cubanosamericanos, sino de conveniencia nacional. Por consiguiente,
entre “el afloja, aprieta o quita”, se debatirá la suerte del embargo,
mientras el apellido Castro siga sellado en la proa del cuasi hundido
barco cubano.

Para quienes gustan de las comparaciones, vale argumentar que EEUU se
acercó a China obedeciendo a una estrategia antisoviética que dio muy
buenos frutos en época de Nixon. El caso de Vietnam ocurrió años después
de aplicarse la Doi Moi (política de renovación para el libre mercado).
Sin embargo, el diferendo con Cuba clasifica como una prueba de
músculos, donde totalitarismo y democracia pugnan, frente a frente, en
el escenario de las Américas.

Sobre la efectividad del embargo —que muchos cuestionan— bastaría con
salir a las calles y hacer un paneo de 360 grados, para comprobar la
destrucción sobrevenida sin necesidad de lanzar una sola bomba. Y la
respuesta al por qué la dictadura castrista se ha mantenido en el poder
durante 55 años, a pesar del embargo, con palpar la punta de una
bayoneta tendremos una respuesta convincente.

Tampoco la sanción económica ha sido tan brutal como la pintan. El
comercio bilateral entre ambas naciones supera el mantenido por EEUU con
145 países y regiones autónomas del mundo, por consiguiente al
escucharse el machacado eslogan: “El bloqueo genocida pretende rendir
por hambre al pueblo”, mientras se degusta un picadillo de pavo
procedente de Kentucky, es una de las tantas evidencias del doble rasero
de esta política.

El 75% de los consultados informalmente para este trabajo, apuesta a que
la opinión más acertada sobre el diferendo fue escuchada en el escenario
de la tribuna antiimperialista en el Malecón, aquella noche, cuando un
músico arrebatado por “María”, exclamó públicamente: “Cesen los bloqueos
de adentro y de afuera”, entiéndase, eliminarlos simultáneamente.

Reventando la calle

“No creo que el levantamiento del bloqueo nos beneficie”, asevera Carlos
R R., de 52 años, un profesional cubano con doble ciudadanía. “Con solo
permitir 178 actividades cuentapropistas el Gobierno obstaculiza el
desarrollo de la capacidad individual de los cubanos con talento para
hacer negocios.

“En mi caso particular —agrega— puedo importar ropa, víveres,
herramientas, materias primas, etc., pero el Gobierno nos impone
regulaciones e impuestos para ahogarnos, puesto que su propósito es no
permitir el enriquecimiento derivado de la actividad privada legal, algo
que resulta incompatible con la ideología marxista”.

El hecho de que el régimen de Raúl Castro, “aparentemente” se haya
declarado “respetuoso de las propiedad”, no significa que liberalice la
acumulación de posesiones, algo que impedirá a base de trabas y precios
elevados. Por ejemplo, ¿por qué tenemos que comprar un Peugeot a precio
de Ferrari? Si levantaran el embargo: ¿cuánto nos costará un Ford, un
Cadillac, un Chrysler o un Chevy?

“Si magnates como Alfy Fanjul y Saladrigas desean invertir en Cuba, lo
harán para llenar sus propios bolsillos y los del régimen. Estoy seguro
que ninguno de ellos está dispuesto a darles un espaldarazo a los
cubanos corrientes que ambicionan ser millonarios como ellos.

“Si hay levantamiento del bloqueo, que sea para el pueblo no para el
régimen. Si le proporcionan créditos y facilidades a los nacionales para
desarrollar una economía paralela, bienvenido sea, de no lograrse,
entonces necesitaremos otros 50 años para darnos cuenta del error
cometido”, apunta.

Idalberto C.T., de 60 años, un ingeniero que ejerce como cuentapropista
enrollando motores eléctricos, alega que para hacer su trabajo, está
obligado a comprar alambre de dudosa procedencia o reciclar bobinas de
metro/ contadores de energía desactivados por la Empresa Eléctrica. El
sector cuentapropista sufre las escaseces mientras el Estado incumple lo
acordado en los Lineamientos sobre la apertura de almacenes para ventas
mayoristas.

“Tengo un hermano residente en Europa que puede enviarme un contenedor
con todos los calibres de alambre y las cantidades que quiera —aduce
Idalberto—, pero el Gobierno no lo permite. En mi caso particular, mi
problema no es el bloqueo, sino el Estado. En resumen, no creo que
negocios ‘quileros’ levanten una economía. El modelo económico raulista
es una treta para obligarnos a depender del Estado, aunque no trabajemos
para él.

“Algo huele a podrido y sabrá Dios cuántos billetes están moviendo para
hacer campaña en contra del bloqueo”, alega un ingeniero mecánico
vinculado a la actividad portuaria que solicita el anonimato.

“La multimillonaria inversión hecha por Brasil en el Mariel necesita que
los barcos americanos y de otras banderas, más el flujo mercantil de
EEUU, hagan escala en el puerto, para fomentar su zona franca. Si no,
correrá el riesgo de fracasar estrepitosamente.

“El levantamiento del bloqueo solo engordará las bóvedas bancarias de
aquellos que se aventuraron a invertir en el Mariel. En cuanto a cambiar
el sistema político, considero que ningún magnate calentará sus metales
con ese problema, a esos pejes gordos solo les importa meter dinero en
el saco y explotar a los jodidos cubanitos, que tendrán que trabajar
como capitalistas para que les paguen como socialistas”, asevera.

José Candelario, un jubilado de 83 años, residente en el Cerro, al
escuchar los debates sobre si quitan o no el embargo, se sonríe y
exclama: “¿Ah, no querían castrismo sin libreta?… pues si levantan el
bloqueo lo tendrán”.

Source: Hacia el castrismo, sin embargo | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1401954813_8897.html


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