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ECONOMÍA

Críticas a la Aduana y libertad económica
ELÍAS AMOR | Valencia | 27 Ago 2014 – 11:11 am.

Abusos, sobornos y medidas que frenan cualquier mejora de las
condiciones de vida de la población a corto plazo. Así es la Aduana
castrista.

Llevo algún tiempo esperando que las cosas cambien. Y aunque lo hacen de
forma tímida, siempre es bueno leer en Granma opiniones y valoraciones
más próximas a la racionalidad económica que al numantismo castrista,
que ha convertido la economía cubana en un auténtico caos durante los
últimos 55 años.

Me refiero a un artículo firmado hoy en Granma por Karina Marrón,
titulado “Los retos de la Aduana”.

No cabe duda que para los cubanos de las tres últimas generaciones, las
“aduanas” han sido un trauma. Cuando yo salí al exilio con mi familia en
los años 60, los “aduaneros” hacían de las suyas en los últimos
registros aeroportuarios, y no solo se apropiaban violentamente de las
escasas pertenencias que los ciudadanos llevaban consigo tras los
fatídicos inventarios, sino que se produjeron numerosos actos
vejatorios, que han sido denunciados en numerosas ocasiones. Desde
entonces, la “aduana castrista”, de la mano del MININT y demás órganos
represores del régimen, ha hecho de las suyas.

Las últimas medidas de la Aduana castrista, contenidas en las
resoluciones 206 a 208 y 300 del Ministerio de Finanzas y Precios, han
causado un gran malestar en la población. Y no es extraño. Con estas
medidas, el régimen vuelve a frenar cualquier proceso de mejora de las
condiciones de vida de la población a corto plazo, limitando la entrada
de bienes y productos que eran intercambiados en la economía nacional.
Como algunos estudios han mostrado recientemente, el valor de los bienes
que accedían a Cuba por las Aduanas trasladados directamente por
viajeros, empezaba a alcanzar las cifras monetarias de las remesas.

La razón está muy bien descrita en el artículo de Karina. Cito textualmente

“El negocio de la importación de artículos con fines comerciales ha
prosperado, entre otros factores porque, como se ha dicho más de una
vez, las mercancías que ofertan las tiendas recaudadoras de divisas no
siempre satisfacen los gustos y la demanda de la población. Al mismo
tiempo, determinados renglones que se expenden en estas unidades se ven
afectados por momentos debido a recortes productivos en la industria o
las importaciones, motivados por la falta de liquidez, y la escasez o
llegada tardía de las materias primas, etc.

“Además, aunque se conoce que la finalidad de estas tiendas —como su
nombre lo indica— es la recaudación de divisas y el exceso de
circulante, no se puede desconocer que los precios de los productos son
elevados. Por otro lado, no existe aún un mercado mayorista que supla
las necesidades de los sectores emergentes de la economía.

Todos estos son elementos que forman parte del caldo de cultivo en el
cual ha encontrado espacio la comercialización ilícita de numerosos
artículos sin que medien autorizaciones o tributos.”

Diagnóstico acertado. Ya iba siendo hora. Detrás de este análisis hay
una clara defensa de la libertad económica, la eficiencia y el progreso,
la libre elección por los ciudadanos de aquellos bienes y servicios que
desean consumir sin trabas racionadoras o control político alguno, por
mucho que se cite a la “actualización” de Raúl Castro, que acabará
siendo una marca paraguas para el proceso de liberalización en que debe
entrar plenamente la economía cubana.

Que periodistas como Karina Marrón observen en la libertad económica la
salida del túnel de la oscuridad, es para felicitarse. Conforme los
475.000 cuentapropistas progresen, harán llegar opiniones alternativas a
la hegemonía comunista que domina la Isla durante medio siglo, y esas
propuestas son necesarias para que avance la libertad política.

Las recomendaciones de Karina a las actuaciones de la Aduana, son de
manual. Y tienen su valor en un régimen como el castrista, donde la
mezcla de intereses políticos y de control es muy difícil de perfilar.
Exigencia de mayor profesionalismo, y cito textualmente, “una cosa es
hacer cumplir lo establecido con cortesía y otra muy diferente la
prepotencia, el abuso o el maltrato que en ocasiones refieren los
viajeros”. Me encanta.

Pero es que hay más. La periodista denuncia los sobornos que tienen
origen en el poder de las Aduanas, al que califica de “poder muy
especial; uno que con solo mirar hacia un lado puede definir quién entra
o no más de lo que está estipulado, por no hablar de los sobornos que,
sin ruborizarnos, debemos aceptar que existen y han de combatirse con
fuerza en aras de la credibilidad de las medidas”.

Son todas recomendaciones impecables, al señalar que “la Aduana tendrá
que encontrar el cómo para que el cumplimiento de lo establecido no
entorpezca el tránsito por terminales aéreas, y evitar al máximo
incomodar a los pasajeros con revisiones o requisas que a todas luces no
evidencien que hay una contravención de lo legislado”.

Para concluir señalando que “no serán las prohibiciones las que pongan
fin al problema, sino el avance de manera integral del proceso de
actualización del modelo económico, que ha de permitir la combinación
que cerque las ilegalidades y a la vez ofrezca multiplicidad de opciones
al alcance de todos, con calidad y dentro de lo legal”.

Yo no podría haber escrito mejor. La actualización del modelo económico,
para la que existen no pocas expectativas, supone libertad económica y
superar el verdadero embargo que atenaza a la economía castrista, la
ausencia de derechos de propiedad y la planificación centralizada. Que
periodistas en Granma vayan avanzando estas ideas, es una magnífica
noticia. Felicidades Karina.

Source: Críticas a la Aduana y libertad económica | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1409130679_10134.html


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