Informacion economica sobre Cuba

‘Jabitas’ de nylon o la pensión de muchos
YOANI SÁNCHEZ, La Habana | 29/08/2014

“Necesito unas gafas oscuras”, me dijo Verónica un día que me la
encontré en la calle. Con casi setenta años, la señora necesitó una
cirugía de cataratas hace meses y ahora tiene que “cuidarse los ojos”,
según me explicó. Ella trabaja al sol, vendiendo jabitas de nylon para
los clientes del mercado agrícola de la calle Tulipán. La inclemente
claridad del mediodía le fastidió la vista, pero ese no es el peor de
sus problemas. “Tenemos un mecanismo de alarma para saber cuando vienen
los policías, aunque a veces llegan de civil y nos cogen desprevenidas”.
El mes pasado pagó una multa de 1.500 pesos por dedicarse a la venta
ilícita y esta semana le pusieron una carta de advertencia por reincidir
en el mismo delito.

Si uno lee textos como el de Randy Alonso sobre la ausencia de bolsas en
las tiendas recaudadoras de divisas, podría llegar a creer que el desvío
de este recurso termina en manos de unos inescrupulosos comerciantes.
Sin embargo, basta conocer a Verónica para darse cuenta de que su
negocio tiene más de miseria que de lucro. Con cuatro décadas trabajadas
como auxiliar de limpieza en una escuela, la señora recibe ahora una
pensión que no supera los diez dólares al mes. Sin la reventa de
jabitas, tendría que dedicarse a la mendicidad, pero asegura que
“primero muerta que pedir dinero por las calles”. Ella no es culpable,
sino víctima de un orden de cosas que la ha empujado a la ilegalidad
para sobrevivir.

Llevarse los productos en las manos a falta de bolsas es algo que
molesta a cualquier comprador. Pero comprobar que uno de los grandes
voceros del actual sistema desconoce los dramas humanos que llevan al
desvío de las jabas de nylon, irrita aún más. No se trata de gente
desalmada que se dedica a enriquecerse con el fruto del desfalco al
Estado, sino de ciudadanos cuya indigencia económica los lleva a
revender cualquier producto que llegue a sus manos. Verónica está ahora
mismo a las afueras de algún comercio, con las viejas gafas oscuras que
le regalaron y musitando “tengo jabitas, tengo jabitas a un peso cada una”.

Source: ‘Jabitas’ de nylon o la pensión de muchos –
http://www.14ymedio.com/blogs/generacion_y/derechos_humanos-comercio_ilegal_7_1624107574.html


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