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Misterios de la basura
Pudiéramos suponer que los signos indescifrables balbucean una imagen
espantosa: la secuencia en retroceso en la que veríamos todos esos
contenedores vomitando la basura que le hemos echado. Tal vez entonces
conoceríamos la verdad
miércoles, agosto 27, 2014 | Ernesto Santana Zaldívar

LA HABANA, Cuba.- Los contenedores de basura parecen muchas veces
objetos extraños, absurdos, sin una utilidad lógica, usados con
propósitos sorprendentes y hasta misteriosos. Para escribir, por
ejemplo. Como si de un subgénero del arte urbano se tratara.

Como la gente en este país se va acostumbrando al caos y a la suciedad,
no es raro que muchas veces se bote la basura en el suelo, junto al
contenedor, a pesar de que, para colmo, ¡esté vacío! Quizás el camión
pasó y recogió solo la basura del contenedor y dejó la otra de afuera.
Quién sabe.

Uno se acostumbra al caos, sí, y al misterio también. Hay zonas donde el
acopio de basura tiene un horario bastante regular y uno piensa: Claro,
la higiene. Pero no debe ser por eso, porque en ese mismo barrio puede
haber fétidos derrames de aguas negras, de acera a acera, que con el
tiempo llegan a convertirse en un elemento pintoresco del paisaje citadino.

Por dondequiera podemos encontrar cómo la superficie de las cuatro caras
de los contenedores resulta una tentación irresistible para grafiteros
de todo tipo, al extremo de que a veces es como si alguien hubiera
anotado algo que no podía esperar: un SOS.

Con frecuencia son firmas misteriosas iguales a las que se pueden
encontrar en un muro cualquiera, en el más genuino estilo del grafiti
artístico, pero también podemos hallar una estrella de David, grabada
allí quién sabe por cuál motivo recóndito o banal.

Misterioso también es el letrero en inglés que nos avisa: People shit.
No asombra tanto que “Mierda del pueblo” esté correctamente escrito en
inglés como el significado mismo. ¿Ese escribidor de basurero grabaría
sobre un contenedor de Siboney o de ciertas zonas de Miramar las mismas
palabras? Porque no es lo mismo La basura del Cerro que La basura del
Laguito. Hay basura y BASURA, y eso se sabe sin ver la basura misma,
sino mirando a las casas de donde salen esos desechos.

Oficio de buzo

Hay basura, a veces, que, más que cosas rotas, viejas o podridas, más
que objetos inútiles y papeles amarillos, está compuesta de sueños
destrozados, de ilusiones evaporadas, de larguísimos desencantos, de
esperanzas muertas.
Un refrán afrocubano asegura que “en la basura a veces se encuentra la
felicidad”. No hay que dudarlo, pero ese es otro gran misterio: ¿Qué
cosa útil puede encontrar alguien en un tacho de basura? ¡Y en Cuba!

Recordemos, sin embargo, que el oficio de “buzo” tuvo su mayor esplendor
en los años 90, durante lo más negro del abismo del período especial,
cuando no había nada más que carencia. Misterio supremo, si los hay. De
modo que siempre habrá alguien que tiene menos que nosotros y que se
alimenta de la cáscara que uno bota.

Misterio es también el de un contenedor en el cementerio. Irónico, pues
a ese lugar van a parar los desechados precisamente, los que ya no
tienen nada que botar. Como si de mística se tratara, hay un número en
el recipiente, el 69, una especie de Yin y Yang, como indicando que lo
de abajo es como lo de arriba.

Simpático resulta que, en la cara de un contenedor, misteriosamente,
alguien haya escrito La Mafia y que, casualmente -¡ah, esas casualidades
tan elocuentes!- en la otra acera haya un muro con el letrero Viva
Fidel. Pudiera formarse un tercer letrero: Viva la Mafia.

El gobierno cubano, que tanta propaganda delirante pintorretea por toda
la ciudad, pudiera en cualquier momento escribir sobre el enorme
contenedor de basura en que ha convertido todo el país: Somos felices aquí.

Algún día, cuando por fin este largo y tortuoso episodio de la historia
de Cuba termine, los bandidos en fuga dejarán tras ellos basurales
enormes, casi infranqueables, en las calles, en los campos, en las
costas, pero, sobre todo, en la parte invisible de la sociedad que
sobreviva a la catástrofe, en lo que no se ve porque yace dentro de
nosotros.

Piénsese nada más en ese arte que desde la niñez nos han enseñado a
cultivar cuidadosamente: el de basurear (insultar, tratar muy mal) a
quien no piense como uno. Insultar a quien nos han dicho que es gusano,
escoria, mercenario, que no merece respirar el aire que respiramos.

Por el momento, mirando todos esos signos misteriosos, uno se pregunta
qué querrán decir en total. Pudiéramos suponer entonces que balbucean
una imagen espantosa: la secuencia en retroceso en la que veríamos todos
esos contenedores vomitando, como una caja de Pandora, toda la basura
que le hemos echado. Tal vez entonces conoceríamos la verdad.

Source: Misterios de la basura | Cubanet –
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/misterios-de-la-basura/


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