Informacion economica sobre Cuba

¿Para qué sirvió la doble moneda?
MIRIAM CELAYA, La Habana | Agosto 27, 2014

Unificar la moneda. Sí, pero ¿cómo?
La información del Banco Central de Cuba (BCC) publicada el pasado 19 de
agosto en la edición de papel del periódico Granma acerca de “la próxima
emisión de billetes en moneda nacional (CUP) con nuevas medidas de
seguridad” para los de altas denominaciones (100, 50 y 20 pesos),
devuelve a la palestra el tema de la dualidad monetaria y su unificación
que, según anunció meses atrás la propia prensa oficial, deberá
producirse en un futuro cercano.

Las medidas de seguridad que comenzarán a aparecer en las emisiones de
los mencionados billetes a partir de este año 2014 consisten en la
imposición de una marca de agua con la efigie del patriota
correspondiente en cada denominación, colocada en el ángulo superior
izquierdo de la cara frontal de los referidos billetes y que será
visible a trasluz. Además, al lado superior izquierdo de dicha imagen
otra marca de agua replicará el número de la denominación. Por su parte,
las denominaciones menores conservarán la marca de agua con la imagen de
Celia Sánchez, a la derecha de la cual se añadirá el número de
denominación de cada billete.

Algunos creen que tales medidas responden principalmente a la gran
cantidad de moneda falsa que –según se dice– está circulando actualmente
y que deberá ir desapareciendo gradualmente a medida que los nuevos
billetes vayan sustituyendo al actual circulante. Sin embargo, en una
indagación realizada en La Habana a una muestra aleatoria de medio
centenar de individuos, la mayoría consideró que se trata de un paso
previo para la anunciada unificación monetaria, que puede ser inminente.

Esta segunda opinión parece estar reforzada por el hecho de que apenas
dos semanas antes de la información del BCC, en el propio Granma había
sido publicado un texto que abordaba el tema de la dualidad monetaria y
la necesidad de eliminar esa “distorsión de la economía”, en especial en
el sector estatal.

La insistencia de los medios en el tema monetario en tan breve lapso de
tiempo no debe ser casual y se corresponde con el estilo
“beisbolero-informativo” de acomodar la bola antes de que se produzca el
lanzamiento. Esto permite que la población asimile con mayor resignación
–léase pasividad– los efectos que dicho paso pueda tener para el
bolsillo común. En ese experimento se inserta la reciente permisión del
pago en moneda nacional en las tiendas que hasta hace poco solo se
comercializaba en CUC (convertible). Hasta ahora no ha trascendido
ninguna información sobre el momento en que comenzará el proceso que
unificación que, ya se ha anunciado, se iniciará en el sector estatal y
se extenderá paulatinamente a todos los sectores.

Resolver un problema creando otro

El economista Joaquín Infante, de la Unión de Economistas de Cuba,
expresó en declaraciones a la Agencia France Presse que eliminar la
dualidad monetaria “es uno de los más importantes pasos” de las reformas
económicas que está implementando el presidente Raúl Castro. También
consideró que “la unificación monetaria y cambiaria es una decisión
estratégica, impostergable”, que “debió efectuarse mucho tiempo atrás”.

Probablemente hubiese sido mucho pedir que expresara una verdad más
evidente: la dualidad monetaria solo se creó por el interés del Gobierno
de recoger toda la divisa circulante en el país tras la despenalización
del dólar estadounidense, anunciada por Fidel Castro en su discurso del
26 de julio de 1993, y definitivamente aprobada en la Gaceta Oficial del
13 de agosto del propio año, fechas que demuestran que el entonces
presidente cubano se tomó de manera muy personal el asunto de la moneda
“enemiga”.

Así, en 1994 comenzó a circular el peso convertible (CUC), equiparable
al dólar, circulando simultáneamente con aquel hasta 2004, año en que el
dólar quedó definitivamente retirado de la circulación, aunque no volvió
a penalizarse su tenencia. Es decir, que al menos durante diez años en
Cuba circularon no dos, sino tres monedas: las dos cubanas –el CUC,
también llamado popularmente “chavito” o “carnavalito” (por su
colorido); el CUP, o peso no “convertible” – y el dólar estadounidense;
algo que no ocurría desde que se creara la moneda nacional en 1914, bajo
el Gobierno de Mario García Menocal, cuando el peso cubano debutó como
circulante legítimo en el territorio nacional, con valor legal y fuerza
liberatoria ilimitada para el pago de toda obligación contraída dentro
de éste.

Más preguntas que respuestas

El estilo de gobierno en Cuba y, en consecuencia, también su monopolio
informativo, se basan en un irrestricto principio conspirativo: todo es
secreto, supuestamente “por razones de seguridad debido a que somos una
plaza sitiada por un enemigo poderoso”, pero en el tema de la tan
anunciada como postergada unificación monetaria, la realidad apunta a
causas más verosímiles, como la falta de liquidez y la crisis económica
y financiera por la que atraviesa el sistema –y con él, el país– donde
la dualidad monetaria crea una deformación que entorpece los intereses
del Gobierno en captar inversores extranjeros.

Ciertamente, la doble moneda tampoco es una “creación fidelista”. En
China también se implementó un doble sistema cambiario nacional en el
cual una de las monedas funcionaba como divisa, en tanto la otra era “no
convertible” y tenía un valor mucho menor. No obstante, las reformas que
permitieron un despegue de la economía en ese país permitieron la
unificación en una sola moneda fuerte, con valor reconocido a nivel
internacional. No es el caso de Cuba, donde tras todo un proceso de
“actualización del modelo” y un sinnúmero de reformas incompletas, la
economía no muestra signos de recuperación y la moneda carece
absolutamente de valor en el mercado internacional.

Por otra parte, la minusvalía de los salarios en Cuba junto a la enorme
diferencia de valor de las dos monedas circulantes ha creado
incertidumbre acerca de la capacidad de consumo de la población una vez
que se produzca la unificación. La tendencia creciente de los precios de
los productos en el mercado nacional, unido a las numerosas
restricciones que frenan la autonomía económica de los ciudadanos y las
leoninas normativas salariales que se aplicarán a los trabajadores de
las empresas extranjeras –gravando onerosamente las divisas al cambio–
no mueven al optimismo.

En todo caso, todavía el BCC no ha informado a la población sobre un
cronograma de la unificación ni, mucho menos, el valor de cambio de la
moneda definitiva… El humilde CUP.

Como planteara un tiempo atrás el colega Reinaldo Escobar en un artículo
publicado en su blog bajo el título de ¿Cambio numismático?: “La
pregunta que nos hacemos es si habrá un cambio en el valor real del
dinero que tengamos como salario. ¿Cuántas horas habrá que trabajar –una
vez unificada la moneda– para comprar 500 gramos de espagueti, un litro
de aceite o una cerveza?”.

La buena noticia es que a partir de la unificación monetaria los
trabajadores cubanos tendrán una conciencia más clara de lo que
significa el concepto de “salario real”. Probablemente para entonces los
medios oficiales dejen de informarnos de las cifras que marcan los
niveles de pobreza en países incluso “más pobres” que el nuestro.

Y, al final de todo, ¿alguien podría explicar para qué nos sirvió a los
cubanos la doble moneda?

Source: ¿Para qué sirvió la doble moneda? –
http://www.14ymedio.com/opinion/doble_moneda-Cuba_0_1622837705.html


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