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ECONOMÍA

¿Por qué no crece el empleo?
ELÍAS AMOR | Valencia | 18 Sep 2014 – 4:08 pm.

Con la cifra de cuentapropistas que existe, casi el 50% del empleo total
del país tendría que haber encontrado puesto de trabajo.

¿Inquieta al régimen castrista la baja contratación de trabajadores
asalariados por los cuentapropistas? ¿Por qué, a pesar de que existen ya
471.085 trabajadores por cuenta propia con licencia, según datos
oficiales, tan solo han contratado a 99.395 asalariados?

La ratio de empleados por empleador en cualquier economía se sitúa en
una media de 1 a 5, desvelando con ello el predominio natural de las
pequeñas y medianas empresas, en general. Si en Cuba se mantuviera esa
ratio, el número de trabajadores contratados debería ascender, con la
cifra de cuentapropistas que existe, a 2.355.465, casi el 50% del empleo
total que existe en la economía. Uno de los objetivos de los llamados
Lineamientos es reducir el empleo estatal y favorecer el aumento de las
actividades privadas. No parece que esta sea la tónica que ofrecen los
datos, tal y como va el ritmo de aumento del número de trabajadores
contratados.

¿Qué ocurre en la economía castrista para que no se aproximen las cifras
de contratación? Dar respuesta a esta pregunta obliga a examinar algunas
cuestiones fundamentales.

Primero, la naturaleza de las actividades autorizadas por el régimen,
básicamente en el sector servicios y en oficios, que tienen una limitada
capacidad de creación de puestos de trabajo, como son la elaboración y
venta de alimentos y el transporte de cargas y de pasajeros. Incluso en
aquellos como los servicios gastronómicos, donde existe potencial de
crecimiento del empleo, las autoridades han fijado límites a la
dimensión de las paladares (en número de mesas y de sillas, etc), para
que no alcancen economías de escala.

Sin aumento de las dimensiones de los pequeños negocios, por muy
positiva que sea la pequeña y mediana empresa para la economía de un
país, los bajos niveles de productividad alcanzados impedirán a los
emprendedores contratar más gente. No hay más vuelta de hoja en esta
cuestión.

Segundo, la limitada productividad del capital. Las restricciones
financieras operan no solo como consecuencia de un sistema bancario
controlado por el Estado, sino por las limitaciones para financiar el
crecimiento de los pequeños negocios, lo que unido a una presión fiscal
y de seguridad social elevada, hace inviable el coste de la contratación
de más empleados. Se ha sabido que buena parte de la financiación
existente detrás de muchos pequeños negocios en la economía castrista
tiene su origen en las remesas procedentes del exterior. Sin capital
productivo, una economía no puede crecer. La participación de la
formación bruta de capital fijo en el PIB de la economía castrista,
apenas un 9%, es de las más bajas del mundo y poco estimulante para el
desarrollo emprendedor.

Tercero, por si lo expuesto no fuera suficiente, las normas del Código
de trabajo aprobado en el mes de diciembre pasado después de larga
maduración, han mostrado que no sirven para mejorar el marco de las
relaciones laborales en la economía de base estalinista que sigue
operando en la Isla. Sin libertad ni pluralismo sindical, y siendo las
organizaciones de pequeños emprendedores políticamente ausentes, no
existe espacio para el desarrollo del diálogo social, que es clave para
la evolución sostenible de la economía. El Código de trabajo, con sus
burocráticas restricciones y exigencias de control por el aparato
político del país, está siendo un obstáculo para el desarrollo de la
contratación. Su desarrollo normativo debería tener en cuenta esta
situación y apostar por una mayor flexibilidad que aporte oxígeno a la
economía de base privada.

Además de los aspectos mencionados, los desmanes de los inspectores
comunistas contra los trabajadores por cuenta propia provocan el sonrojo
de los observadores, analistas y en general de cualquiera que siga con
interés el proceso de nacimiento de los pequeños negocios en Cuba. Como
ocurrió días atrás en Santiago de Cuba, cuando una ola de chequeos ocupó
las primeras páginas de los medios, pese a la escasa relevancia de los
problemas detectados. Problemas, por otra parte, consustanciales al
nacimiento de cualquier sector emprendedor y fácilmente subsanables sin
necesidad de penalizaciones o castigos desmedidos.

En tales circunstancias, se confirma una vez más que las bases
institucionales y jurídicas de la economía castrista tienen poco margen
para dar oportunidad a la empresa privada a mejorar sus perspectivas de
desarrollo. No es posible el desarrollo de la economía de mercado en
Cuba sin un cambio de 180º en las bases de funcionamiento del sistema.
Estas se resisten a abandonar las prioridades del centralismo
burocrático, la planificación, la ausencia de derechos de propiedad y
mercado, la falta de estímulos e incentivos económicos, la óptica de la
rentabilidad y del beneficio, manteniendo a los trabajadores por cuenta
propia como un “mal menor” que se tiene que aceptar para que el conjunto
del sistema no sucumba.

Malos presagios. Las cosas ni van ni irán bien.

Source: ¿Por qué no crece el empleo? | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1411049337_10456.html


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