Informacion economica sobre Cuba

Carambola
Todo hace indicar que será bastante difícil que se levante el embargo
contra la dinastía de los Castro hasta que estos desaparezcan del escenario
Rafael del Pino, EEUU | 14/10/2014 11:45 am

No, no pienso referirme al fruto del carambolo o star fruit como se le
conoce en Estados Unidos sino a otra de sus acepciones en el diccionario
de la RAE; el bien utilizado coloquio para definir el enredo, embuste o
trampa para alucinar y burlar a alguien.
La señora Josefina Vidal, encargada de atender los asuntos de Estados
Unidos en la cancillería cubana declaró a los periodistas lo siguiente:
“Si los dos gobiernos, de manera racional, civilizada se proponen salir
de este desencuentro que ha caracterizado la relación entre Cuba y
Estados Unidos, en 55 años, es posible hacerlo”.
Según la directora general de Estados Unidos de la cancillería cubana.
“La filosofía que está en el origen de las medidas impuestas a comienzo
de los 60 por Washington es castigar a Cuba por haber tomado las riendas
de su destino, sin priorizar los intereses de Estados Unidos. El bloqueo
esencialmente se mantiene intacto”.
Por otra parte el abogado estadounidense Robert Muse, especialista en
leyes sobre la Isla, afirmó en un panel organizado en la sede de la
Sección de Intereses de Cuba en Washington que “la política de EEUU
hacia la Isla es anormal” y no existe nada que impida que un mandatario
estadounidense finalice el embargo y normalice relaciones, por lo que se
trata de un asunto de “voluntad”.
Conjuntamente con este barraje de artillería pesada por parte de estas
dos pinzas que tratan de cercar al embargo/bloqueo se produce casi
simultáneamente el golpe principal de la ofensiva nada menos que con la
poderosa división blindada de The New York Times comandada por el
fantasma de Herbert Matthews que arremete a fondo apoyado con
traductores de español para que no quede la menor duda de que el asalto
va en serio. Al igual que dijo en aquella ocasión el jefe de la columna
blindada: “Fidel Castro no solo no es es comunista sino que es
decididamente anti comunista” esta vez recurriendo al olvido de la
memoria histórica se lanza el grito de: “Starting in 1961, Washington
has imposed sanctions in an effort to oust the Castro regime”.
(Comenzando en 1961, Washington impuso sanciones en un esfuerzo para
derrocar al régimen de Castro)
No soy propenso a polemizar en la ya casi ancestral controversia sobre
la utilidad o ineficacia del embargo comercial o bloqueo como lo
cataloga Cuba. Por enésima vez vuelve a salir ahora a la palestra en
boca de la señora JV directora general de Estados Unidos en la
cancillería cubana, del abogado norteamericano siempre bienvenido en la
sede diplomática cubana de Washington y la tropa de choque del New York
Times. Por lo que me veo obligado a despertar la memoria histórica en
aras de la verdad y analizar ciertos aspectos que al parecer ocultan o
desconocen sobre los mecanismos de una economía de mercado en un estado
de derecho así como la observación del cuerpo de leyes que hacen posible
que funcione sin caprichos del gobernante de turno.
Según la señora JV el “bloqueo” se debe a la maldad de Estados Unidos de
querer “castigar a Cuba” por “haber tomado las riendas de su destino”
entiéndase por haber el gobierno de Fidel Castro confiscado sin
compensación propiedades norteamericanas valoradas en billones de
dólares. Todavía quedan personas que recuerdan los estribillos de aquel
acto en el Estadio Latinoamericano donde Fidel iba pronunciando el
nombre de cada una de las corporaciones norteamericana y la multitud
gritaba enardecida “SE ÑAMABA” Es decir que decretar un embargo
comercial contra quien le ha robado el patrimonio de sus ciudadanos no
es para JV “priorizar los intereses de Estados Unidos”. Estas
afirmaciones son tan Caramboleras que ni siquiera vale la pena consumir
un átomo de materia gris para rebatirlas.
Para el otro sujeto, el abogado norteamericano R.M. que se anuncia como
“especialista en leyes sobre la Isla” la actitud de Estados Unidos es
“anormal” no existe nada que impida que un mandatario estadounidense
finalice el embargo y normalice relaciones, por lo que se trata de un
asunto de “voluntad”. En dos palabras que según los conocimientos
legales de este experto letrado una ley codificada y aprobada por el
Congreso Norteamericano y sancionada por el Presidente, puede ser
cambiada por el ejecutivo en cualquier espasmo antojadizo que le surja.
No sé porque este jurista da la impresión de haberse graduado en las
escuelas de derecho creadas por Fidel Castro. En fin, que tampoco vale
la pena gastar pólvora con estos peritos en leyes isleñas.
Por último la División Blindada del New York Times tergiversa la
historia, carambolea y asegura que: “comenzando en 1961, Washington
impuso sanciones en un esfuerzo para derrocar al régimen de Castro”
cuando todos sabemos que no es exactamente así, que el embargo comercial
se estableció debido a la confiscación de las propiedades de
inversionistas norteamericanos valoradas en billones de dólares sin
indemnización alguna. Que posteriormente el gobierno norteamericano
organizara acciones encubiertas para desestabilizar al régimen o incluso
para derrocarlo con una invasión es otra cosa. Pero estamos hablando del
embargo, su establecimiento, sus consecuencias y su futuro.
Independientemente de que todo hace indicar que será bastante difícil
que se levante el embargo contra la dinastía de los Castro hasta que
estos desaparezcan del escenario y se restituya en Cuba un Estado de
derecho, deseo tocar un punto del que nunca se habla, que es totalmente
desconocido dentro de Cuba e incluso ignorado por muchos dentro de
Estados Unidos. Asunto que indudablemente complica en extremo la
solución de este diferendo del embargo/bloqueo o como se le quiera
llamar. Y consiste en que si el poder ejecutivo de Estados Unidos lleva
a cabo una acción unilateral como la que propone el abogado Robert Muse,
estaría expuesto a un Class Action (Demanda Colectiva) por
discriminación y daños a ciudadanos norteamericanos.[1]
No sé si podré en el espacio de este artículo simplificar
suficientemente una explicación tan complicada para que cualquier
persona pueda entenderla. Si no lo logro les pido disculpas.
En Estados Unidos desde el Presidente hasta el más desposeído vagabundo
tienen obligaciones y derechos ineludibles. En una eficiente economía de
mercado lo más importante para los negocios está en la información de
los niveles crediticios tanto de personas como instituciones. Es decir
la habilidad que tienen de amortizar sus deudas. Para ello existen tres
instituciones no gubernamentales Equifax, Experian y Transunion. A
través de ellas es monitoreada la actividad económica de todos los
norteamericanos: el pago puntual de todos los servicios que recibe como
electricidad, agua, gas, recogida de basura y otros, el pago puntual de
sus hipotecas o alquileres, la amortización de sus tarjetas de crédito y
cuanta transacción económica la persona realice. Las tres instituciones
encargadas de este monitoreo evalúan el nivel crediticio de los
ciudadanos dándole una puntuación que fluctúa entre los números 300 al
850. Este puntaje es conocido con las siglas FICO. Cualquier individuo
que tenga una puntuación por debajo de 500 difícilmente obtendrá
créditos con aceptable tasa de interés.
Durante la última crisis económica de 2008, millones de norteamericanos
que perdieron sus empleos y muchos hasta sus viviendas al no poder pagar
las hipotecas sufrieron el detrimento de sus puntuaciones del FICO a
niveles que resultaron insostenibles para la mayoría de esas familias.
Perdían sus viviendas y al mismo tiempo les resultaba prohibitivo
alquilar al verse obligados a pagar en ocasiones hasta tres veces el
costo de los depósitos de garantía exigidos por los propietarios de los
inmuebles en alquiler.
Aquí viene el punto neurálgico de la relación existente entre esta
crisis y el diferendo sobre el levantamiento del embargo de Estados
Unidos al régimen de Castro. Todos sabemos que el interés fundamental
del gobierno cubano en el levantamiento de las sanciones es para lograr
tener acceso a los créditos que necesita desesperadamente para poder
paliar la terrible situación económica a que ellos han llevado al país.
Si como dice el abogado Robert Muse el presidente de Estados Unidos
levanta unilateralmente las sanciones se crearían dos conflictos
impredecibles. Primero estaría cometiendo un delito de discriminación
contra sus propios ciudadanos que están sufriendo las consecuencias de
sus pérdidas del crédito y al mismo tiempo los condena a pagar por las
deudas en que incurra el régimen castrista si este no cumple con las
amortizaciones de sus deudas con las empresas norteamericanas. ¿Cómo se
digiere esto? Muy sencillo. El régimen de los Castros en la tabla de
valores con que se mide el crédito a los ciudadanos estadounidenses
difícilmente llegue ni a 100 puntos y con ese promedio no tiene
posibilidades de comprar a crédito ni un par de patines. Por lo tanto si
el presidente norteamericano permite que empresas de Estados Unidos
vendan a Cuba lo que deseen en crédito mientras que sus ciudadanos
sufren las consecuencias de no tener esa posibilidad, el ejecutivo de
esta nación estaría cometiendo un acto de discriminación sin precedente
y muy difícil de justificar.
Estoy exponiendo mi criterio sin considerar lo que por lo general se
esgrime con más frecuencia por las personas que se oponen a que se
levanten las sanciones: falta de democracia, violación de los derechos
humanos, odio hacia Estados Unidos, etc. Me he concretado a las reglas
del juego en una economía de mercado.
Pero ahí no termina la cosa. Veamos ahora porque se condena a los
ciudadanos norteamericanos a pagar por las deudas de los Castros si se
les concede créditos. Cualquier empresa norteamericana puede descontarse
de los impuestos que deben pagar las pérdidas que sufra en sus
transacciones comerciales. Por ejemplo, si el productor de trigo John
Doe le vende a Cuba 20 millones de dólares en granos y Cuba le deja de
pagar 10, este puede de acuerdo a los mecanismo del IRS descontarse esa
suma de los impuestos sobre las ganancias obtenidas. ¿Y quiénes creen
ustedes que pagarán por esa deuda de los Castros? Sencillamente todos
los contribuyentes que vivimos y trabajamos en Estados Unidos.
Señora Josefina Vidal, señor Robert Muse y espíritu de Herbert Mattews,
la única manera racional y civilizada para salir de este desencuentro
que ha caracterizado la relación entre Cuba y Estados Unidos es sentarse
a negociar con la dirigencia del país cuyos ciudadanos sufrieron la
confiscación de sus propiedades sin indemnización y comenzar preguntando
cómo se pueden reparar los tremendos errores cometidos con
inversionistas que no tenían nada que ver con las políticas entre ambos
gobiernos. Después de esa arrancada es muy probable que pueda fluir
civilizadamente la solución de otros antagonismos. Todo lo demás,
discursos patrioteros incluidos, son simplemente carambolas. Ah, y
cuando se está al frente de la diplomacia que atiende a Estados Unidos,
o declararse experto en leyes de la Isla o escribir un editorial de
cualquier medio de prensa serio lo más elemental es conocerse o por lo
menos tener una idea del Common Law y el Derecho Inglés.
[1] El Class Action es una demanda presentada o defendida por un
individuo o grupo pequeño de personas que actúan en nombre de un grupo
grande.
Son aquellas acciones que reúnen todas las demandas de un elevado número
de demandantes frente al mismo demandado o demandados, cuando todas las
demandas tienen, en esencia, el mismo contenido; ahora bien, la
denominación viene de la pertenencia de todos los actores a “un grupo” o
una misma región, lo que posibilita que algunos miembros de la clase
pueden ser indeterminados y, por lo tanto, no estar identificados. Su
vigencia se da en el common law, básicamente en los Estados Unidos, el
Derecho inglés y en zonas de Canadá.
(Fuente: MOSSET ITURRASPE, Jorge, HUTCHINSON, Tomás y DONNA, Edgardo A.;
Daño Ambiental, Tomo I, 2º Ed. ampliada y actualizada, Ed. Rubinzal
Culzoni, Santa Fe, 2011, p. 184).

Source: Carambola – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/carambola-320506


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