Informacion economica sobre Cuba

¿Desaceleración buena o aceleración de la ignorancia?
La economía no funciona con eufemismos y consignas
Eugenio Yáñez, Miami | 16/10/2014 4:39 pm

En cualquier país los aumentos incontrolados de precios se llaman
“inflación”, y cuando los precios aumentan menos que el anterior se
habla de aumento más lento de la inflación.
Menos en Cuba-Macondo. Donde un “periodista” se atreve a escribir: “Hay
desaceleraciones malas, desaceleraciones inevitables, desaceleraciones
necesarias…, desaceleraciones buenas… Los precios en el mercado
agropecuario se desaceleraron en el primer semestre de 2014. No quiero
decir que empezaron a bajar; solo, que entre enero y junio subieron de
forma más lenta. Y eso, para mí, es una buena señal”.
¿Buena señal? ¡Triste será su vida!
Personajes así, marxistas de feria, tal vez leyeron el capítulo de la
acumulación originaria en El Capital —descriptivo, inexacto, no
complicado— pero no pueden leer todo el libro (está más allá de sus
capacidades), ni siquiera el Capítulo 1, mucha dialéctica y muy largo
para mentalidad de barricada. Pero para escribir sobre precios podían
dedicarle una mirada a “Salario, precio y ganancia”, también de Marx, y
mucho más sencillo.
Así sabrían que los precios, sin hablar de salarios, dicen poco. Si una
botella de aceite vegetal en una Tienda Recaudadora de Divisas en Cuba
cuesta 2,75 CUC (equivalentes a dólares), y esa misma botella en Miami
cuesta también $2,75, aunque el periodista no lo entienda, es más cara
en Cuba. Porque el salario promedio en Cuba es de alrededor de $20
mensuales, mientras en Miami, ciudad relativamente pobre de Estados
Unidos, el salario mínimo es $7,79 por hora, que son $62,32 diarios,
$311,60 en una semana de 5 días laborales, $1.371,04 en un mes de 22
días laborales (antes de descontar los impuestos). Para que entiendan
los aguerridos militantes de la actualización del modelo: con el salario
promedio en Cuba se compran 7,27 botellas de aceite vegetal en un mes.
Con el salario mínimo en Miami, 498,56 de esas mismas botellas de aceite.
Salten de inmediato los sicarios verbales a preguntar cuánto cuesta una
consulta médica en Miami y en La Habana. Cuesta más en Miami, pues en La
Habana no se paga por ella directamente, lo que no significa que sea
gratuita. Pero no se habla ahora de salud pública ni educación, aspectos
que no aborda el reportaje oficialista, sino del cronista alegre porque
este año los precios de los productos agropecuarios subieron menos que
en los dos años anteriores, aunque no entienda que si los salarios no
aumentan los trabajadores este año estarán peor que los anteriores. En
definitiva, es periodista por militancia más que por capacidad.
En el mundo, si se habla del agromercado, con eso basta. Menos en
Cuba-Macondo, que si se habla del agromercado puede ser, según léxico de
la burocracia cubana, mercado agropecuario estatal (MAE), que vende
“productos con precios de acopio centralizados a precios minoristas
máximos”, como arroz, chícharos, frijoles, papas, boniatos. O mercado
agropecuario de oferta y demanda (MAOD), con precios “determinados
libremente según la oferta y la demanda”. O puntos de venta o quioscos
(“administrados por cualquier base productiva (estatal, UBPC, CPA y
CCS), en los que emplean su fuerza de trabajo”, o que “pueden pertenecer
a campesinos dentro de su área de producción”). Todo eso sin contar
otras formas menores ni el mercado negro en todo el país, de amplio
espectro, variedad, procedencia y calidad. Demasiados tipos de
agromercados para un solo corazón.
El mismo gacetillero oficialista dice con otros eufemismos algo que
demuestra la poca importancia y efectividad de los inventos de la
“actualización del modelo”: “Una sola muestra para ilustrar la actual
desarmonía entre la oferta y la demanda de los artículos del agro, las
1.930.700 toneladas —en números redondos— de viandas y hortalizas
recolectadas en el primer semestre de este año aún no alcanzan las
1.950.800 toneladas producidas en 2007, cosecha que de todas formas no
estuvo cerca de las necesidades de la población”. Tanta palabrería para
decir lo que todos sabemos: que la producción no alcanza.
¿Qué decir si se comparara la producción de 2014 o 2007 con la de 1989,
cuando los subsidios de los “países hermanos” eran constantes? Y si se
comparara la producción agropecuaria en cualquiera de los 55 años de
“revolución” con la de 1958, cuando Cuba lloraba, según la persistente
propaganda del régimen. ¡Eso si es “desaceleración”! ¡Y comenzó antes
que el embargo!
Hay una realidad que ningún periodista oficial toca ni con el pétalo de
una rosa: de enero de 1959 hasta hoy nunca el gobierno ha tomado en
serio ni la producción agropecuaria ni la economía: creen que Cuba
funciona como la finca de los Castro en Birán.
Y siguen creyendo, tras más de medio siglo de fracasos, que se puede
dirigir la economía con eufemismos y consignas.
Quien lo dude, lea Juventud Rebelde.

Source: ¿Desaceleración buena o aceleración de la ignorancia? –
Artículos – Cuba – Cuba Encuentro –
http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/desaceleracion-buena-o-aceleracion-de-la-ignorancia-320543


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