Informacion economica sobre Cuba

Lo que no dice el ‘New York Times’
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 29 Oct 2014 – 10:57 am.

Nadie podrá negar que el régimen de Castro luchó por eliminar la
discriminación racial en Cuba. Tampoco que estableció una incluso peor:
la discriminación por el hecho de ser cubano.

Los cubanos residentes en Cuba, a pesar de nuestro escaso acceso a
internet, estamos a punto de convertirnos en lectores habituales del
diario norteamericano The New York Times. El sábado 25 de octubre, el
periódico publicó su tercer editorial, en menos de un mes, dedicado a
nuestro país. El principal medio oficialista cubano y Órgano Oficial del
Partido Comunista lo ha reprodujo el lunes 27.

En “Tiempo de acabar con el embargo a Cuba”, publicado el domingo 12 de
octubre y comentado por Fidel Castro en la edición de Granma el martes
14, el medio neoyorquino expone diferentes motivos por los cuales
considera fallido el embargo; entre otros, por haber servido de pretexto
al régimen de los Castro. En el más reciente texto, además de ratificar
el fracaso de esta medida, el rotativo muestra cómo ha evolucionado la
posición de los candidatos políticos en la Florida respecto al embargo y
las relaciones con Cuba, y cómo ha ido cambiando también la visión de la
comunidad cubanoamericana al respecto.

Las críticas al embargo, que en otra época hubiesen sido un “suicidio
político”, como describe el Times, se vuelven cada vez más comunes. El
diario cita ejemplos como el pronunciamiento de Obama a favor de
abolirlo, durante su candidatura al Senado en 2004, y el de Hilary
Clinton en su recién publicada autobiografía y en una entrevista.

Según el diario, serán necesarios más giros en la opinión pública para
terminar el embargo, puesto que existe “un pequeño, pero apasionado
grupo de legisladores de ascendencia cubana” que abogan por mantenerlo.
Entre ellos, menciona nombres conocidos para los lectores cubanos como
Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart.

Sobre la primera, el Times dice que parece estar desinformada del día a
día en la Isla, pues en una entrevista criticó a Beyoncé y Jaz-Z por
haberse hospedado en un hotel lujo de Cuba, al cual los cubanos no
tienen acceso, aún si tuvieran dinero. The New York Times aclara que
nuestro gobierno cambió esa regla en 2008. Lo que no dice es que dicha
“regla” nunca fue una ley escrita, y que violaba nuestra Constitución,
que proscribe cualquier tipo de discriminación por motivo de raza, color
de piel, sexo, origen nacional (importante), creencia religiosa y
cualquier otra lesiva a la dignidad humana.

Durante años, el llamado “gobierno revolucionario” se vanaglorió de
haber eliminado (con bulldozers) las glorietas que en los parques
separaban el paseo de los blancos del de los negros; las playas
destinadas solo a los blancos; así como todo vestigio de segregación. Es
cierto. Como persona negra, tengo en mi familia historias de tíos
expulsados de una playa por el color de su piel. Esas experiencias
marcan y hasta pueden determinar la filiación política. Para mis tíos,
Fidel Castro es “el único presidente que ha dado dignidad a los negros
en este país”.

Nadie podrá negar que el régimen implantado por Fidel Castro luchó por
eliminar la discriminación racial en Cuba. Tampoco que estableció una
incluso peor: la discriminación por el simple hecho de ser cubano. Los
cubanos llegamos a ser ciudadanos de segunda clase en nuestro propio
país, en nuestra (llamada) sociedad socialista. Hay incluso historias de
cubanas que, casadas con extranjeros, pero aún portadoras del pasaporte
nacional, no podían hacer uso de determinados servicios como el alquiler
de motos acuáticas.

Muchos afirman que eso fue necesario en un momento en el que la economía
del país lo demandaba, por la necesidad de recaudar divisas. De ser así,
tendríamos que asumir que nuestro gobierno subordinó los derechos del
pueblo a las necesidades económicas del país. Pero el argumento no
sirve. Los cubanos que se hospedan ahora en hoteles, no pagan en moneda
nacional, con precios subsidiados, sino en divisa, como lo hubieran
hecho entonces si se les hubiese respetado el derecho a hacerlo.

Puede que la congresista Ileana Ros-Lehtinen esté desfasada en cuanto a
nuestra realidad, pero este pasado es demasiado reciente para que lo
olvidemos. Y no debe olvidarse ni cuando deje de ser reciente. A los
cubanos nos fue escatimado el derecho de hacer uso de las instalaciones
turísticas de nuestro propio país, como nos lo fue el de salir
libremente de nuestro país, y regresar.

Los cubanos tenemos ahora (según la Constitución siempre tuvimos) el
derecho de hospedarnos en hoteles. La pregunta es quiénes hacen uso de
ese derecho. La respuesta: la inmensa minoría. Alguien podrá decir que
eso es lo que ocurre en el resto del mundo, solo la minoría accede a los
hoteles y a instalaciones turísticas. Puede que sea cierto. En ese caso,
en Cuba ocurre exactamente lo mismo que en esas sociedades tan
criticadas por nuestros líderes.

Source: Lo que no dice el ‘New York Times’ | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1414572088_11017.html


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