Informacion economica sobre Cuba

Tránsito de gastronomía y servicios a gestión privada: “no es tuyo, pero
te lo presto”
En una Mesa Redonda de la televisión cubana se acaban de anunciar las
regulaciones de ese proceso, bajo el eufemístico título de “Principios
que rigen la política para el paso a las formas no estatales de gestión”.
Rolando Cartaya
Ultima actualización 02.10.2014 13:54

El recuerdo más gráfico que guardo de la gastronomía estatal en Cuba se
me sembró en la memoria un día cuando llegué a eso de las 10:00 am con
Francisco de la Torre ?amigo, esgrimista de ranking mundial y compañero
de estudios en la Escuela de Periodismo? a la popular cafetería La
Pelota de 12 y 23, en El Vedado habanero.

Aunque el menú solía ser por entonces croqueta al plato, bocaditos de
“pasta de ave” (averigua) y refrescos de esencias de boticario,
estábamos hambrientos y nos sentamos en la barra. No había casi nadie a
aquella hora de la mañana. Sin embargo, pasaron unos cinco minutos y la
dependienta al otro lado ni siquiera nos miraba. En tono seductor,
Francisco se dirigió a ella:

?Mi amorcito, ¿tú crees que nos puedas atender?

?¡No, mi vida! ¡Lo mío es de aquí… ?respondió ella arisca y pegando con
el canto de la mano en el punto medio del mostrador? …ha’ta’cá!

Con un solo gesto había interpuesto una imaginaria, pero impenetrable
muralla china entre nosotros y su supuesta área de “atención”. Ya lo
decía el pintor Goya: el sueño de la razón produce monstruos. Esa
irracionalidad se instauró en la red gastronómica del país con el tiro
de gracia al sector privado que significó la caprichosa Ofensiva
Revolucionaria de 1968, al liquidar los pocos remanentes de libre
mercado en Cuba.

Hoy no todos los servicios gastronómicos en la isla son así. Aunque sólo
una fracción de las cafeterías y restaurantes del país (alrededor de
2.000, de 8.984) está en manos privadas, son estas las que desde las
reformas del 2010 han estado desempolvando las exitosas pautas de
eficiencia, buen servicio, excelencia culinaria y oferta variada.

El factor turismo

Su mejor garantía de que no sufrirán otra marcha atrás, como la de
finales de los años 90, es el turismo, actualmente la tercera mayor
entrada de divisas al país después de la exportación de servicios
profesionales y las remesas de los emigrados. No hay un solo cronista de
viajes en la prensa internacional que no recomiende a los viajeros comer
en restaurantes privados de La Habana y otras ciudades de la isla. Y
realmente se llenan, mientras los restaurantes estatales permanecen
mayormente vacíos.

El gobierno de la isla parece haberse aconsejado y viene anunciando que
todas las unidades de gastronomía del país, junto con los servicios
técnicos y personales (¿las antiguas empresas consolidadas?)
“progresivamente irán pasando a ser gestionadas por los cuentapropistas
o las cooperativas, con el propósito de que la nueva estructura redunde
en más calidad, eficiencia, diversificación de la oferta y se garantice
una mayor protección al consumidor”.

En una Mesa Redonda de la televisión cubana se acaban de anunciar las
regulaciones de ese proceso, bajo el eufemístico título de Principios
que rigen la política para el paso a las formas no estatales de gestión.
Una primera lectura arroja que todavía hay suficientes elementos en los
“principios” para mantener ajustado el dogal que impide un serio
despegue del sector privado en la isla.

No es tuyo, pero te lo presto

En primer lugar se aclara que se pasará a formas no estatales “de
gestión”, no de propiedad, porque lo que es la propiedad sobre los
principales medios de producción ?incluidos los inmuebles, terrenos,
locales y espacios? el Estado se la reservará, y su némesis, los no
estatales, sólo podrán arrendarlos. También decidirá el Estado cuáles
equipos, medios, útiles y herramientas se podrán vender o arrendar a los
particulares.

Los nuevos cooperativistas o cuentapropistas que se hagan cargo de una
de estas incompetencias tendrán que incrementar la calidad, estructura y
sostenibilidad de la oferta (obvio: mejor que el Estado, cualquier
privado). En el periodo del traspaso no podrán afectarse los servicios a
la población.

También deberán avalar “en las actividades que se determinen, sus
habilidades o formación técnico profesional”, algo que seguramente
limitará a los que deseen probar suerte en este campo empezando desde cero.

En el caso de las cooperativas (la forma más favorecida por el gobierno
para el traspaso de las unidades gastronómicas y de servicios técnicos y
personales a la gestión privada), a los que estén ahora en la plantilla
estatal y no se incorporen se les aplicará “el proceso de
disponibilidad” (en otras palabras, se les declarará excedentes con una
fracción del salario y luego de varias ofertas de reubicación quedarán
oficialmente “desocupados”).

Los herederos privados de los establecimientos estatales tendrán que
ocuparse de pagar, además de por el arrendamiento de los locales, por
las compras “de insumos, útiles, herramientas, productos,
mantenimientos, reparaciones y otros gastos a los precios y tarifas
establecidas, según corresponda”. Como en el resto del cuentapropismo,
no se promete un mercado mayorista, lo cual pondría mayor presión en el
mercado minorista y sus precios y las fugas de recursos al mercado negro.

Desdicha de ser cubano

Si a los inversionistas extranjeros se les permite arrendar propiedades
en Cuba hasta por 99 años, para los cubanos “los contratos de
arrendamiento se firmarán por un término de hasta diez años,
prorrogables por acuerdo entre las partes”, ni más ni menos que el plazo
concedido a los usufructuarios de tierras ociosas (también,
“lamentablemente”, cubanos) .

En los locales arrendados “no podrá subarrendarse espacios a terceros, a
excepción de los que estén asociados al servicio y que así sea previsto
en el contrato de arrendamiento”.

Aunque se prevé que la ley de la oferta y la demanda regulará los
precios de lo ofertado por estos negocios, en algunos casos puede
resultar “de interés estatal establecer precios máximos sobre los
servicios que prestan”, lo cual sería compensado con “una bonificación
de hasta el 10% del impuesto a pagar, en el impuesto sobre utilidades o
el impuesto sobre los ingresos personales, según corresponda”.

Los gastos de electricidad, agua y teléfono “se asumen por las nuevas
formas de gestión mediante la firma de contratos con los prestatarios
del servicio. Para las personas jurídicas se mantendrán las tarifas
estatales y para las personas naturales se aplicarán las tarifas
correspondientes al sector residencial”.

En conclusión, estos “principios” del traspaso de la gastronomía y los
servicios estatales al sector privado a primera vista parecen haber sido
redactados por los mismos que redactaron la Constitución Socialista.
Aquella que postula que en Cuba “los derechos de reunión, manifestación
y asociación son ejercidos por (…) el pueblo trabajador”, pero que
luego aclara que “ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos
puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes,
ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la
decisión del pueblo cubano (?) de construir el socialismo y el comunismo”.

Source: Tránsito de gastronomía y servicios a gestión privada: “no es
tuyo, pero te lo presto” –
http://www.martinoticias.com/content/cuba-gastronomia-estatal-privados/76282.html


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