Informacion economica sobre Cuba

El turismo de salud en el régimen castrista: mucho hay que hacer
[20-02-2015 10:21:46]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- Se equivoca el diario estadounidense The
New York Times cuando afirma en un reportaje que el turismo de salud de
EEUU a Cuba tiene grandes perspectivas de desarrollo conforme se vayan
desarrollando las relaciones entre los dos países. El error es creer que
la sanidad castrista puede dar respuesta organizada y de calidad a un
turismo exigente, como es el de salud. Mucho tienen que cambiar las
cosas. En esta entrada vamos a sugerir algunos de esos cambios.
Para empezar, no se debe buscar el problema de la economía castrista en
las leyes del bloqueo como hace el diario. Eso es no querer reconocer la
realidad de una economía de base estalinista, controlada al 100% por un
estado totalitario, que aspira a seguir controlando la vida económica y
social de los cubanos por siempre jamás. Mientras esos postulados no se
abandonen, poco, muy poco se puede hacer no sólo en turismo de salud
sino en cualquier otro sector de la economía.

El turismo de salud es uno de los segmentos más importantes del mercado
turístico mundial. Algunas estimaciones de la OIT apuntan a que será uno
de los que experimente uncrecimiento más intenso, movido por dos fuerzas
de tendencia que son imparables: de un lado el proceso de envejecimiento
de la población en las naciones más avanzadas que poseen un mayor poder
adquisitivo y otorgan más relevancia al cuidado de la salud. De otro
lado, no menos importante, la aparición de grandes corporaciones a nivel
internacional que combinan la oferta turística de ocio y tiempo libre
con la experiencia sanitaria de alto nivel y la concentración de la
oferta en este tipo de servicios. Los analistas prevén que las grandes
potencias turísticas, España, Francia, Estados Unidos, cuentan con
ventajas a la hora de posicionarse con éxito en esta nueva oferta, pero
no cabe duda que la segmentación internacional abre grandes
oportunidades para países que quieran especializarse.

La sanidad de la economía castrista no está preparada para asumir estos
retos, por mucho que se empeñe el The New York Times. Atrasada
tecnológicamente, carente de recursos, postrada, con cada vez menos
profesionales por su orientación a la venta de servicios médicos,
definen un sector que ha provocado quejas de numerosos ciudadanos por la
pérdida de calidad. Ni las autoridades saben qué hacer ni tampoco ha
conseguido apostar por un modelo adecuado para el desarrollo del sector.
Este año, después de un lustro intentando, han conseguido superar, por
muy poco, el objetivo planificado de 3 millones de turistas. Una cifra
que se antoja insuficiente si se compara con otros países del Caribe.

El turismo de salud en Cuba podría tener un gran futuro, con otro modelo
económico y social. Cierto que la llamada “revolución” otorgó prioridad
al desarrollo de los servicios médicos a partir de 1959 y que los
profesionales de la isla han gozado de prestigio a nivel internacional.
También es verdad que, dentro de los convenios comerciales que realiza
el régimen castrista con otros países, cada año miles de personas viajan
a la Isla a recibir tratamientos en Cuba, pero ello tiene muy poco que
ver con el turismo de salud. Casos aislados como los que se mencionan en
el reportaje del diario, como el empresario ca­nadiense David McBain,
son excepciones que no pueden servir para afirmar que el futuro del
turismo de salud es espectacular.

Contando con unos profesionales cualificados, en Cuba hay mucho que
hacer antes de que los ciudadanos de Estados Unidos decidan acudir a la
Isla a recuperarse de sus dolencias mientras practican el turismo. Lo
más probable es que sigan viajando a Canadá, el Reino Unido, Israel,
Singapur y Costa Rica, que han alcanzado un reconocimiento y tienen una
clara ventaja con respecto a la Isla.

Lo primero que se tiene que hacer en Cuba es liberalizar el mercado
sanitario, de modo que la empresa privada competitiva se convierta en el
eje principal de las actividades a desarrollar en el sector. No se
trata, como en la hostelería, que el régimen alquile a las
multinacionales establecimientos para que los gestionen. La atención
médica requiere inversiones cuantiosas en equipamientos y tecnología que
las precarias arcas del régimen castrista no pueden asumir. Retirar la
abrumadora presencia del Estado del sector es una tarea primordial.¿Lo
harán las autoridades?

Ello debe ir acompañado de una libre autorización para el ejercicio de
la profesión médica para los cubanos. No deben tener limitación alguna a
establecerse por cuenta propia o para, si lo desean, ofrecer sus
servicios al público en general, o aceptar contratos libres y no
intervenidos por el estado, con las empresas privadas que aspiren a
instalarse en la isla.

Estos dos pasos no los menciona el diario The New York Times, pero es
evidente que si no se liberalizan las fuerzas productivas del sector,
difícilmente puede llegar a ningún sitio. No es una cuestión de
licencias, permisos o autorizaciones para viajar. Es un cambio
estructural en la organización de la economía que, en las condiciones
actuales, no podrá suministrar esos servicios de salud a unos niveles de
calidad similares a los exigidos por la demanda internacional.

En tercer lugar, el precio. El turismo de salud no es una cuestión de
competencia vía precios, sino de una clara apuesta por la calidad. No
creo que el sector privado empresarial tenga especial interés por
apostar por un turismo de salud estilo maquila de bajo costeen Cuba,
donde las operaciones de cataratas o de cirugía estética o los
tratamientos de fisio, alcancen unos precios muy bajos con respecto a
los de otros países. Esa política es negativa para los profesionales,
las empresas y a la larga termina siendo contraproducente. Cuando se
trata de la salud y la vida humana, escatimar con costes y precios, no
suele ser buena estrategia.

Por último, el régimen no es capaz en sus condiciones actuales, de
permitir la instalación en el país de los grandes consorcios
empresariales que están detrás del turismo de salud, y que combinan
empresas especializadas en hotelería, con la integración vertical de
grandes corporaciones médicas, tecnológicas, compañías de seguros y
fondos de pensiones. No conviene olvidar que este sector mueve niveles
de facturación realmente elevados que además irán en crecimiento. En sus
condiciones actuales, el sistema bancario castrista, por ejemplo, es
incapaz de dar cobertura a las necesidades de este formidable sector.

La normalización de las relaciones entre Estados Unidos y el régimen
castrista es un túnel oscuro, al menos de momento, en el que no se ve
luz alguna al final. No es falta de optimismo, es simplemente constatar
la complejidad de un proceso en el que una de las partes ha dado
realmente muestras de buena voluntad, pero la otra, al menos hasta el
momento, no ha movido ficha. Y parece que así va a seguir.

Source: El turismo de salud en el régimen castrista: mucho hay que hacer
– Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54e6fcaa3a682e1850f8b02c#.VOcFNPnF9HE


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