Informacion economica sobre Cuba

Las reformas comerciales, otra vía muerta
[05-02-2015 12:16:28]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- Uno de los problemas fundamentales que
existe en la economía castrista es la baja calidad y el deficiente
funcionamiento de las estructuras comerciales del país. No existen ni
cadenas de valor, ni estructuras de distribución logística, ni mucho
menos, tiendas especializadas que den servicios de proximidad a los
clientes en condiciones similares a las de otros países. Al parecer
quieren dar solución al problema con esa llave mágica llamada
“Lineamientos” que en el número 308, apuesta por la “introducción de las
formas no estatales de gestión en el comercio, en lo fundamental en los
servicios gastronómicos, personales y técnicos de uso doméstico”.
Al final, se trata de eufemismos para no querer nombrar las cosas como
son. Las “formas no estatales” pertenecen al ámbito de la gestión
privada y dirección empresarial autónoma. Están más cerca del modelo de
empresa privada que existe en todos los países en los que el modelo
estalinista se ha abandonado o no se ha llevado a la práctica. En Cuba
no queda más remedio que ponerse las pilas. Por otra parte, que la
empresa privada solo opere en el ámbito de la gastronomía, servicios
personales y técnicos, es poner un parche que no resuelve el problema.
Una economía no es una pecera en la que los peces comen cuando el dueño
les echa la comida. En una economía, la libertad es esencial para que
los agentes puedan adoptar decisiones racionales en base a los precios,
gustos y nivel de renta. Mientras en Cuba, eso no sea posible, nada
cambiará.

Dura e ingente es la tarea que tiene la ministra del comercio Mary
Blanca Ortega, si pretende ella que su estructura burocrática sea la que
“prepare desde el punto de vista de todas las políticas y las normas que
elaboramos nosotros y otros organismos, para de conjunto y a partir de
dicha base legal, poder implementar ese Lineamiento”. Esa confianza
ciega en el poder de la intervención estatal en los asuntos económicos,
en algo tan sencillo como comer en un restaurante o arreglar un reloj
estropeado, es uno de los múltiples ejemplos que explican por qué la
economía castrista nunca ha funcionado.

La ministra dice, y cito textualmente, “que la aplicación de las nuevas
formas de gestión en el comercio es un proceso que se va a llevar a cabo
en todo el país durante aproximadamente dos años. Lo hemos previsto
entre el 2015 y el 2016, y si resulta necesario hasta un año después
porque estamos hablando de más de 10 000 unidades que tienen que
transferir su gestión”.

La privatización de la actividad comercial no tiene tantas dificultades.
De hecho, muchas de las nuevas formas de gestión han funcionado al
margen del régimen durante décadas ofreciendo servicios a los ciudadanos
que en otro ámbito, el estatal, era imposible de conseguir. Cualquier
dilación en este proceso de necesaria libertad económica solo puede
contribuir a que los cubanos sigan teniendo unos servicios comerciales
de muy baja calidad comparados con los de otros países.

Por ejemplo, si la ministra quiere de verdad elevar la calidad de los
servicios, que deje que las empresas lo hagan. Ellas saben mejor que
nadie lo que tienen que hacer para conseguir clientes satisfechos, sin
necesidad de que ningún poder coercitivo les indique cómo funcionar. Por
supuesto que existen unas normas que se deben establecer y cumplir, como
ocurre en cualquier país del mundo, pero la facilidad del comercio para
operar, en general, permite un rápido dinamismo de esta actividad.

Otro ejemplo, los niveles de competencia y cualificación. Sabe la
ministra que en muchas empresas existe una formación no formal que se
obtiene día a día con la práctica laboral. Esa es la que realmente vale
para el mercado, y la que aprecian los clientes como un elemento de
diversificación y de mejora de la calidad. De nada sirve en enredarse
con normativas reguladoras del acceso a la profesión, que lo único que
conducen es a dilatar un proceso que puede ser rápido. Tengo la
sensación que una vez más, el régimen pretende que sólo unos cuantos
puedan acceder a la libertad de actividad que existen en las empresas
llamadas “formas no estatales”, en las que se puede obtener mayores
salarios y condiciones laborales mucho mejores que en los aburridos
empleos del sector presupuestado.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es que de nada sirve que los
restaurantes o las tiendas se pongan a vender comidas y productos a los
cubanos, si más arriba no existen redes de distribución logística que
aseguren un suministro continuado, de calidad y de precios competitivos.
El régimen castrista en sus orígenes identificó a los “intermediarios”
como el mal que se tenia que extinguir. Ahora quieren recuperar la
figura, al comprobar que el estado no es capaz de mejorar la logística
de distribución de los productos, sino que solo genera escasez y
desconfianza.

Y para ello, se les ha ocurrido que las cooperativas de gastronomía
podrán acceder a convertirse en las distribuidoras mayoristas de sus
recursos: insumos o equipos para la prestación del servicio. Hay una
máxima en la economía que es fundamental: zapatero a tus zapatos. Si una
cooperativa, la que sea, gestiona una serie de restaurantes, lo que
tiene que hacer es centrarse en el negocio de servir comidas y almuerzos
de calidad. El espacio de la distribución debe dirigirse a otros que se
especialicen muy bien en que los insumos lleguen en tiempo y calidad a
sus destinatarios. El que mucho abarca, poco aprieta. Parece que el
régimen haya diseñado las medidas para que los proyectos lejos de tener
éxito, fracasen.

Y por supuesto, como centro de todo este nuevo sistema, aparece el
estado. Nada nuevo. El ministerio de comercio en Cuba es responsable de
la reparación de equipos electrodomésticos en una red de 600 talleres y
sus puntos asociados existente en el país. ¿En qué país del mundo, un
ministerio arregla zapatos, neveras obsoletas o cocinas de gas?

No conformes con ello, han establecido que aquellos talleres que pasen a
las nuevas formas de gestión, es decir, que adopten la forma de gestión
privada, tendrán que seguir dependiendo del estado para los insumos que
utilicen. Aquí no existe espacio alguno para otros agentes. El control
es máximo. A la vista de esta experiencia, ¿posibles mejoras? Ninguna.

No veo cambios sustanciales en estas medidas anunciadas por la ministra.
Más bien, esa permanente obsesión del régimen con las “ilegalidades,
irregularidades e indisciplinas” que quieren ver en cualquier proceso de
libertad y apertura económica. Mientras la economía cubana siga siendo
dirigida y controlada por el estado, será una economía castrista. Y ya
sabemos lo que eso significa.

Source: Las reformas comerciales, otra vía muerta – Misceláneas de Cuba

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54d3510c3a682e07b8d6bbcc#.VNNbvJ3F9HE


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