Informacion economica sobre Cuba

Deshielo Cuba-EE.UU: ¿motor para la economía cubana?
Posted on 18 mayo, 2015
Por Emilio Morales*

Nadie imaginó que el inesperado anuncio de las negociaciones para el
restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Cuba
y Estados Unidos iba a dar un fuerte impulso a la hasta ese momento
prometedora pero incierta Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM).

Después de haber realizado un fuerte cabildeo internacional promoviendo
las ventajas de la ZEDM, con toda la maquinaria propagandística del país
en función de la búsqueda de inversores extranjeros, el gobierno cubano
solo había podido atraer 35 proyectos de inversión para ser evaluados.
Ese era el panorama de un año atrás, sin anunciarse la nueva era de las
relaciones entre Washington y La Habana.

Sin embargo, después del 17 de diciembre y en vísperas de la cuarta
ronda de conversaciones en Washington, la ZEDM ha cambiado su
expectativa y ya se habla de más de 300 solicitudes.

Clave de inversiones

Es indiscutible que las buenas relaciones con Estados Unidos son la
clave que garantizará el futuro de la ZEDM. Este nuevo escenario reduce
la incertidumbre y crea un ambiente de mayor concurrencia para realizar
las inversiones en la isla.

No es otra la explicación de las visitas -consumadas unas y anunciadas
otras- de delegaciones empresariales de países como España, Inglaterra,
Francia, Japón y Estados Unidos, con presencia de representantes de
gobiernos estatales y gremios empresariales . Todas estas delegaciones
en su conjunto conforman un listado de más de 300 empresas
especializadas en diversos sectores de la economía que han mostrado
interés por invertir en la isla.

La mejor promoción de marketing que ha tenido la ZEDM ha sido el
deshielo de la relación entre ambos países. Los inversionistas no
norteamericanos que estaban teniendo en cuenta una posible incursión en
el Mariel, pero que todavía estaban indecisos, ya comienzan a mover sus
fichas. De ahí que de pronto las solicitudes para invertir en la ZEDM
hayan tenido un incremento de un poco más del 757 por ciento en
apenas cuatro meses.

El empuje del empresariado estadounidense por tratar de entrar al
mercado cubano ha generado una nueva dinámica en las expectativas de
desarrollo y esperanzas que hoy tienen los cubanos de la isla. La nueva
coyuntura ha tenido una amplia cobertura en la prensa nacional e
internacional, que no ha dejado de reportar cada evento asociado al gran
lobby económico que han desatado diversos gremios de la comunidad
empresarial de Estados Unidos.

En el mejor momento

Este es el mejor momento para propiciar una transformación profunda de
la economía cubana, y el sector privado debe jugar un rol más
preponderante en la transformación del modelo que se ha propuesto el
gobierno. Es ahora o nunca cuando deben dejarse a un lado las políticas
erradas por décadas en el manejo de la economía.

El paso decisivo corresponde al gobierno, que debe liberar las fuerzas
productivas para montarlas en el carril del desarrollo y la generación
de la riqueza, y dejar a un lado los métodos retrógrados de contratación
del personal tanto dentro de la isla como en el exterior. Que
un profesional cubano gane entre el 10 y el 20 por ciento del salario
por el cual es contratado y el gobierno entre el 80 y el 90 por ciento,
constituye una práctica feudal en pleno siglo XXI.

Una muestra de que la economía cubana necesita de un sector privado más
diverso que contribuya a su rápida transformación está, por ejemplo, en
los resultados de los trabajadores por cuenta propia en el sector
turístico y en la telefonía celular. En el primero ya se dan las
primeras señales de que el Estado no tiene la infraestructura
necesaria para respaldar una avalancha de turistas norteamericanos; aun
cuando el turismo norteamericano sigue restringido por el embargo, ya se
observa el overbooking en la reserva de hoteles para los próximos meses.
De manera que el sector privado comienza a ser un soporte importante
para asimilar una cuota grande de turismo que no puede ser atendida por
el aparato empresarial del Estado en cuanto a hospedaje y servicios de
alimentación por no tener la estructura requerida.

Los polos turísticos de Viñales y Trinidad son un ejemplo claro de la
nueva dinámica en el sector. Ambos superan en capacidad de hospedaje a
la infraestructura turística en manos del Estado y la comparten en más
de un 65 por ciento con turoperadores extranjeros. Es por ello que
aunque el gobierno no estimule el crecimiento del sector privado, el
mercado lo empuja espontáneamente con mayor fuerza para propiciar su
expansión y desarrollo.

Un proceso natural

En el caso de la telefonía celular ocurre otro tanto. ETECSA, el
monopolio de las telecomunicaciones, no ofrece un servicio adecuado a
los más de tres millones de clientes que están abonados a la telefonía
celular en el país, ni siquiera para configurar el correo Nauta que
ofrece a los usuarios el acceso a email con salida internacional y la
conexión a las redes wifi disponibles en el algunos hoteles del país. Es
el sector privado quien se está llevando el pastel de los servicios en
esta industria, al ofrecer y dar un major servicio de atención al
cliente, incluyendo productos de propia factura como aplicaciones para
los teléfonos.

Ante estas realidades inobjetables, no cabe duda que el mercado cubano
se está transformando y los consumidores se mueven en dirección a donde
mejor se satisfacen sus necesidades. Es un proceso natural donde la
hegemonía estatal poco a poco va cediendo espacio al naciente sector
privado. Un resultado natural de la competencia, aun cuando las
condiciones para competir todavía son desventajosas para el sector
privado, al no contar con un mercado mayorista no poder importar los
insumos que requieren para el desarrollo de sus negocios.

Esa resulta una razón más para entender que a los emprendedores cubanos
no los detienen las dificultades adversas; triunfan porque son dueños,
innovadores, ofrecen mejor servicio y son más eficientes.

En este contexto tiene lugar el incremento de solitudes por
inversionistas extranjeros que pretenden incursionar en la ZEDM.

De todas las potenciales empresas que pudieran invertir en la isla, las
de mayor fuerza son indiscutiblemente las norteamericanas. Fue ese el
principal axioma a la hora de dise nar la ZEDM y que ahora comienza a
asomar su efectividad.

Después del embargo

En una primera etapa posterior al levantamiento del embargo, el
potencial a invertir por parte de las empresas norteamericanas podría
llegar hasta los $20,000 millones de dólares.

Son varios los factores que ponderan con mayor fuerza la inversión de
las empresas estadounidenses por encima de las empresas de otros países.

En primer lugar, el factor geográfico. La cercanía de ambos países
disminuye enormemente los costos de transportación y abastecimiento, lo
que garantiza que cualquier ciclo productivo arranca con bajos costos y
permite tener un producto final con un precio más competitivo. A eso hay
que sumarle la fuerza y solidez financiera del capital norteamericano
que pudiera llegar a la isla para cubrir las necesidades de todos los
sectores con potencial de desarrollo para la industria y el mercado
cubano, y, a la vez, potenciar las exportaciones.

Por último, el potencial turístico norteamericano podría representar una
afluencia de entre cinco y siete millones de visitantes anuales si Cuba
logra desarrollar una estructura adecuada en los próximos 10 años.

Imaginar tal mercado turístico implicaría inversiones colosales en la
industria del ocio y en todas las ramas económicas que la apuntalan. El
sector inmobiliario seria uno de los más pujantes. La logística de
soporte a este mercado y las inversions se vislumbra como un negocio
multimillonario que tendrá que ser gestionado por empresas de gran
calibre y eficiencia.

Furor de inversionistas

No existe otro país tan cercano a Cuba con un empresariado tan diverso y
exitoso como el de Estados Unidos, y con el furor de irrumpir en el
mercado cubano a toda velocidad. Sería una oportunidad inmejorable para
arrastrar a la economía cubana por el camino del desarrollo. Sin
embargo, todavía persiste el discurso retórico y poco oportuno de los
dirigentes gubernamentales que hoy tienen la responsabilidad de trazar
la estrategia para la atracción del capital extranjero.

Cuba cuenta con una base de recursos humanos altamente instruida que se
convierte de momento en un terreno muy fértil para las inversiones en
tecnología, desarrollo de la industria del software y la biotecnología.

Pero en el mundo moderno el capital fluye hacia los mercados de mayor
confianza. No basta tener recursos humanos altamente preparados, playas
paradisíacas y paisajes exóticos para atraer la inversión. Hay otros
factores imprescindibles que hacen que un mercado sea atractivo para las
inversiones, como son:
– Seguridad financiera
– Seguridad jurídica
– Libre contratación de personal
– Desarrollo del sector privado local
– Espontaneidad del libre mercado como elemento regulador de los precios
bajo la ley de la oferta y la demanda
– Libre acceso a internet como plataforma para el flujo rápido de la
información y los negocios
– Libertad empresarial

Para que esos factores se conviertan en verdaderas premisas atractivas
que ayuden a minimizar el riesgo de invertir en la isla, Cuba tiene que
transformarse en un mercado más abierto y su sociedad ser tan incluyente
como no lo ha sido por más de medio siglo. Por eso, esta oportunidad que
hoy se presenta debe aprovecharse rápidamente. La vieja fórmula de tener
una economía cerrada y depender de un aliado de turno no ha funcionado
por más de 50 años, con claros signos de pobreza, economía estancada y
una emigración que crece indetenidible por año.

Peligros en el camino

La modernidad no parece haber llegado aún al pensamiento estratégico del
establishment cubano. Se impone una actitud más pragmática a tono con
las circunstancias de cooperación bilateral, pues una torpeza de última
hora o la ralentización del proceso de negociaciones por parte de las
autoridades cubanas podría derrumbar en un abrir y cerrar de ojos el
beneficioso efecto dominó que se viene propiciando después del 17 de
diciembre.

Si bien Raúl Castro no quiere apurarse a los 83 años y con su anunciado
retiro a la vuelta de la esquina, la peor noticia para la economía
cubana es la lentificación premeditada de los cambios internos,
pues congelaría la efusión empresarial estadounidense y terminaría
enterrando de un golpe las esperanzas de bienestar para 11 millones de
cubanos.

Quien necesita los millones de dólares es la economía cubana, no Estados
Unidos. En estas circunstancias entonces el empresariado y los sectores
agrícolas estadounidenses tienen poco que ganar y Cuba mucho que perder.
Al final, el capital fluye a los mercados donde se multiplica, no adonde
se pierde. Una lección que no se necesita 56 años más para aprenderse.

*Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia
en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso
al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and
Consumer Choice in Cuba. Es presidente de The Havana Consulting Group,
en Miami.

Source: Deshielo Cuba-EE.UU: ¿motor para la economía cubana? | Café
Fuerte –
http://cafefuerte.com/cuba/24245-deshielo-cuba-ee-uu-motor-para-la-economia-cubana/


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