Informacion economica sobre Cuba

¿Dónde está el socialismo próspero que prometieron?
“Mis padres creían que con estudiar y trabajar honradamente el Estado
les daría lo necesario para vivir felices, tranquilos, y resulta que si
no robas o haces cosas peores, te mueres de hambre”
martes, mayo 12, 2015 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba. -El llamado “nuevo modelo económico cubano” promete un
socialismo “próspero y sostenible” que será construido con el
financiamiento de ese capitalismo que durante años cargó con la culpa de
todos los males sociales. Aunque en los discursos de los dirigentes
cubanos se habla de colocar a la economía en el centro de todas las
cosas, en contradicción con aquel olvidado “fundamento revolucionario”
donde el ser humano era el principio y el fin del nuevo proceso
político, ninguno de ellos se atreve a confesar lo que sabe todo el
mundo en la calle: “en Cuba vamos de cabeza, con prisa y sin pausa,
hacia ese mismo capitalismo del que tanto nos quería “proteger” Fidel
con sus experimentos donde siempre fue peor el remedio que la
enfermedad”, dice Alejandro, un joven barbero de Arroyo Naranjo y, a la
vez, se hace preguntas que coinciden con las que todos nos hacemos a diario.

Si, como afirma el discurso del régimen, la revolución la hicieron los
humildes, para los humildes, y para acabar con las “lacras” del
capitalismo, entonces por qué las calles de La Habana rebozan de hombres
y mujeres sumidos en la peor miseria. En los parques y portales duermen
multitudes de personas sin hogar y sin amparo social. Los ancianos
registran los depósitos de basura; los niños persiguen a los turistas
mendigándoles dinero; en los mercados las personas pelean por comida o
se desesperan porque no encuentran algo acorde con sus salarios; la
gente muere sin la atención médica adecuada mientras el gobierno hace
planes para eternizarse en el poder, a como dé lugar.

No tienen lugar en el “nuevo modelo económico”

Es irónico escuchar a los propios dirigentes cubanos explicar y
legitimar sus medidas de choque con ejemplos tomados del capitalismo.
Porque he sido testigo de muchísimas, sé que en las asambleas de
trabajadores es muy frecuente ese tipo de táctica de convencimiento
donde se justifican los despidos masivos, las malas condiciones
laborales, los bajos salarios, los privilegios de los dirigentes frente
a la pobreza de todo un pueblo con la frase: “pero compañeros, en el
capitalismo es así”. Incluso cuando las réplicas de los obreros y
profesionales indignados amenazan con transformarse en protestas, se les
remata con ese hipócrita llamado del gobierno a un “cambio de
mentalidades”, donde ellos, los principales responsables del caos
económico y social en que actualmente vivimos los cubanos, evaden la
culpa, incluso la transfieren a los sometidos.

“La primera vez que escuché a Raúl hablar de los cambios económicos y el
cese de las gratuidades sentí rabia”, nos dice Eovides Lamas, un anciano
que recoge latas vacías en el Parque Central de La Habana y que solo
cuenta para sobrevivir con una pensión de 200 pesos al mes (unos 8
dólares). Y continúa: “Hablan como si la gente fuera la culpable de toda
esta mierda. Es ofensivo que hablen como si tuviéramos la culpa y que no
pidan perdón por tanto engaño. Yo trabajé hasta que tuve un accidente y
no pude. Me dieron primero 60 pesos y después, a los años, fue que me
subieron a 200 pesos. Pero eso no alcanza, yo tengo que comer una sola
comida al día y eso que vengo al comedor, donde me sale un poco más
barato pero jamás pensé que en mi vejez yo tuviera que pasar por esto.
No fue por esto que luchamos. Es un engaño, un abuso”.

El mismo sentimiento de ira y decepción afecta a muchísimas personas que
se han dado cuenta de que no tienen lugar en el “nuevo modelo
económico”. María del Carmen es una mujer de 60 años que perdió su
empleo como cocinera en una empresa del Ministerio de la Construcción
que aplicó el llamado “perfeccionamiento empresarial”, para ella el
gobierno hace trampas para simular que prospera:

“Todos los que trabajábamos en la cocina nos quedamos en la calle porque
ahora a los trabajadores le dan un estipendio para el almuerzo. Los que
quedamos en la calle somos viejos, no tenemos cómo buscar otra cosa. Lo
que más me molesta es que nadie dijo nada. Es como si la gente hubiera
perdido los sentimientos. Todo el mundo está contento porque piensan que
les han aumentado el salario. Lo que hicieron fue darles menos dinero
que lo ellos mismos gastaban antes en la cocina. Ese dinero lo sacan
ahora del salario de los que quedamos fuera y de la comida que dejan de
comprar. Aun así les dan una miseria. ¿Cómo se explica que se gane más
por el estipendio de almuerzo que por salario? Son unos tramposos. Y el
sindicato no hizo nada. Por eso ya no le trabajo más al Estado. Siempre
han tratado a la gente como esclavos. Fui a todos los [desfiles por el]
Primero de Mayo, grité “viva la revolución” y todo eso, ahora lo que
tengo es ganas de que se jodan todos. Hay días que hasta he tenido ganas
de matarme”.

Socialismo, ¿próspero y sostenible?

Se suponía que llegado el nuevo milenio, en Cuba gozaríamos de una
sociedad justa donde los hombres y mujeres obtendrían los frutos por
tantos sacrificios, “a cada cual según su capacidad, a cada cual según
su trabajo”, como era el lema esperanzador de aquella época en que a los
más jóvenes se nos hacía leer en las escuelas un discurso de Fidel
Castro, dirigido a los niños, que reiteraba la frase “Hay que pensar en
el futuro” y que estaba acompañado de láminas a color donde ilustraban
ese porvenir “próspero y sostenible” del que no acaban aún de poner la
primera piedra.

“Mis padres creían que con estudiar y trabajar honradamente el Estado
les daría lo necesario para vivir felices, tranquilos, y resulta que si
no robas o haces cosas peores, te mueres de hambre”, nos dice Rigoberto,
un estudiante de Derecho que debe trabajar por las noches y los fines de
semana para apoyar la economía de su hogar:

“Se supone que hicieron una revolución socialista para no ser igual que
los capitalistas y ahora resulta que vivimos en la peor de las
sociedades, porque estamos presos aquí, no podemos hablar, tenemos
capitalismo, clases sociales, niveles de pobreza altísimos, los peores
salarios del mundo y ni la educación ni la salud son tan gratuitas como
dicen, para colmo la ciudad está feísima, la gente mal vestida y con un
hambre que se comen unos a otros. Si hay algo peor que esto, no me lo
imagino. Yo tengo que estudiar y trabajar, y no lo veo mal pero resulta
que mis padres trabajan como mulos, yo también, y en mi casa a veces no
hay nada que comer. Que me expliquen entonces por qué hay que salvar la
revolución y el socialismo. No han resuelto nada en 50 años, lo que han
dado es más problemas y la gente lo que quiere es que todo termine ya.
Cuando vengo todos los días para la universidad vengo por la Avenida del
Puerto, yo quisiera que tú vieras, todo está lleno de carteles de Abajo
Raúl, Fidel, cartelones, nada de cartelitos. Más claro ni el agua”.

Mientras la miseria devora todos los rincones de la isla, los dirigentes
del Partido Comunista se frotan las manos a la espera de convertirse en
empresarios de una economía de mercado que elevará sus niveles de vida
hasta el punto donde sea muy difícil el retorno a ese socialismo tan
aburrido que tanto les sirviera como camino más corto para llenarse los
bolsillos, a pesar del oportunismo y la mediocridad que los caracteriza
a casi todos.

Según se infiere del discurso del propio gobierno, todas las medidas
económicas actuales están encaminadas a diseñar un tipo de capitalismo
“revolucionario” que contenga todo aquello que les resulta necesario
para “salvar el socialismo”. Pero en estos días de “pactos” y
“normalizaciones”, cuando dicen “socialismo”, todos sabemos que se
refieren a ellos mismos, bien prósperos y bien sostenidos de las riendas
del poder.

Source: ¿Dónde está el socialismo próspero que prometieron? | Cubanet –
http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/donde-esta-el-socialismo-prospero-que-prometieron/


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