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Cuba-EU: Las reservas de Rosa María Payá
ALEJANDRO GUTIÉRREZ
10 DE JULIO DE 2015
PRISMA INTERNACIONAL

Rosa María Payá, hija del fallecido opositor cubano Oswaldo Payá.
Foto: AP
MADRID (apro).- Rosa María Payá, hija del fallecido opositor cubano
Oswaldo Payá, tiene ciertas reservas sobre el anunciado restablecimiento
de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Su preocupación es que el diálogo entre Washington y La Habana se de
prioritariamente “bajo las reglas del gobierno cubano”, lo que a su
juicio implicaría “que se alcancen acuerdos poco exigentes y pobres
desde la perspectiva del respeto de los derechos fundamentales de los
cubanos, como el derecho de expresión, de reunión y la celebración de un
referéndum que permitan la democratización pacífica de la isla”.

El riesgo es que solo sea la élite cubana la que saque provecho de ello
“y no se consigan cambios sustanciales en la isla”, alerta.

Entrevistada por Apro en su paso por la capital española, Rosa María
Payá prosigue:

“Espero que esas conversaciones no se estén dando bajo las reglas del
gobierno cubano porque estarían acotadas a lo que éste tolera, con lo
cual no podría hablarse de acciones concretas para detener la impunidad
del régimen, porque son términos incómodos para el totalitarismo”.

La hija del extinto líder del Movimiento Cristiano Liberación de Cuba
cree que un acuerdo con Estados Unidos debe tener en la mesa de la
negociación “las exigencias de derechos elementales y la protección de
los cubanos”.

Uno de esos puntos que deberían estar en los acuerdos entre Washington y
La Habana, apunta, es “una investigación transparente sobre la muerte de
un premio Sájarov -en referencia a la de su padre-; que se tomen
acuerdos medibles sobre la liberación de los presos políticos; que se
detenga la represión y la persecución política contra todos los que
pensamos distinto del régimen y nos atrevemos a decirlo dentro y fuera
de Cuba”.

A principios de este año, la hija de Oswaldo Payá se reunió en
Washington con dos altos funcionarios de la Casa Blanca y del
Departamento de Estado para pedirles un cambio en la posición de Estados
Unidos ante la isla.

Les expuso, asimismo, las tremendas dificultades que enfrenta la
investigación sobre la muerte de su padre, que para ella se trató de un
atentado de los servicios de Seguridad cubanos y no un accidente, como
lo refiere la versión cubana.

Primero se entrevistó con Ricardo Zúñiga, asistente especial del
presidente Barack Obama y director para asuntos del hemisferio
Occidental, a quien le expuso la necesidad de un cambio en la política
estadunidense hacia la isla.

Después se lo planteó a Roberta Jacobson, entonces subsecretaria de
Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, primera negociadora de
Estados Unidos para el restablecimiento de relaciones con Cuba y ahora
enfilada para ser la nueva embajadora en México.

Hasta ahora –dice— no ha recibido una respuesta personal a sus
planteamientos hechos a estos dos funcionarios, sólo conoce los anuncios
oficiales sobre los pasos hacia el restablecimiento de las relaciones
entre ambos países.

“Nosotros esperamos la realización de un referéndum en la isla, porque
hace más de 70 años que los cubanos no participan en elecciones libres y
plurales”.

También se refiere al riesgo que este acuerdo con Estados Unidos
empantane aún más la investigación sobre la muerte de su padre y sobre
los avances por los que él luchaba.

“Hay un peligro importante, que es que todos los cubanos y en especial
los que pertenecemos al Movimiento Democrático Cubano, nos encontremos
en una situación de extrema vulnerabilidad si la comunidad internacional
entiende que conversar con el gobierno cubano es más importante que el
objetivo de esas conversaciones”.

Añade: “Si esa es la filosofía, pues nosotros nos quedaremos muy solos,
porque el gobierno cubano es especialista en el chantaje y en el manejo
de esos juegos, por eso espero que las fuerzas democráticas del mundo
estén particularmente atentas”.

Y recuerda que las conversaciones con la Unión Europea (UE) no tienen
resultados visibles y “lo que se necesitan son acciones concretas y
medibles en favor de los derechos de los cubanos”.

Accidente o “atentado”

A Rosa María Payá la acompaña el español Ángel Carromero, miembro de las
Nuevas Generaciones del Partido Popular (PP), quien conducía el vehículo
en el que se accidentaron y murieron Oswaldo Payá y Harold Cepero, el 22
de julio de 2012. El accidente de auto se produjo en la localidad de La
Gavina, provincia de Granma, al este de la isla.

Desde el Movimiento Cristiano Liberación, Payá fue el promotor del
Proyecto Varela que presentó en el Parlamento cubano en 2002 con el aval
de 25 mil firmas de cubanos, que proponía un referéndum para una
transición democrática y pacífica en la isla.

En octubre de ese año, el Parlamento Europeo le otorgó el premio Sájarov
a los Derechos Humanos y la Libertad de Pensamiento en reconocimiento a
su lucha pacífica en Cuba.

En el percance automovilístico, además de la muerte de Payá y Harold
Cepero, sus dos acompañantes, el español Ángel Carromero y el político
sueco Jens Aron Modig resultaron lesionados y fueron ingresados en el
hospital Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Al hacerse pública la muerte de Payá se generó una fuerte tensión entre
el gobierno de Cuba y el de España, por el involucramiento del dirigente
de las Nuevas Generaciones del PP, quien viajó a la isla para apoyar al
dirigente opositor.

Este nivel de tensión estaba precedido porque el gobierno de José María
Aznar (1996-2004), también del PP, fue el que ideó y promovió la
posición común de la Unión Europea que provocó el aislamiento
diplomático y político de Cuba.

La postura común de los 28 países de la UE ha condicionado hasta ahora
cualquier mejora en las relaciones europeas con la isla a un avance
previo del régimen hacia la democratización y el respeto de los derechos
humanos.

Mientras estuvo en prisión, como presunto responsable del accidente,
Carromero grabó un video reconociendo que se trató de un accidente vial
provocado por un bache.

Sin embargo, tras meses encarcelado y luego de intensas negociaciones
diplomáticas, España logró que Cuba le entregara al preso, quien ya en
su país natal relató en The Washington Post una versión diametralmente
opuesta del percance, al asegurar que un vehículo que identificaron como
de la seguridad del Estado cubano los embistió y provocó el choque.

Estos hechos los reflejó en el libro Muerte bajo sospecha. Toda la
verdad sobre el caso Ángel Carromero (Ediciones Anaya Multimedia. 2014)
que se publicó primero en España y que empezará a circular en México el
próximo 22 de julio.

Carromero y Rosa María Payá se refieren al hecho como un “atentado” y
niegan que se haya tratado de un accidente.

Silencio

Respecto al restablecimiento de relaciones Cuba-Estados Unidos y el
avance de la investigación sobre el caso Payá, Carromero sostiene que
cualquier negociación con el gobierno de la isla tiene que ir marcado
“con la premisa de los derechos humanos fundamentales de los cubanos,
entre ellos la libertad de reunión, el tema procesal, la libertad de
prensa”.

Sigue: “Si este restablecimiento de las relaciones implica un proceso de
democratización, seguro se tendrá que dar apertura y una reforma del
sistema judicial y el respeto jurídico de todas las personas. Por tanto,
eso podrá permitir que se tenga acceso a las autopsias de Osvaldo y de
Harold, lo que hasta ahora no ha sucedido”.

Al respecto, la hija del extinto dirigente opositor recuerda que han
pasado tres años desde los hechos en los que murió su padre, sin que el
gobierno cubano les haya dado acceso a las autopsias de Payá y de Cepero.

Carromero añade que “se debe dar acceso a la autopsia, a los peritos que
presentó el régimen cubano y se debe investigar de manera independiente
este caso”.

El dirigente de las juventudes del PP recuerda en la entrevista que
cuando estuvo en la prisión cubana acusado de homicidio imprudencial,
“me obligaron a grabar un video, grabado por militares y decía lo que
ellos querían”.

“Una prueba inequívoca de eso es que en mi supuesto testimonio hablo con
modismos latinos, en España no decimos ´accidente de tránsito´, aquí
decimos ´accidente de tráfico´. Y también, en cada toma, fui
desabrochando los botones de mi camiseta, para que se viera que no había
sido una única toma, aunque el gobierno cubano lo montó como mejor le
convino”.

Argumenta que accedió a grabar esa versión oficial del gobierno cubano,
“porque no tenía otra opción, no hay posibilidad de que nadie sepa que
te están forzando. Por eso cuando llegué a España, hablé con la familia
de Oswaldo y les anuncié que la verdad iba a salir y la mejor muestra de
responsabilidad con su memoria, contar pormenorizadamente lo que pasó en
la Habana y el libro es un testimonio escalofriante”.

Respecto al hecho de si conocía los riesgos que corría al entrar como
turista y realizar labores de apoyo político a la oposición cubana,
Carromero reconoce que sí lo sabía, pero “nunca pensé que iba a pasar lo
que sucedió”. Dice que si lo hizo fue por un “ejercicio de
responsabilidad” para con los cubanos que se oponen al gobierno de la isla.

Al preguntarle si tenía el convencimiento de la participación de la
seguridad del Estado en el percance automovilístico que provocó la
muerte de los dos opositores cubanos, añade:

“Absolutamente. Nos seguían constantemente. No era una cosa exclusiva
que me pasara a mí. Toda persona que tenía relación con Oswaldo y con
Harold eran vigilados o se les detenía, estaban controlados 24 horas al
día, aunque para cualquiera pueda parecer algo exagerado, pero en los
países donde no se respetan los derechos fundamentales eso es una práctica”.

El español reconoce que antes del percance nunca fue detenido, pero él y
los ocupantes del auto sí fueron seguidos y observados desde otros
vehículos y en cada movimiento que hacían. De hecho, asegura que en el
trayecto de La Habana a Santiago de Cuba fueron acechados y vigilados
desde tres vehículos que identificaron como parte de la seguridad del
Estado cubano.

También hace hincapié en que a las 6:00 horas, cuando ellos salieron de
la capital hacia Santiago, un twittero afín al régimen escribió un
mensaje en el que aludía a qué bien vacacionaban los opositores,
aludiendo que Oswaldo se dirigía a Varadero.

Eso, aclara, no era real, porque no se trató ni de un viaje de placer y
no viajaron a Varadero sino a Santiago de Cuba para reunirse con la
familia de un preso político.

–¿A qué atribuye que, de ser cierta su versión, el gobierno cubano
quisiera atentar contra Oswaldo Payá en ese momento? ¿Qué ganaba con
hacerlo? –se le pregunta a Carromero.

–Mi opinión es que en Cuba iba a haber cambios y Oswaldo seguía viviendo
dentro de la isla y era el principal líder de la oposición cubana. Sigue
habiendo opositores, pero no hay uno como él que fuera premio Sájarov.
Era un candidato a ser nombrado premio Nobel de la Paz. Por lo tanto,
era una figura llamada a liderar la democratización de la isla y, en
consecuencia una persona molesta para el régimen.

Asegura estar consciente de que su caso afectó las relaciones con el
gobierno de la isla. “Desde luego que mi caso influyó, mucha gente me
pidió que guardara silencio para no perjudicar las relaciones, pero
hubiera sido un silencio ficticio, cuando yo vi todo. No hay silencio
posible que colabore a dar credibilidad a esto, si me hubiera quedado
callado hubiera sido cómplice del régimen de los Castro”.

Rosa María Payá concluye:

“Mi papá encarnaba la alternativa, no solamente había construido un
legado por la libertad, sino impulsaba todo un programa. Ya había sido
nominado varias veces al Premio Nobel y con la experiencia que provocó
su recorrido por Europa y América, se convirtió en una conciencia de la
libertad”.

Source: Cuba-EU: Las reservas de Rosa María Payá –
http://www.proceso.com.mx/?p=410301


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