Informacion economica sobre Cuba

La economía sumergida llega a la Asamblea Nacional
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 21 Jul 2015 – 6:42 am.

Son cuantiosas las transacciones ilegales en la economía cubana, pero
muy poco de ellas se reconoce oficialmente.

Para nadie es un secreto la enorme presencia de las transacciones
ilegales —o por la izquierda, como solemos llamarlas— en la economía
cubana. Se trata de un fenómeno que abarca casi todas las esferas de la
sociedad, y que en ocasiones transcurre a la vista de las autoridades,
sin que ellas puedan hacer mucho por evitarlo.

Según algunos especialistas, y llevada a un ámbito más general,
semejante situación denota un resquebrajamiento en el tejido social de
cualquier nación. Se dice, por ejemplo, que esa anomalía influyó
decisivamente en la destrucción de la Unión Soviética, pues allí la
economía sumergida —como también califican a esas transacciones
ilegales— casi igualaba el nivel de la economía oficial.

Sin embargo, es preciso consignar que entre nosotros la economía
sumergida no admite una evaluación superficial o facilista, como
aquellos que ven simplemente en ella una muestra de la tan recurrente
pérdida de valores, o quizás una vertiente del choteo insular que
señalara Jorge Mañach. Esas transacciones por la izquierda exhiben una
multiplicidad de causas, entre las que figuran la excesiva burocracia
gubernamental, los bajos salarios que no permiten vivir dignamente a
quienes los perciben, las carencias materiales que padece la población,
y el centralismo estatal en la formación de precios, casi siempre
desestimando la situación del mercado. Y, por supuesto, la economía
sumergida ha sido también un medio de defensa de los ciudadanos frente a
las imposiciones de los gobernantes.

¿Qué cubano no ha tenido que pagarle “por debajo del telón” a algún
funcionario para que le agilice un trámite; o no ha debido desembolsar
dinero para pagar los repasos de sus hijos en las escuelas —y no me
refiero a los repasadores cuentapropistas que realizan transacciones
legales, sino a los propios maestros gubernamentales que cobran las
clases “extras”—; o no ha necesitado acudir a la “bolsa negra” para
adquirir los artículos que escasean en los comercios estatales? Son
realidades con las que convivimos a diario.

Otras dos situaciones, por todos conocidas y de gran impacto social y
económico, ameritan un comentario especial. Una de ellas es la revisión
técnica (el Somatón) a que se someten los vehículos automotores para
poder circular por las carreteras del país. Constituye un secreto a
voces que los propietarios de dichos vehículos deben pagar por la
izquierda cantidades que pueden llegar hasta los 50 CUC —dos veces el
salario medio mensual del país— si desean obtener la aprobación para sus
vehículos. Ese soborno sería el que permitiría que algunos autos con más
de 50, 60 o 70 años de fabricación —los llamados almendrones—, y con
evidentes desperfectos técnicos, continúen transitando por las calles de
la Isla. Tan del dominio público es este trapicheo que ameritó un
programa “Cuba dice” de la televisión.

El otro caso se relaciona con el impuesto que pagan las personas
involucradas en las operaciones de compra y venta de viviendas. La ley
tributaria establece que ese trámite sea gravado con el 4% del importe
de la transacción. Sin embargo, es común que ambas partes —comprador y
vendedor— se pongan de acuerdo y declaren oficialmente una cifra
inferior al valor real de la transacción, con la consiguiente merma para
las arcas estatales. Por ejemplo, para una vivienda que por la izquierda
se venda en 15.000 CUC (360.000 pesos cubanos o CUP, al tipo de cambio),
correspondería pagar un impuesto de 14.400 CUP. Pero si, como siempre
sucede, las partes se limitan a informar una transacción de, digamos,
20.000 CUP, el impuesto se reduce a 800 CUP. Evidentemente, aquí vemos
una defensa ciudadana ante la política impositiva de las autoridades.

Y el más reciente episodio de la economía sumergida lo conocimos durante
las sesiones de las Comisiones Permanentes del Parlamento cubano. La
Comisión de Atención a los Servicios, al tratar el tema de la venta de
materiales de construcción a la población, constató infinidad de
irregularidades, como la reventa ilegal de dichos materiales, así como
desvíos de los camiones que los transportan.

Claro, hay reventa y desvío de camiones, donde por la izquierda se pagan
precios superiores a los oficiales, porque los vendedores no pueden
vivir con los salarios que les paga el Estado, mientras que los
compradores, desesperados, no hallan otra manera de resolver sus
problemas debido a la escasez de esas producciones.

Según reportó la prensa oficialista (Granma, 13 de julio), el Comandante
de la Revolución Ramiro Valdés, presente en la Comisión, abogó por
“tiendas de la honradez” con vistas a erradicar tales hechos.

Bueno, ¿y no sería mejor un “Gobierno de la honradez” que se esforzara
más por cubrir la demanda de esos renglones tan sensibles para la población?

Source: La economía sumergida llega a la Asamblea Nacional | Diario de
Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1437349749_15813.html


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