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¿Qué queda del Plan Turquino? Apuntes de un periplo por las montañas del
Escambray
HÉCTOR REYES | Santa Clara | 27 Jul 2015 – 8:43 am.

Aunque la propaganda oficial muestra la zona como ejemplo de los
esfuerzos del Gobierno, sus habitantes se quejan del deterioro y
desaparición progresiva de servicios básicos.

“Topes de Collantes constituyó la parada más reciente de la cruzada
gubernamental concebida para reanimar asentamientos y poblados rurales
en la cordillera escambraica o la premontaña, una fórmula que según la
vicepresidencia del Consejo de la Administración Provincial encargada de
este frente ha impactado en medio centenar de comunidades con beneficios
tangibles para más de 20.000 habitantes”.

El párrafo pertenece a una información publicada por el periodista
oficialista Juan Antonio Borrego en el diario oficial Granma, con fecha
31 de mayo del presente. Un mes después, este reportero realizó un
periplo por los poblados de Jibacoa, Topes de Collantes, Cuatro Viento y
El Nicho sin encontrar huellas de tal “cruzada”.

Para las comunidades enclavadas en la serranía del Escambray el Gobierno
creó hace décadas el llamado “Plan Turquino”, que pretende la elevación
de los niveles de vida y la satisfacción de las necesidades materiales y
espirituales de los residentes en los lomeríos.

La idea original incluía servicios sistemáticos a instalaciones de Salud
Pública, Educación y Deporte, y dar prioridad a las producciones
agropecuarias. Y “como idea se ve muy lindo, pero en caliente es otra
cosa”, dijo un serrano a la pregunta de cómo funciona el Plan Turquino.

“En materia de producción muchas veces se pudren productos por falta de
transporte. En Salud Pública, siempre pasa que falta un médico o no hay
ambulancia. Y excepto en los poblados de Cuatro Vientos y Jibacoa, donde
el INDER realiza un sobrio trabajo, los temas de recreación y deporte
están muy lejos de ser satisfactorios”, señaló.

En todo el Escambray existen poblaciones pertenecientes al Plan, cada
una con problemas que tienden a volverse crónicos sin que los directivos
responsables se ocupen de solucionarlos.

En Topes de Collantes, por ejemplo, varios barrios y campesinos aislados
conviven alrededor del Complejo Turístico perteneciente a la Empresa
Militar Gaviota, la cual domina el lugar sin hacerse cargo de muchas de
las afectaciones poblacionales y propiciando otras.

Al barrio de La Chispa, en la carretera a Manicaragua, hace dos meses no
llega el agua “porque la turbina esta rota”. Los vecinos utilizan
métodos como recoger el agua de lluvia y desviar manantiales, pero la
solución real no llega.

Paradójicamente, Topes cuenta con un acueducto y una planta de
tratamiento de agua a tan solo un kilómetro de La Chispa y en la misma
vía. Pero este solo bombea para el complejo de Gaviota y para edificios
multifamiliares en los cuales residen trabajadores del mismo.

A unos kilómetros, por la misma vía, existe otro problema. Un tramo de
la carretera en la frontera entre Sancti Spíritus y Villa Clara continúa
sin asfaltar porque las empresas de respectivas provincias no acuerdan a
quién pertenece y quién debe ejecutar la obra.

“El mal estado de los caminos ha hecho que poblaciones enteras dejen de
existir porque al no repararse las vías estas quedan incomunicadas (…)
mientras, los dos principales equipos para tales reparaciones permanecen
parqueados, y se pudren por falta de operarios o permisos”, dice un
lugareño.

Otra dificultad en la zona es lo complicado que resulta conseguir
materiales para reparar o construir una casa. “Aquí no hay materiales y
conseguir el transporte para traerlo es difícil o muy costoso”, añade la
fuente.

“El gobierno debería poner acá un lugar fijo para uno poder comprarlos.
Y eso no está resuelto a pesar de la cantidad de locales vacíos”, afirma
otro residente en la zona.

En materia de salud, los habitantes del Escambray están indignados con
el cierre casi total del hospitalito local. El que otrora fuera un
centro de referencia en las montañas ha devenido en una consulta de
urgencia donde, a veces, no hay ni médico de guardia.

“Igual con los análisis”, asegura una defensora de la reapertura del
centro de salud. La población tiene que ir a Trinidad a tomarse muestras
porque el laboratorio de Topes fue cerrado hace unos años.

Otro centro descontinuado es la filial Universitaria de Montaña en el
Escambray (FAME) un proyecto que en el pasado el Gobierno utilizó con
frecuencia para su propaganda. Hoy el centro está deshabitado y
semidestruido. El Ejército Juvenil del Trabajo y Gaviota se disputan su
propiedad.

Como la FAME, otras instalaciones han desaparecido, cambiaron de dueño,
o se desmoronan a la vista de todos. Las escuelas primaria y secundaria
tienen tantas filtraciones que con frecuencia hay que sacar a los
alumnos con la consecuente pérdida de clases.

El mercadillo agropecuario de la Comunidad Jesús Menéndez pasó a manos
de intermediarios; mientras que la Casa de la Cultura, ubicada en el
barrio de El Chorrito, fue clausurada y usurpados sus medios básicos.

Las quejas por la recreación son recurrentes. A pocas semanas de
comenzado el verano, los jóvenes carecen de opciones. Los grupos
artísticos nunca suben a Topes. En anfiteatro de la zona está en desuso.

El centro de reunión para la población juvenil siempre ha sido el
restaurante El Bosque, un sitio sin calidad y estructura para ofrecer
una recreación variada que no solo se centre en bulla y ron.

El Complejo Gaviota Tope cuenta con una discoteca, una piscina, una sala
de juego, pero solo pueden entrar los familiares de los trabajadores del
complejo, si son autorizados. El resto de la población no tiene acceso.

“La recreación de nosotros se centra en jugar futbol, pero el terreno lo
mantenemos nosotros mismos”, dice un adolecente. “El complejo dijo que
nos apoyaría y aún estamos esperando”.

La fotografía que acompaña la nota de Granma muestra el Museo de Arte
Cubano de Topes de Collantes. Institución de “categoría 1” creada para
conservar y mostrar una colección de pinturas diseminadas por las
instalaciones del Complejo Gaviota Topes.

Esa galería, fundada el 15 de julio de 2008, atesora 69 obras de Nelson
Domínguez, Flora Fong, Adigio Benítez, Ever Fonseca, Raúl Santos Zerpa,
Zaida del Río, Eduardo Roca, Manuel Mendive y Antonio Vidal, entre otros.

A solo siete años de instituida, ya presenta señales de deterioro en las
pinturas. Una fuente con conocimiento de la situación opinó que existen
deficiencias en la preparación del personal encargado. “La temperatura
artificial muchas veces es encendida por gusto y eso corroe los elementos”.

Sin embargo, Granma dice en su nota que “más de 40 kilómetros de vías
rurales (…) decenas de consultorios del médico de la familia y otros
centros de la salud, escuelas, dependencias del comercio, la
gastronomía, Cultura y el INDER han salido ganando con la estrategia de
atención comunitaria, que igualmente presupone la realización de ferias
de fin de semana y otras actividades recreativas”.

No sabe este reportero qué repercusión tuvo la publicación de Borrego a
niveles superiores, de pueblo, o internacionales; pero sí puede asegurar
que no solo Topes de Collantes,sino el Escambray entero, en el verano de
2015 sobrevive aún en tierra de nadie.

Source: ¿Qué queda del Plan Turquino? Apuntes de un periplo por las
montañas del Escambray | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1437586258_15878.html


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