Informacion economica sobre Cuba

A propósito de las relaciones económicas entre España y Cuba
[08-11-2015 18:18:12]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- No cabe la menor duda. Las relaciones
entre España y Cuba no se adaptan a las que se podrían calificar como
“normales” en el ámbito internacional. El antiguo presidente del PP,
Manuel Fraga, las denominaba “relaciones de familia”. Tal vez haya algo
de cierto en ello. Un ejemplo ha sido la firma el pasado lunes 2 de
noviembre del acuerdo de restructuración de la deuda a corto plazo que
mantiene Cuba con España desde comienzos de siglo. Una deuda que
asciende a 201,5 millones de euros y que se va a pagar con el seguro de
crédito a la exportación que tiene cobertura oficial del gobierno
español, a través de CESCE, una entidad gestionada por cuenta del
Estado. Todo queda en casa.
Se supone que cuando el comercio exterior entre dos países es
superavitario para uno de ellos (España tiene un saldo favorable y
abultado con Cuba, el único positivo en América Latina) el resultado
debe ser una entrada de capital similar; el país que obtiene ventaja del
comercio debe, igualmente, recibir recursos del otro. Si durante muchos
años, ese desequilibrio en las cuentas se va asumiendo y trasladando al
futuro, la deuda crece y llega a ser asfixiante para las empresas que
esperan cobrar lo vendido o prestado. En tales condiciones, cuando el
comercio no puede ser equilibrado, el pago de la deuda es fundamental.

El acuerdo con las autoridades cubanas ha supuesto condonar la totalidad
de los intereses de demora y parte del principal de la deuda. Ha llegado
un momento, después de más de 15 años, que el gobierno español ha tenido
que intervenir para ayudar a sus empresas a salvar parte del naufragio.
Pienso cuán distinto sería si España mantuviera de manera continua
déficit con un determinado país en sus relaciones comerciales. La
posibilidad de obtener crédito sería limitada. La condonación de deuda,
improbable.

Sin embargo, todo es posible con el régimen castrista. La operación se
ha cerrado con una reestructuración de los pagos de la deuda residual a
un plazo de 10 años; y tres años de gracia para el pago de cuotas de
amortización del principal. El proceso de condonación se ha formalizado,
por un lado, de manera directa y de otro, por medio de un programa de
conversión de deuda, que implica la creación de un fondo de contravalor
en pesos cubanos para financiar proyectos priorizados por el Gobierno
cubano y acordados por ambas partes. Tal vez este segundo acápite sea el
más controvertido en términos de relaciones económicas porque todos
saben que el peso cubano, en cuanto se produzca la unificación
monetaria, se verá sujeto a tensiones difíciles de controlar.

El compromiso, que tiene un marcado carácter “político”, ha sido
resultado de las conversaciones al más alto nivel, que comenzaron en
julio pasado en Madrid, y ha sido ratificado por el vicepresidente de
Cuba, Ricardo Cabrisas, y el ministro de Economía y Competitividad de
España, Luis de Guindos, con la mirada complaciente de otro ministro
español, el canario Soria, todos ellos del PP.

Los analistas han comenzado a sacar conclusiones del acuerdo. Para
algunos, la renegociación de la deuda y la firma de otros acuerdos en
materia comercial y de I+D+i, van a permitir al gobierno español
fomentar relaciones económicas y comerciales con el régimen castrista,
aprovechando una supuesta mayor apertura de la economía a la inversión
extranjera. De hecho, Malmierca lo dijo, al señalar ante los empresarios
que los cubanos son “personas agradecidas” y piensan recompensar a “los
amigos” que les han ayudado en el pasado, “sobre todo a las pymes que
han estado cincuenta años con nosotros y es muy difícil reemplazarlas
por otras” ¿Qué más pruebas de la relación? Sobran comentarios.

Otros analistas insisten en que la condonación española se inscribe en
la política de perdón de la abultada deuda del régimen castrista con
diversos países, el último Uruguay, pero también México o Rusia, que
pretende dar a la economía castrista un alivio financiero que debería
servir para profundizar las relaciones y aumentar la financiación de
proyectos.

Sin duda, el acuerdo de este verano, por el cuál Raúl Castro aceptaba
renegociar con los 16 países acreedores, integrados en el Club de París,
la devolución de la cantidad adeudada, que se cifró en 15.000 millones
de dólares (unos 13.700 millones de euros), está en el origen de estos
movimientos conciliadores. Algo a lo que se había negado de forma
sistemática su hermano, Fidel Castro, pero que la racionalidad operativa
de Raúl se ha encargado de corregir, si bien muy tarde. Conviene
recordar que según algunas estimaciones, España mantiene aún una deuda
con Cuba de 535,6 millones de dólares, pero algunos cálculos sitúan los
intereses y los recargos de demora en cinco veces más el monto de la
deuda total.

Detrás de esta ceremonia oficial, no cabe duda que el objetivo de las
autoridades castristas es atrapar más y más inversiones de empresas
españolas en Cuba. Lo han señalado de forma expresa, aceptando incluso
la participación en jornadas organizadas por la CEOE, los representantes
de la patronal con los dirigentes del paraíso socialista.

El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba,
Malmierca volvió a presentar a los empresarios españoles una nueva
“Cartera de proyectos de inversión” con un total de 246 que el régimen
quiere lanzar con el apoyo de la inversión extranjera para captar ni más
ni menos que 8.710 millones de dólares (7.950 millones de euros). La
Cartera, que sigue siendo la única opción en materia de inversión para
los extranjeros en Cuba, limitando así las opciones de libertad de los
empresarios con su dinero sometida a los intereses del régimen, apuesta
por el turismo, como viene siendo habitual, pero también, por las
infraestructuras, transportes y telecomunicaciones, el sector de las
energías renovables, para que Cuba, según los planes oficiales del
gobierno, pase del actual 4 % hasta el 24 % en 2030. Siempre con el
apoyo del capital extranjero y con el régimen de socio mayoritario.

También se ofreció a los empresarios españoles el Mariel, que cuenta con
un marco regulatorio propio, un sistema de “ventanilla única” para
facilitar la tramitación de licencias y un proceso ágil para aprobar
proyectos, lo que pone en entredicho de forma evidente, el resto de la
política de atracción de inversiones extranjeras en el país. Hasta la
fecha, solo siete proyectos se han aprobado en el Mariel, una cifra
inferior a la planificada, y desde luego, insuficiente para dar
rentabilidad a las inversiones acometidas por Brasil en la zona.

Los empresarios españoles se juegan mucho en Cuba. Ya lo vienen haciendo
desde hace tiempo. Los que perdieron todas sus propiedades y posesiones
con la llegada de la revolución en 1959, lo saben bien. No es fácil
entenderse con los Castro. El “escenario estimulante” y “favorable
abanico”, del que hablan algunos dirigentes empresariales españoles, con
origen en la ignorancia o en ese deseo de mantener con Cuba “relaciones
de familia”, se puede convertir en una auténtica pesadilla, por la falta
de garantías y la ausencia de un marco jurídico para el respeto de los
derechos de propiedad y la libertad en la economía castrista.

Si de veras se quieren reforzar las relaciones bilaterales entre los dos
países, existen otras vías alternativas. Condonar una deuda a quién no
asume sus responsabilidades de pago en los plazos establecidos, suele
traer más problemas a medio y largo plazo. Uno de ellos es la
consecuencia directa de ese comportamiento. Lo único que tengo que hacer
es no pagar y esperar. Se tiende a pensar, que ya volverán a condonar la
deuda en otra ocasión. No es la vía correcta, al menos para quién se ve
obligado a aceptar las condiciones de quién no paga. La realidad es que
las empresas españolas que realmente tengan interés en invertir en Cuba
y lo quieran hacer con proyectos sólidos y rentables, tendrán que
descontar en sus planes los retrasos en los pagos y la necesidad de
recurrir a la vía oficial, al final de mucho tiempo, del seguro de
crédito a la exportación, como única garantía de hacer efectiva la
liquidez. Tal vez no sea la mejor forma de abrir y fortalecer relaciones
comerciales. La Unión Europea posiblemente tenga que decir algo. Ya veremos.

Source: A propósito de las relaciones económicas entre España y Cuba –
Misceláneas de Cuba –
www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/563f83d43a682e0fbc95cd1e#.VkC6ZvmrTjY


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