Informacion economica sobre Cuba

DHL y las calamidades del capitalismo en Cuba
Cualquier empresa extranjera radicada en la mayor de las Antillas sufre
los mismos males que aquejan a la economía en su conjunto
jueves, noviembre 5, 2015 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba – El capitalismo vergonzante que, “lineamientos”
mediante, se construye ahora en Cuba, confronta –entre otros muchos– un
serio problema: las dificultades que las grandes marcas internacionales
enfrentan para poder insertarse en el nuevo contexto antillano y hacerlo
con siquiera un mínimo de seriedad, manteniendo el prestigio ganado a
escala planetaria.

Recuerdo, por ejemplo, haber consumido hace algún tiempo un supuesto
helado de almendras de la conocida marca Nestlé. Tenía un sospechoso
sabor a semilla de mamey. Me sentí estafado. Era evidente que se había
producido un escamoteo; pero en medio del desastre en que está sumida la
economía del país, uno no atinaba a fijar las responsabilidades.

¿Correspondería la culpa a un administrador corrupto dispuesto a medrar
con su puesto? ¿O los malhechores serían trabajadores simples deseosos
de completar sus ridículos salarios –menos de un dólar diario, al cambio
oficial– con ingresos adicionales mediante la venta de la codiciada
nuez? En el ínterin, el que sufría –aparte de los usuarios, claro– era
el buen nombre de la prestigiosa marca de origen suizo.

El quid del asunto es que, conforme a las normas que rigen la inversión
extranjera, las compañías foráneas deseosas de establecerse en Cuba,
deben hacerlo en sociedad con el Estado. Es por esa vía que todos los
vicios inherentes al ineficaz sistema imperante se transmiten a las
sucursales de esas entidades en nuestro país y a las empresas mixtas.

Algo parecido ha sucedido ahora con el acreditado servicio de mensajería
DHL. En su sitio-web, esta marca proclama tener una “cobertura mundial”
y realizar sus “entregas en tiempo”. ¿Pero es eso cierto también en
Cuba? A juzgar por la situación confrontada por al menos uno de sus
usuarios, no parece ser ése el caso.

Se trata de un miembro prestigioso de la verdadera sociedad civil de la
Isla: el reverendo Mario Félix Lleonart Barroso, pastor bautista de
Taguayabón, en el villaclareño municipio de Camajuaní. En su caso, la
referida compañía tardó más de la cuenta en hacerle entrega de un
paquete enviado a él desde Buenos Aires el pasado 9 de octubre.

Para beneficio de los desconfiados, aclaro ante todo que no pretendo que
ese servicio de mensajería –u otro cualquiera– esté por encima de las
leyes que rigen en un país determinado. Por supuesto que si un envío
fuera utilizado para –digamos– trasladar drogas, es natural que las
autoridades correspondientes lo intercepten, retengan y decomisen.

Pero –obviamente– no es ése el caso que nos ocupa. Lo remitido a Mario
Félix fueron unos documentos que, en estos tiempos de correo
electrónico, la cautelosa legislación argentina exige que sean
presentados originales para que un consulado de esa nación expida una
visa. Ése es el trámite que él necesitaba realizar para poder
cumplimentar una invitación recibida del país austral.

Y aquí surge de modo natural la pregunta: ¿Qué ilegalidad puede existir
en esa papelería! En el ínterin, el clásico “peloteo” –una de las
creaciones más auténticas de la burocracia comunista– se entronizó
también en la versión cubana de la internacional DHL.

A primera hora del 27 –fecha fijada para la entrevista en el Consulado
Argentino–, en la sede habanera de la compañía, le informaron al pastor
Lleonart que constaba la recepción de su envío en Cuba desde el 14
(¡casi una quincena antes!), “pero por alguna razón todavía no se había
despachado”. En definitiva, el paquete fue entregado sólo el 30 de octubre.

En resumen: pese a los anuncios triunfalistas colgados en Internet,
pasaron ¡tres semanas! desde que el remitente pagó a precio de divisas
el servicio en Buenos Aires hasta que lo enviado llegó a manos de su
destinatario. Y en el ínterin: ¿En qué quedó la “entrega en tiempo” de
la que alardea la propaganda? ¡Y qué decir del prestigio de la compañía
involucrada!

El mencionado servicio de mensajería ha sufrido el mismo sino de las
restantes empresas extranjeras que desean alcanzar el dudoso privilegio
de actuar en Cuba. Para poder hacerlo, tienen que involucrarse en el
lamentable tinglado de ineficiencias y complicidades que son
consustanciales al desastroso sistema económico que impera en el país.

Y mientras tanto, el reverendo Mario Félix se complace con que, aunque
con una injustificable demora, recibió la papelería enviada desde
Sudamérica y, después de perder una primera cita en el Consulado
Argentino por falta de documentos, pudo en definitiva gestionar la visa.

Source: DHL y las calamidades del capitalismo en Cuba | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/dhl-y-las-calamidades-del-capitalismo-en-cuba/


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