Informacion economica sobre Cuba

¿Marcha Cuba hacia el capitalismo?
JORGE A. SANGUINETTY | Miami | 17 Nov 2015 – 6:39 am.

La política económica de Raúl Castro parece ser un intento moderno de
utilizar mecanismos capitalistas para salvar ‘el sistema’.

Entre las medidas implementadas por Raúl Castro para mejorar la economía
y las finanzas públicas de Cuba se encuentran dos que han creado
expectativas exageradas de cambios y una gran confusión en la población
y en muchos observadores externos. Me refiero a la legalización del
trabajo por cuenta propia y la pequeña empresa privada, y a la
promulgación de la Ley de inversiones extranjeras. El primer conjunto de
medidas sin duda ha introducido cambios que parecen espectaculares en
algunas áreas del país tras décadas de estancamiento crónico. Dichos
cambios, impensables durante la dirección de Fidel Castro, también se
han interpretado como una primera ola de reformas que pudieran ser
seguidas de cambios económicos más profundos.

Tal expectativa ha sido alimentada por la apertura del Gobierno hacia
cierta inversión extranjera, reforzada por la “normalización” de
relaciones diplomáticas con EEUU. Sin duda que el desarrollo de la micro
y la pequeña empresa en Cuba cuenta con elementos que el público
interpreta como de tipo capitalista, ya que su administración está a
cargo de ciudadanos privados y no de agencias gubernamentales. En
efecto, los nuevos empresarios tienen un cierto grado de autonomía para
contratar empleados, determinar los precios de los bienes o servicios
que venden, y destinar ciertos volúmenes de recursos al ahorro y la
inversión entre otras nuevas libertades. Hasta aquí se puede afirmar que
Raúl Castro ha permitido algunas formas capitalistas de actividad
económica de libre mercado, aunque solo en unos pocos sectores.

Sin embargo, el alcance del desarrollo de formas capitalistas de
producción y comercio está claramente delimitado por los términos en que
hasta ahora el Gobierno intenta atraer inversiones extranjeras. Esta ley
excluye la participación de inversionistas cubanos en dichas empresas.
Esto significa que La Habana está opuesta al desarrollo de una clase
capitalista de cubanos propietarios que tarde o temprano competirían con
el Estado tanto en lo político como en lo económico.

Tales condiciones traen a colación la experiencia de la Nueva Política
Económica de Lenin, muy conocida por sus siglas, la NEP. Dicha política
fue aplicada en 1921 para evitar una rebelión popular y un colapso de la
economía soviética que hubiera acabado con la revolución comunista. La
NEP consistía en una gran liberalización de los mercados y la producción
del país, que se encontraban en estado crítico tras la Primera Guerra
Mundial y la revolución bolchevique con su secuela de medidas económicas
ruinosas. Estaba claro en la mente de Lenin que era necesario adoptar
algunas medidas de tipo capitalista para salvar al socialismo y, de
hecho, construir el comunismo sobre una base más sólida.

La iniciativa tuvo muchos opositores en el Partido Comunista soviético,
pero Lenin prevaleció. La NEP tuvo un gran éxito en la recuperación de
la economía soviética y su estabilización política, siendo abandonada en
1928 con el regreso al régimen de alta centralización y monopolio
estatal que encabezó Stalin. Hoy muchos autores concuerdan en que sin
Lenin no hubiera habido NEP, y sin NEP no hubiera habido Unión Soviética.

Salvando algunas diferencias, la política económica de Raúl Castro
parece ser un intento moderno de utilizar mecanismos capitalistas para
salvar al socialismo cubano. Las propias explicaciones oficiales sobre
la “actualización” del modelo y la insistencia del Gobierno de que no
“cederá un milímetro” en sus negociaciones con EEUU tienden a confirmar
esta conjetura. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de la micro y
pequeña empresa en Cuba fue motivado por la necesidad del Gobierno de
reducir la nómina estatal en un millón de trabajadores considerados
improductivos. Así se permitió que muchos de ellos crearan sus propios
empleos e ingresos librando al Gobierno de una carga fiscal y económica
asfixiante. Por eso es un gran error interpretar estos cambios como un
reemplazo del socialismo por el capitalismo.

Por otro lado, la lentitud con que los cambios anunciados hace años se
han estado implementando no invita a pensar que Cuba está realmente
abriendo sus puertas al capitalismo. Esto también se confirma por las
continuas declaraciones de empresarios e inversionistas extranjeros que
visitan la Isla y subrayan la múltiple falta de condiciones para
invertir allí. Pero aún si el país consigue atraer un volumen
significativo de inversiones extranjeras, la supuesta marcha hacia el
capitalismo como un nuevo modo de vida económica no está garantizada.

Hay suficientes razones para esperar que en el corto y mediano plazos
perdurará una economía principalmente estatal veteada con algunas formas
de capitalismo en pequeña escala para los cubanos y en mayor pero
insuficiente volumen para los capitalistas extranjeros que se atrevan a
invertir bajo la tutela del Gobierno cubano y en tan riesgosas condiciones.

Source: ¿Marcha Cuba hacia el capitalismo? | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1447338099_18080.html


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