Informacion economica sobre Cuba

¿Por qué ha disminuido el número de cuentapropistas?
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 18 Ene 2016 – 9:49 am.

Resulta significativo que ahora, cuando se inicia la campaña de
presentación de la Declaración Jurada de Ingresos Personales
correspondientes al período fiscal 2015, haya una disminución en el
número de trabajadores por cuenta propia. De acuerdo con cifras emitidas
por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, si lo comparamos con
mayo del año pasado, en este momento hay 8.200 personas menos ejerciendo
esta modalidad de empleo no estatal.

La cifra, incluso, podría resultar engañosa y quedar por debajo de la
cantidad real de cuentapropistas que realizan las ocupaciones
tradicionales de esta actividad —entre ellas las de
elaboradores-vendedores de alimentos, transportistas y arrendadores de
viviendas y espacios—, y que decidieron renunciar a sus licencias. Lo
anterior se explica porque las autoridades compensan esas bajas con las
altas que representan los empleados de los establecimientos estatales
que pasan a la modalidad de arrendamiento, los cuales son obligados a
inscribirse como trabajadores por cuenta propia, pues de lo contrario
serían echados a la calle.

No habría que ser muy perspicaz para relacionar esas bajas con el temor
que se siente ante las referidas Declaraciones Juradas. Es verdad que
los cuentapropistas, a medida que van causando baja, deben presentar una
Declaración Jurada sobre los ingresos obtenidos. Pero esas
presentaciones antes del término del período fiscal son, por lo general,
un acto puramente formal que no conlleva la atención de los
fiscalizadores de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Durante la última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la
ministra de Finanzas y Precios Lina Pedraza anunció ciertas
“facilidades” para los cuentapropistas que deben confeccionar la
Declaración Jurada en el actual período enero-abril de 2016. La más
publicitada fue el aumento de un 10% en los gastos a reflejar en cada
una de las actividades. Sin embargo, el entusiasmo se esfumó cuando el
zar de la economía, Marino Murillo, reafirmó que, por ahora, no hay
posibilidades de crear un mercado mayorista donde los trabajadores por
cuenta propia adquieran sus insumos y materias primas.

Eso significa que los cuentapropistas deben seguir comprando en el
mercado minorista, el que muy pocas veces les emite vales o facturas que
justifiquen esas compras. Y de acuerdo con la Ley 113 del Sistema
Tributario, aquel cuentapropista que no logre justificar al menos el 50%
de sus compras de insumos, solo podrá reflejar en la Declaración Jurada
la mitad de los gastos permitidos.

Por ejemplo, si a un elaborador-vendedor de alimentos se le acepta
ahora, en teoría, reflejar en su Declaración Jurada hasta un 60% de
gastos con respecto a los ingresos declarados, en la práctica muchos de
ellos podrán acreditar únicamente un 30% de gastos. Y eso, lógicamente,
aumentaría el posible impuesto a pagar.

Por otra parte, nada ha cambiado en las dos aristas más temidas de la
Declaración Jurada: la escala progresiva, y la fiscalización que de ella
realizan los funcionarios de la ONAT. En cuanto a la primera, se
mantiene el leonino gravamen del 50% a pagar por los tramos de ingresos
que superen los 50.000 pesos. La fiscalización, por su parte, se realiza
casi siempre mediante números calculados en una oficina, sin una visita
al lugar de los hechos que compruebe las particularidades de cada
negocio. En ese contexto, infinidad de cuentapropistas han debido pagar
multas exorbitantes al ser considerados “subdeclarantes” por las
autoridades.

En la mencionada reunión parlamentaria, la ministra Lina Pedraza informó
también que 17 actividades que tributaban por el régimen general —es
decir, que presentaban Declaración Jurada— pasan ahora al régimen
simplificado. O sea, que no se les exige presentar ese documento.

En realidad, no se trata de un alivio apreciable para los practicantes
del trabajo por cuenta propia. Aún permanecen más de 70 actividades
dentro del régimen general de tributación, lo que constituye un motivo
adicional de preocupación para estos trabajadores no estatales.

Una auténtica gracia gubernamental sería limitar al mínimo el número de
actividades obligadas a presentar las Declaraciones Juradas. Porque con
los impuestos que se pagan de forma cotidiana: la cuota mensual, el 10%
sobre las ventas o servicios prestados, el aporte a la seguridad social,
por el uso de la fuerza de trabajo, y por el empleo de vallas
anunciadoras, ya es más que suficiente.

Source: ¿Por qué ha disminuido el número de cuentapropistas? | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1453106990_19538.html


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