Informacion economica sobre Cuba

Los “verdaderos ricos” del régimen castrista
[19-02-2016 01:06:45]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- Un artículo en el Nuevo Herald plantea que
los nuevos ricos en Cuba están “empezando a salir del armario”. El
artículo señala que la apertura de negocios privados en la Isla ha
permitido el florecimiento de una clase holgada que empieza a llamar la
atención en un país en que durante décadas, “los signos externos de
riqueza fueron reservados a un número reducido de privilegiados”. Varios
ejemplos de personas y situaciones sirven para ilustrar a modo de
grandes pinceladas, el trasfondo del artículo referido.
Sin embargo, varios errores, se esconden en este análisis.

El primero, y quizás el más grave, es pensar que los signos externos y
el “exhibicionismo” son rasgos de los trabajadores por cuenta propia y
los nuevos emprendedores en Cuba. Lo dudo. La mayor parte de estos
pequeños emprendedores sudan lo que ganan, trabajando de sol a sol, en
actividades que, en líneas generales, no sólo son de baja productividad,
sino que además, se ven sometidas a una presión fiscal desmedida que
tiene como principal objetivo impedir su crecimiento. En todo caso, los
emprendedores generalmente no se caracterizan por mostrar esos signos
externos y desconfían de hacerlo para no perder lo que han conseguido.

Segundo error, pensar que son las actividades delictivas las que
propician los mayores ingresos en la economía nacional, entendiendo por
éstas, las que se realizan fuera del circuito estatal. Aquí nos
encontramos, una vez más, con el eterno problema de la legitimidad de
las leyes y su cumplimiento cuando no son democráticas. Las dictaduras
totalitarias tienen este problema: actividades que pueden ser delictivas
en un determinado momento dejan de serlo en otro.

Esa debilidad moral del totalitarismo está asociada a un nivel de riesgo
que es el que, precisamente, recompensa las actividades prohibidas, pero
no lesivas. Tal vez habría que situar en este ámbito, la venta de joyas
fuera del sistema estatal.

Tercero, en Cuba no existe clase adinerada, como tal. Cualquier
indicador de poder económico es rápidamente controlado por la seguridad
del estado. Los únicos que tienen permitido esos alardes son
los turistas extranjeros, que convertidos en rara avis, hacen lo que les
viene en gana desde los tiempos legendarios del período especial,
mezclándose en ocasiones con la población cubana, pero por motivos muy
distintos a hacer negocios o poner en marcha proyectos emprendedores.
Conviene recordar que el régimen sigue prohibiendo a los cubanos de a
pie recibir inversiones de los extranjeros.

Cuarto, el consumo que realizan muchos cubanos en el área de la moneda
fuerte, el CUC donde todo se puede comprar pagando los precios
establecidos por el régimen, se basa en mayor medida en las remesas que
envían sus familias que viven y trabajan en el extranjero, como se ha
podido constatar en diversos estudios y análisis. Son muchos los que
envían dinero a sus familias para que puedan acceder a bienes y
servicios que, con los miserables sueldos que se ganan en Cuba, resultan
imposibles. En todo caso, ese consumo extra que realizan los cubanos
tiene poco de exhibicionismo,y aún son muchos los que siguen temiendo a
la delación y a eventuales represiones o castigos en los trabajos a
resultas de esos comportamientos no admitidos por la dirigencia castrista.

Cuarto, en todo caso, si tener un pequeño negocio o un proyecto
emprendedor permite a los cubanos vivir mejor que el resto, obteniendo
ingresos más elevados y accediendo a un mayor nivel de calidad de vida y
bienestar, puesbienvenido sea. Nadie va a oponerse a un modelo económico
que finalmente ha triunfado en todos los países que, como Cuba, habían
apostado por el llamado socialismo real. Ni siquiera los chinos se
mantienen fieles a ese modelo. Si hay cubanos que viven mejor que otros
por su trabajo, su esfuerzo, su talento o su capacidad para hacer
negocios, pues que sea bienvenido.

El problema surge porque los beneficios obtenidos en esos negocios no se
puedencapitalizar y con ello facilitar su crecimiento y consolidación.
Un ejemplo, los cubanos no pueden adquirir los derechos de propiedad de
los locales en que prestan sus servicios. Generalmente el alquilador es
el estado, el mismo que le cobra puntualmente los impuestos. Cuando no
está contento, suprime el alquiler, y el negocio desaparece o se tiene
que instalar en otro sitio. Sin poder acceder a los derechos de
propiedad, el fruto del trabajo y del esfuerzo termina cayendo en saco
roto e impide a la economía nacional aumentar su escala.

Por ejemplo, los arrendadores de tierras, a los que se impide asociarse
con otros libremente, tan solo en las cooperativas controladas por el
partido comunista. Lo peor es que al no poder comprar y vender las
tierras, el régimen impide a los agricultores aumentar el tamaño de sus
explotaciones para alcanzar escalas técnicas eficientes. El minifundismo
sigue siendo la nota común en el agro cubano. Me sonrío al
pensar cuántos tractores va a vender esa empresa de EEUU que se quiere
establecer en el Mariel. Los podremos contar con los dedos de la mano.

La experiencia del trabajo por cuenta propia en Cuba está mostrando que
el medio millón de cubanos que se han liberado del empleo estatal mal
retribuido y asfixiante, son, más o menos, los mismos que antes de las
autorizaciones compatibilizaban sus trabajos para obtener ingresos
complementarios. El crecimiento de la actividad privada es uno de
los grandes fracasos del régimen, o quizás aciertos, ya que el efecto
reivindicativo que algunos pensaban que podría tener un colectivo
creciente de emprendedores, prácticamente ha quedado diluido.

Son más de 57 años de injustos ataques y de penalización a la actividad
económica emprendedora privada. El régimen que surgió de la llamada
revolución en 1959 acabó con la propiedad privada en Cuba, con los
empresarios y los intermediarios, los profesionales independientes y
todo lo que florecía en la isla. La obra destructiva de la riqueza
privada culminó en 1968 con la llamada ofensiva revolucionaria.
Generaciones enteras de cubanos han crecido adoctrinados por la
propaganda de un régimen que les decía que “ser rico no es el modelo, y
que la ganancia de dinero, y la propiedad privada es un estigma que
perjudica a las personas”. Tamaño insulto a la inteligencia que ahora se
pretende corregir con parches, sin adoptar las decisiones que se
necesitan realmente para sacar a la economía castrista de su marasmo
secular.

Que se olviden. En Cuba no existen los “nuevos ricos” y en cambio, si
que están los hijos y nietos de Fidel y Raúl Castro, y todos los que, de
una forma u otra, han vivido cerca de esos privilegios. Esa casta se
mantiene como la única con poder, y no hace falta estadística alguna
para medir que son unas 200 personas, más o menos, que concentran todo
el capital económico del país. Los herederos del régimen creado por sus
padres, tíos y abuelos. Los que van a seguir hablando en público de
“solidaridad, valores sociales, igualdad” y no se cuántas más
majaderías, mientras que su nivel de vida alcanza cotas incomprensibles
para todos los cubanos disfrutando de yates, vacaciones en resorts
privados y otros artículos de lujo escandaloso. Esos son los ricos del
exhibicionismo, los mismos de siempre, los que sacan varias cabezas a
los pobres cuentapropistas, que tratan de salir adelante en el día a día
de su infortunio. El castrismo parece haber sido creado para ellos.

Source: Los ‘verdaderos ricos’ del régimen castrista – Misceláneas de
Cuba –
www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/56c678b53a682e12909b706a#.VsceI_IrLjY


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