Informacion economica sobre Cuba

Modista, una profesión en extinción
LILIANNE RUIZ, La Habana | Febrero 16, 2016

Entre agujas, hilos y tejidos, transcurren los días de Yansa Muñiz, una
modista que defiende la confección artesanal de ropa frente a la
extendida tendencia que prioriza las marcas. Su tenacidad la ha llevado
a crear Impar, un atelier en el barrio de Nuevo Vedado, donde apuesta
por los atuendos hechos a la medida.

En una sociedad donde los sastres y las costureras son una especie en
extinción, esta joven aprendió el oficio de su abuela, una experta en
sombreros para espectáculos teatrales. Sin embargo, sólo hace unos años
que comprendió que quería dedicar el resto de su vida a esas habilidades
aprendidas en la infancia.

Yansa gestionó su licencia por cuenta propia a finales de 2013, cuando
las autoridades ilegalizaron la comercialización de ropa importada.
“Cosí un paño de cocina” y me dieron el permiso, recuerda del examen de
costura que debió hacer ante los inspectores del Ministerio del Trabajo
para demostrar sus habilidades.

Ahora, pasado aquel momento, su mayor preocupación es encontrar la
materia prima para sacar adelante su negocio en medio del
desabastecimiento y los altos precios del mercado cubano.

La mayoría de sus clientes son mujeres entre los 40 y 50 años, con
dificultades para hallar ropa a su medida en las tiendas estatales.
También son frecuentes quienes vienen para hacer arreglos a alguna
prenda y pocas veces brinda sus servicios a adolescentes porque
“prefieren ropa de marcas”, reconoce la modista.

En el mes de agosto, la mayor demanda se concentra en arreglar los
uniformes escolares, que muchas veces “hay que zafar y rehacer desde el
principio”, cuenta Yansa. Trabaja con dos máquinas, una Singer eléctrica
y una Gritzner alemana que le permite hacer los festones con un acabado
similar al industrial y se siente afortunada al compararse con otras que
todavía cosen “dándole al pedal todo el tiempo”.

El mercado informal de tejidos no se ha desarrollado tanto como el de la
ropa elaborada. Traer los recursos desde otro país tampoco es una
solución porque en la actualidad solo se puede importar diez metros de
tela. “Con un metro más se procede al decomiso total”, confirma una
funcionaria del Departamento de Atención al Público de la Aduana General
de la República.

A algunas modistas se les rinde culto por su destreza. Es el caso de
Elvira Menéndez, de 78 años, quien se vanagloria de que todavía puede
“coser para la calle” y tiene la vista tan buena como “para ensartar una
aguja del primer intento”. Vive en Regla y ha confeccionado desde ropa
de canastilla hasta vestidos de boda para varias generaciones de vecinos
de su zona.

El mayor éxito de la carrera de esta costurera fue imitar una chaqueta
que usaba Michael Jackson en uno de sus videoclips. “Venía gente de toda
La Habana a comprarla” rememora. Se hizo experta también en plagiar
jeans en una época en que solo estaban al alcance de quienes tenían
familiares en el extranjero.

Ahora, cuando habla de moda, se le encienden los ojos y recuerda los
modelos de La Época, Fin de Siglo, Belinda Modas y Angelita ‘s Novias.
“Allí, los modistos seguían las tendencias de París y Nueva York”,
asegura. Después llegó la crisis de los años 60 y “la gente buscaba en
los armarios los viejos tejidos para volverlos a coser”.

Su peor pesadilla se materializó en las décadas de los 70 y 80, cuando
“el mismo estampado se veía en una camisa de hombre o en un vestido de
mujer”, ironiza. Su mejor nicho de mercado ahora se encuentra en la ropa
para niños que reciben clases de ballet o danzas españolas, el vestuario
para ritos de santería, los uniformes de equipos deportivos y para
empleados de restaurantes privados.

Elvira reconoce que la importación de ropa desde Panamá y Ecuador está
“acabando con este trabajo”. No puede competir con “los catálogos de
marcas que hay por ahí”, comenta, en referencia al sumergido mercado
informal de la moda. Mientras habla, cose una bata para niña, con vuelos
y botones forrados. “Esto ya es algo que cada vez se ve menos”, asegura
la veterana modista.

Source: Modista, una profesión en extinción –
www.14ymedio.com/nacional/Modista-profesion-extincion_0_1945605425.html


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