Informacion economica sobre Cuba

Ancianos abandonados: El efecto colateral de la imparable emigración en
la Isla
AGENCIAS | La Habana | 10 Mar 2016 – 9:42 am.

Tratan de mostrarse válidos física y mentalmente, pero sus muchos años
los traicionan: los ancianos abandonados por su familia se han
convertido en el efecto colateral de la imparable emigración en Cuba, el
segundo país con la población más envejecida en Latinoamérica después de
Uruguay, reporta la AFP.

“Ya cumplí 88, mi hijo no me manda nada, los que se van para allá no
mandan nada, me mandó un poquito de dinero y después no sé de él más
nunca”, dice Leocadia Águila. Su hijo Valentín, un experto en artes
marciales de 65 años, emigró hace dos a Estados Unidos.

Ayudándose con un bastón, esta mulata pequeña muestra las reparaciones
en su casa que costeó la Iglesia, para que el techo no se viniera abajo.
Fue empleada de limpieza en un hospital.

Los ancianos ya no emigran, como en el pasado, y en muchos casos sus
familias se han visto obligadas a dejarlos bajo atrás en centros del
Estado o de la Iglesia católica.

“La emigración se está concentrando en personas más bien jóvenes, entre
20 y 45 años”, dijo a AFP la demógrafa Alina Alfonso, de la Universidad
de la Habana.

En la Casa de Abuelos de La Milagrosa, de la Congregación Católica de
los Paules, en La Habana, atienden a 163 ancianos, al menos 10 de ellos
vieron emigrar a sus hijos, y después quedaron viudos o se divorciaron.
Ahora están solos.

“Los hermanos míos aquí son la única familia que tengo”, afirma Raimundo
Alemán, de 93 años. Alemán llega al amanecer a la Casa de Abuelos, a
veces con resaca, para ayudar en la cocina. Fue conductor de un camión
de carga en una perfumería.

Un hijo murió, los otros tres emigraron a Estados Unidos y se separó de
su mujer. “No me mandan nada. Mire, lo que no nace, no nace”, lamenta.

Reunidos en el comedor, los ancianos conversan, se cuentan sus
padecimientos, ven televisión, o juegan dominó. Así pasan el tiempo y
alejan la soledad.

La emigración cambió

Los patrones migratorios de Cuba cambiaron tras la década de los años
60, cuando familias completas partieron tras la llegada de Fidel Castro
al poder en 1959.

Después comenzó la emigración ilegal y riesgosa a Estados Unidos, por
mar o tierra, de los hombres y más recientemente de las mujeres, según
Alfonso.

Ya fuera de la Isla, ayudaron a salir a sus familiares, pero no pocas
veces debieron dejar a los más viejos, que terminaron convirtiéndose en
una carga.

El año pasado 43.000 cubanos entraron a Estados Unidos, una cifra no
vista en décadas, aguijoneados por el temor a que ese país retire los
beneficios migratorios que les concede, según la estadística oficial.

En vísperas de la histórica visita que realizará a Cuba el presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, la emigración acapara parte de la atención
en las restablecidas relaciones diplomáticas entre los dos gobiernos.

Cuba, un gran asilo

En Cuba existen 147 hogares de ancianos, la gran mayoría en reparación,
según informó la Asamblea Nacional del Poder Popular en diciembre.
También funcionan 49 servicios hospitalarios de geriatría, que resultan
insuficientes, según Alfonso.

Con una expectativa de vida de 79 años, el régimen enfrenta el problema
del envejecimiento poblacional. Al cierre de 2014, un 19% de los casi
11,2 millones de habitantes tenía más de 60 años. En 2030 será la
población más envejecida de América Latina, ahora solo superada por Uruguay.

A pesar de la falta de infraestructura y servicios, los ancianos que
acceden a estas se sienten seguros. Tienen atención médica gratuita y
medicinas baratas, pero necesitan afecto y ayuda económica para
alimentarse, señala la AFP. El fantasma de los “homeless” (sin hogar) en
Estados Unidos los asusta.

En la Isla pasea el mismo fantasma, en forma de “deambulantes” como la
prensa oficial denomina eufemísticamente a los mendigos. Desde hace
algunos días se preparan los centros sociales para la recogida que
realizan las autoridades ante la inminente visita de figuras de relevancia.

Muchos ancianos tienen jubilación (240 pesos, equivalente a 10 dólares),
pero no les alcanza para sus gustos personales. Algunos que logran
acceder a una plaza en los asilos tanto estatales como religiosos
reciben alimentación, ropa, calzado y atención médica y distracción.

En la Casa de Abuelos “me siento requetebién atendida (…) es mi
familia en estos momentos, estoy sola aquí”, afirma María Angélica
Vidal, de 72 años.

Vidal suelta frases en inglés —fue maestra de ese idioma—, en ruso, y
hace bromas en español. Enseña una foto de su único hijo, que vive en
Haití. “Él está en Haití hace muchos años y tengo un nieto haitiano”,
señala.

A diferencia de otros ancianos, Vidal ha visitado tres veces a su hijo y
todavía recibe llamadas y dinero con frecuencia.

Pero en el 12,6% de los hogares cubanos viven ancianos solos. Una
generación más joven, que ahora bordea los 60, enfrenta una perspectiva
semejante: sus hijos emigraron en busca de mejor vida.

Source: Ancianos abandonados: El efecto colateral de la imparable
emigración en la Isla | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1457610867_20823.html


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