Informacion economica sobre Cuba

Cuando se quiso eliminar el “capitalismo parasitario”
A 48 años, la Ofensiva Revolucionaria no acaba de ser sepultada
viernes, marzo 18, 2016 | Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba.- Van a cumplirse 48 años desde que, en marzo de 1968,
durante la llamada Ofensiva Revolucionaria fueran incautados
forzosamente cerca de 40 000 pequeños negocios privados que pasaron a
ser propiedad absoluta del Estado cubano.

Tal arbitraria media fue la inmediata respuesta al discurso pronunciado
por Fidel Castro el 23 de marzo de 1968 en la escalinata de la
Universidad de La Habana, en el que la emprendió contra los propietarios
de los pequeños negocios a los que tildó de “explotadores, enemigos del
pueblo y aliados y sostén de la contrarrevolución”, y aseguró que había
que ponerle fin a dichos negocios porque eran perjudiciales para la nación.

En consecuencia, el entonces Ministro del Trabajo, Jorge Risquet Valdés,
dictó la Resolución No.82 del 25 de marzo de 1968 que, entre otras
cosas, señalaba: “Con el fin de erradicar definitivamente el capitalismo
parasitario y la explotación del hombre por el hombre, el gobierno
dispuso la nacionalización (forzosa, sin indemnización) de todos los
establecimientos dedicados a la actividad comercial, de servicios e
industrial, explotados por propietarios particulares”.

Al amparo de tan injusta legislación, de la noche a la mañana decenas de
miles de personas perdieron sus propiedades y se quedaron sin trabajo.

Hubo que esperar 25 años para que Fidel Castro, sin otra alternativa
tras la desintegración de la Unión Soviética –principal sostén de la
economía cubana–, tuviera que autorizar la actividad de los pequeños
negocios privados, aunque con muchas restricciones, en el sector de los
servicios y la gastronomía.

Para darle visos de legalidad a una medida que Fidel Castro tomaba en
contra de su voluntad, se puso en vigor el Decreto-Ley No. 141 del 8 de
septiembre de 1993, que autorizaba el desempeño de 117 actividades
privadas, para lo cual había que sacar licencias y abonar mensualmente
el impuesto correspondiente.

A pesar de las restricciones existentes y la acción punitiva y corrupta
de los inspectores, en 1996 se reportó el mayor auge y expansión de los
pequeños negocios privados en Cuba. 250 000 personas tenían licencias
para el desempeño de diferentes actividades, entre los que sobresalían
los dueños de pequeños restaurantes, las conocidas paladares, y los
dedicados al arrendamiento de habitaciones a turistas y empresarios
extranjeros.

Como nunca fue el propósito de Fidel Castro consolidar la actividad
privada, cuando se percató que disponía de dinero suficiente proveniente
de sus negocios con Venezuela, China y Brasil, se dio a la tarea de
llevar estos negocios privados a su mínima expresión.

La Resolución No.8 del 31 de marzo de 2003 del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social (MTSS) dejó en pie 107 actividades de las 157 que
estaban vigentes hasta ese entonces. Luego, en la Resolución No.11 de 25
de marzo de 2004, se eliminaron otras 40 actividades, entre ellas la de
elaboradores de alimentos (dueños de paladares, pizzería y cafeterías).

En el año 2005 cobró auge la “Batalla de Ideas”, dirigida personalmente
por Fidel Castro. Fue su particular versión de la Revolución Cultural
China. Estuvo dirigida contra todos aquellos que apostaran al desarrollo
del capitalismo en Cuba.

Como muestra de esa paranoia estatista, el 11 de marzo de 2005 el MTSS
puso en vigor la Resolución No.9, que mantuvo la negativa de las 40
actividades para las que no se otorgarían nuevas licencias. Así fue que
para 2005 se redujo a su mínima expresión la actividad privada en Cuba.

Esta política punitiva contra los dueños de los pequeños negocios,
debidamente autorizados por las resoluciones dictadas por el MTSS, contó
con el apoyo y la complicidad incondicional de los sindicatos
oficialistas, del gobierno y del Partido Comunista.

Cuando Raúl Castro asumió la presidencia, la actividad privada era
prácticamente inexistente. Habían sido eliminadas muchas paladares,
pizzerías y cafeterías. A inicios de 2008 solo quedaban 110 000 personas
con licencia para ejercer la actividad privada.

Como consecuencia de la irresponsable y voluntarista política de pleno
empleo aplicada por Fidel Castro, el gobierno de Raúl Castro se encontró
que en las empresas estatales sobraban 1,5 millones de trabajadores. La
fórmula para su reubicación laboral fue permitir los pequeños negocios
privados, que estaban en vías de extinción.

Raúl Castro no autorizó los pequeños negocios privados con el propósito
de darle marcha atrás a la Ofensiva Revolucionaria, sino para solucionar
el problema que significaba el elevado número de trabajadores excedentes.

La solución inicial dada por el gobierno fue la puesta en vigor por el
MTSS de las resoluciones 32 del 7 de diciembre de 2010, la 33 del 6 de
septiembre de 2011 y la 42 del 6 de septiembre de 2013, que autorizaron
nuevamente los pequeños restaurantes, pizzerías y cafeterías, el
alquiler de habitaciones y portales y el empleo de personal contratado.

Dichas resoluciones solo reconocieron a los poseedores de estas
licencias como personas naturales y no jurídicas.

El gobierno ha autorizado el arrendamiento de establecimientos a sus
trabajadores para que realicen trabajos de peluquería, zapatería y
relojería. La mayoría de estos establecimientos fueron convertidos en
Cooperativas no Agropecuarias (CNA).

De las 498 CNA aprobadas, ya funcionan 389, principalmente en el sector
de los servicios, la gastronomía, el transporte de pasajeros y la
construcción.

De los 11 000 establecimientos que quedan de la Ofensiva Revolucionaria,
hace dos años que la viceministra del Ministerio de Comercio Interior
(MINCIN), Ada Chávez, explicó que en la política de extender la gestión
gastronómica a formas de propiedad privada y cooperativa, se mantendrá
la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción. Solo
se arrendarán los establecimientos y se venderán los equipos, útiles y
herramientas, por tanto, no se contempla la venta de establecimientos a
particulares ni a las cooperativas

Tal política el pasado año parece que se trabó, porque Ada Chávez, en un
encuentro de funcionario del MINCIN celebrado en septiembre de 2014,
dijo que en el año 2015 se arrendarían 9 000 cafeterías y restaurantes a
privados y cooperativas, pero todavía se continúa a las espera de saber
información hasta donde llegó en ese proceso.

La agencia EFE, en un despacho desde La Habana, dio a conocer el pasado
2 de febrero que la directora de Gastronomía de la Unión de Empresas de
Comercio de La Habana, Idalmis Martínez, explicó que de los 230
establecimientos con que cuenta la provincia, se decidió que 117
unidades gastronómicas en el primer trimestre del presente año pasaran a
convertirse en CNA.

Como se puede apreciar, a 48 años de la Ofensiva Revolucionaria todavía
hay dirigentes del gobierno que plantean que la decisión de traspasar la
deficiente, irrentable y corrupta gastronomía estatal a formas de
gestión privada y cooperativas se aplicará “de manera gradual, con el
fin de mejorar el servicio en esa actividad”.

Así, la Ofensiva Revolucionaria no acaba de ser definitivamente sepultada.

origenesmadiba@gmail.com

Source: Cuando se quiso eliminar el “capitalismo parasitario” | Cubanet

www.cubanet.org/opiniones/cuando-se-quiso-eliminar-el-capitalismo-parasitario/


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