Informacion economica sobre Cuba

Airbnb en Cuba: la maraña de los intermediarios
Alquilar habitaciones a extranjeros es complicado para anfitriones sin
acceso a internet
jueves, abril 14, 2016 | Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Dánae Pis vive de arrendar habitaciones de su casa en
Centro Habana a turistas extranjeros. Es miembro de Airbnb desde febrero
y dice haber recibido unos cuatro turistas en tan solo un mes, pero ha
rechazado a muchos más por no disponer de suficientes habitaciones y
porque, de la manera en que funciona el negocio en Cuba, este no solo se
nutre de las gestiones de uno de los sitios web de viajes más famoso
sino de agencias particulares cubanas que funcionan como intermediarias,
taxistas, amistades y las llamadas “de puerta en puerta” de “turistas
que llegan caminando y solicitan el servicio directamente”, como dice
Esperanza Delgado, que renta habitaciones en Varadero desde hace 5 años.

Desde que comenzaron las operaciones en Cuba en abril del 2015, Airbnb
ha llegado a la cifra de 4 000 anfitriones (miembros) en la Isla, sin
embargo, este número no ha podido incrementarse debido a factores que
involucran las dificultades para acceder a internet, además de que no ha
sido consolidada una forma de pago mediante transferencias bancarias
entre Cuba y los Estados Unidos, según las declaraciones de la casi
totalidad de los arrendadores entrevistados, muchos de los cuales
admitieron desconocer la existencia del popular sitio web utilizado por
anfitriones y viajeros.

Según datos oficiales, Cuba cuenta con solo 63 000 habitaciones de
hotel, una cantidad insuficiente para el flujo anual de visitantes, lo
cual favorece el aumento de los arrendadores privados y pudiera
incrementar las operaciones de Airbnb en Cuba. Según declaraciones del
propio Brian Chesky, fundador del sitio, se estima que actualmente, y a
pesar de las limitaciones, el 10 por ciento de los estadounidenses que
viajan a Cuba y que buscan explorar cómo viven los cubanos, se están
quedando con los anfitriones de Airbnb, una comunidad de alojamiento que
abarca unos 190 países.

Eduardo Valdés, de la casa de renta B&B Lady Martha, en Centro Habana,
también se integró a Airbnb a través de intermediarios y describe el
modo en que estos operan, aprovechando las limitaciones de los
arrendadores para acceder a internet. Según el joven emprendedor, un
intermediario en Cuba suele cobrar hasta el 20 por ciento de la renta
nada más por “gestionar la inscripción” en el sitio de Airbnb, un
proceso sencillo que sólo demanda de los anfitriones el poseer una
cuenta de correo.

Airbnb cobra a quienes se inscriben no más del tres por ciento de la
tarifa del servicio de hospedaje y, además, el sitio brinda facilidades
a los anfitriones ya que una vez que estos obtienen una reservación se
envía un sms gratis al móvil, lo que posibilita no estar conectado para
conocer de las solicitudes que también se pueden controlar a través de
una aplicación del sitio, fácil de manipular.

Otro factor que ha entorpecido la presencia de Airbnb en Cuba son las
formas de pago entre la agencia y los anfitriones por medio de las
transferencias bancarias, un sistema que tiene adeptos y detractores.
Entre los primeros existe una mayoría que ha elegido las transferencias
de dinero, pero no hacia los bancos de Cuba sino a cuentas de familiares
en el extranjero; entre los segundos están los que, teniendo en cuenta
el control estricto que establece el gobierno sobre los estados de
cuenta de los ciudadanos, prefieren el pago en efectivo, directamente de
la mano de los huéspedes, y los que descartan las transferencias
bancarias por no contar con tarjeta de crédito o débito, ya que son
pocos los cubanos que pueden obtener alguna.

A Jorge Luis, arrendador en Centro Habana, no le interesa que la agencia
le envíe el dinero, porque prefiere que los turistas le paguen “al
cash”, de la forma en que lo hacen sitios como MyCasaParticular.com. Y a
Xiomara, anfitriona en Viñales, Pinar del Río, Airbnb le deposita el
dinero en una cuenta en Italia. Por su parte Ignacio, de Centro Habana,
tiene la cuenta de un familiar que vive en España.

Los modos que utiliza Airbnb para el pago a sus anfitriones incluyen el
depósito directo a una cuenta, una transferencia bancaria internacional
por Western Union, o por medio de las tarjetas Pay Pal o las de
Payoneer. Sin embargo, las reservaciones a la firma se dificultan desde
otros lugares fuera de los Estados Unidos; aunque se espera que, dentro
de poco, entre en vigor una licencia para que todos los turistas, desde
el lugar donde se encuentren, puedan hacer el pago a través de Airbnb.

La anfitriona Dánae Pis describe la manera “indirecta” en que se vinculó
con Airbnb, aunque hubiera preferido establecer contacto con la compañía
de una forma más personal: “Vinieron, tocaron el timbre (…) Eran cubanos
(…) retrataron la casa, todo fue así, hasta ahora todo fluye bien. Me
convienen los intermediarios porque yo no puedo ir hasta un parque a
conectarme a internet; yo no tengo tiempo para eso, estoy sola. Ojalá
que no existieran intermediarios para estar en contacto directo con las
agencias”.

Source: Airbnb en Cuba: la maraña de los intermediarios | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/airbnb-en-cuba-la-marana-de-los-intermediarios/


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