Informacion economica sobre Cuba

EN NUESTRA OPINIÓN: Carnival no debe aceptar imposición de Cuba

Cuba prohíbe que ciudadanos de EEUU nacidos en Cuba vayan por mar a la isla
A dos demandantes se les negaron pasajes en el crucero a Cuba
Unas 50 personas protestaron frente a la sede de Carnival en Doral

JUNTA EDITORIAL

Carnival Corp. debe cambiar el rumbo.

Puede perder más de lo que ganaría si su línea de cruceros Fathom zarpa
hacia Cuba el 1 de mayo, como está planeado. Navegará hacia la isla sin
ciudadanos norteamericanos nacidos en Cuba a bordo. Las leyes cubanas lo
prohíben, y Carnival lo aceptó.

La compañía puede detener el dolor, las quejas, la demanda y el malestar
que su decisión ha causado quedándose en el Puerto de Miami, a menos que
el gobierno cubano anule esa política vengativa y discriminatoria contra
los que huyeron de la isla en busca de algo mucho mejor. La ley cubana,
una reliquia de la Guerra Fría —continuada por un régimen anacrónico—
prohíbe a los nacidos en Cuba regresar a la isla por mar. Esas
restricciones no se aplican a los norteamericanos nacidos en Cuba que
van en avión a la isla, lo cual es una contradicción ridícula.

Esta semana, la oposición al acuerdo de Carnival de aceptar la ley que
excluye a los norteamericanos nacidos en Cuba se agravó:

A dos personas, Amparo Sánchez y Francisco Marty, se les negaron pasajes
en el crucero a Cuba y presentaron una demanda colectiva contra Carnival
Corp. y su línea de cruceros Fathom, alegando que la compañía está
violando la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la
discriminación en alojamientos.

Carnival respondió diciendo que espera que Cuba anule la ley
discriminatoria y que la demanda no tiene “mérito ni sustancia”. Jim
Walker, un abogado de Miami especializado en derecho marítimo, dice, no
obstante, que es un reclamo creíble. “Un crucero es un hotel flotante”,
dijo a la Junta Editorial.

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, criticó la norma, diciendo que
viola las reglas sobre derechos humanos del condado.

Unas 50 personas protestaron frente a la sede de Carnival en Doral,
alentados por el comentario de la columnista del Herald Fabiola Santiago
de que no pudo reservar en Fathom por su lugar de nacimiento.

Rebeca Sosa, comisionada de Miami-Dade, tenía razón cuando dijo: “Si
como ciudadano de Estados Unidos usted no tiene la potestad de ir a
donde le parezca, entonces tengo un problema con eso, porque Estados
Unidos es una democracia”. Por supuesto, así es exactamente como se
sintieron muchos norteamericanos, a quienes por décadas se les negó
viajar a Cuba antes de la normalización.

Desde la normalización, las restricciones que impedían a los ciudadanos
norteamericanos viajar a Cuba se han aliviado, pero de todas formas
quedan restricciones.

Los turistas norteamericanos que caen en una de 12 categorías ahora
pueden ir a la isla sin tener que recibir el permiso de la Oficina de
Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos.

Hay un precedente para la exclusión ordenada por Cuba. Hace unos años,
se prohibió a la línea de cruceros NCL dejar que las personas con
pasaportes israelíes desembarcaran en Túnez. La línea de cruceros logró
que el gobierno cambiara su disposición.

El año pasado, Kuwait Airways suspendió vuelos entre Nueva York y
Londres cuando el Departamento de Transporte de Estados Unidos objetó el
rechazo de la aerolínea a personas con pasaportes israelíes. Fue una
victoria para un ciudadano israelí que presentó una queja por
discriminación cuando la aerolínea —radicada en un país que no reconoce
a Israel— se negó a venderle un pasaje para la ruta Nueva York-Londres.

Carnival es desde hace muchos años una empresa local con una
responsabilidad social estelar. Su fundación ha dado contribuciones
generosas a campañas de alfabetización, atención médica pediátrica, las
artes y la educación.

Pero su triunfo en ser la primera compañía norteamericana de cruceros
aprobada por el gobierno cubano para viajar a la isla tiene un impacto
negativo en los miembros de esta comunidad que se han negado a someterse
a la dictadura cubana. Eso es discriminación, algo que Carnival no debe
perpetuar.

Cambien el rumbo.

Source: EN NUESTRA OPINIÓN: Carnival no debe aceptar imposición de Cuba
| El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/en-nuestra-opinion/article71889422.html


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