Informacion economica sobre Cuba

Raúl Castro retorna a la confrontación verbal con los EEUU
Miriam Leiva
Periodista en La Habana y activista por los Derechos Humanos
Publicado: 24/04/2016 10:12 CEST Actualizado: 24/04/2016 10:12 CEST

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que ha tenido lugar
entre el 16 y el 19 de abril, era un evento muy importante, porque debía
garantizar el relevo de los dirigentes en el poder desde 1959 y aprobar
sus directivas hasta 2030. Sin embargo, se evidenció el pavor de los
dirigentes octogenarios a los cambios, incluso limitados, en la
economía. Raúl Castro permanecerá como primer secretario hasta 2021,
cuando tenga 90 años de edad, con los militares como sucesores
incondicionales, y con acuerdos que delegan en el Comité Central la
aprobación futura de los documentos teóricos del llamado socialismo
cubano y las proyecciones económico-sociales. El general-presidente
reconoció en su informe que el obstáculo fundamental al que se enfrentan
es el lastre provocado por una mentalidad obsoleta que forma parte de
una tendencia a la inercia y a la ausencia de confianza en el futuro.
Fidel Castro asistió a la clausura para recibir probablemente el último
homenaje de un congreso y ratificar que deben seguirse sus directrices
cuando abandone este mundo.

Meses antes del Congreso, se anunció que se discutirían públicamente
cuatro documentos fundamentales para el futuro de la nación. Pero no se
publicaron, y la ausencia del análisis prometido originó amplias
críticas y disgusto entre los cubanos de todos los sectores, incluidos
miembros del partido. Tampoco existió una gran difusión ni propaganda
sobre el evento, lo que sugería la imposibilidad de alcanzar acuerdos
dentro de la cúpula gobernante, toda vez que la llamada Actualización
del Modelo Económico y Social adoptada en el VI Congreso no ha mejorado
el desempeño de la economía; el salario y las pensiones son
extremadamente bajos, mientras los precios son muy elevados, y la
calidad de vida de la población continúa descendiendo. Paradójicamente,
el entusiasmo de los cubanos se volcó en la visita de Obama, ya que el
presidente de Estados Unidos ha mitigado las penurias de gran parte de
los cubanos con sus medidas desde 2009, y ha hecho aumentar las esperanzas.

“Los resultados públicos del VII Congreso del PCC auguran tensiones
económicas, políticas y sociales internas, con incidencia en las
relaciones internacionales.”

Los discursos del general-presidente y las opiniones de delegados al
Congreso retornaron al enfrentamiento verbal con al imperialismo, casi
ausente desde el 17 de diciembre de 2014. Bruno Rodríguez, miembro del
Buró Político, expresó que “con la visita de Obama se produjo un ataque
a fondo a nuestra concepción política, a nuestra historia, a nuestros
símbolos. Se trató de encandilar al sector no estatal de la economía,
como si el presidente de Estados Unidos fuera, no el defensor de las
grandes corporaciones, sino de los que venden perros calientes, de los
pequeños negocios en ese país”, según publicaron los medios oficiales.
En las calles cubanas se ha comentado con desagrado la referencia del
canciller a que Obama trajo hasta a la suegra para influir en las
familias cubanas. Al impacto del presidente en la sociedad, con su
presencia afable e ideas democráticas -expresadas en presencia de un
Raúl Castro autocrático frente a la pregunta de un periodista sobre los
presos políticos-, el Gobierno respondió con reinterpretaciones por
parte de políticos, intelectuales y periodistas desde pocas horas
después de terminar la visita el 22 de marzo.

Las fuerzas inmovilistas parecen haber recuperado preponderancia. La
incapacidad para revertir la crisis económica que agobia desde hace más
de dos decenios a la población, descreída de las promesas
gubernamentales, a simpatía hacia el presidente Obama y los intercambios
con ciudadanos e instituciones de Estados Unidos constituyen retos que
pretenden solucionar con una fuerte ofensiva ideológica, con el dictado
de una participación ciudadana sumisa y el endurecimiento contra las
opiniones discrepantes y la oposición pacífica, etiquetada en su
totalidad como dirigida y pagada por Estados Unidos.

Probablemente, los resultados de las elecciones en Venezuela y
Argentina, el referendo de Evo Morales en Bolivia y el proceso de
impeachment a Dilma Rousseuff en Brasil hayan obrado contra cualquier
atisbo de tránsito aperturista en Cuba. No obstante, las condiciones que
llevaron a Raúl Castro al acercamiento a la Administracion Obama se
mantienen. Sin el relajamiento o eliminación del embargo norteamericano,
las indispensables inversiones extranjeras no llegarán. Sencillamente,
las empresas pueden ser penalizadas. Al mismo tiempo, no existe
incentivo para asumir el riesgo por la inexistencia de un gran mercado,
poder adquisitivo de la población, garantías legales y financieras y
otros factores.

En 2015, el Gobierno cubano no aprovechó el impulso por las
posibilidades abiertas desde Estados Unidos, lo que incluso perjudicaba
a las fuerzas bipartidistas que han procurado el levantamiento del
embargo. La etapa óptima puede concluir con desaliento, pues en los
meses previos a las elecciones de noviembre no habrá movimientos, y el
presidente que asuma el cargo en enero de 2017 recordará la postura
agresiva de las autoridades cubanas hacia el presidente que trató de
revertir la confrontación con una política proactiva hacia Cuba.
Igualmente desestimulante resulta para los miembros de la Unión Europea
y los grandes capitales árabes y asiáticos. Si las autoridades cubanas
están contando con la asistencia de Rusia, China, Viet Nam e Irán,
tendrían que considerar los intereses y las posibilidades de esos
países, inmersos en sus limitaciones internas y con un entorno económico
internacional difícil. El ambiente podría dificultar también el
crecimiento en el turismo.

Los dirigentes cubanos usualmente vociferan el lenguaje de Guerra Fría
para ocultar sus propias debilidades, pero continúan negociaciones
distantes de la retórica. Sin embargo, los resultados públicos del VII
Congreso del PCC auguran tensiones económicas, políticas y sociales
internas, con incidencia en las relaciones internacionales.

Source: Raúl Castro retorna a la confrontación verbal con los
EEUU | Miriam Leiva –
www.huffingtonpost.es/miriam-leiva/raul-castro-retorna-a-la-_b_9759018.html?utm_hp_ref=spain&ir=Spain


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