Informacion economica sobre Cuba

Gobierno cubano niega existencia de “apagones”
La disponibilidad de generación de potencia eléctrica en el país es
superior a la demanda, afirma la empresa estatal Unión Eléctrica
Redacción CE, Madrid | 10/08/2016 11:31 am

Las autoridades de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) de Cuba
aseguraron el lunes que “ni existen apagones ni están previstos”, aunque
insistieron en los llamados al ahorro y el cumplimiento de las medidas
adoptadas por el gobierno para reducir el consumo de combustibles en la
Isla, informa la agencia Efe.
La disponibilidad de generación de potencia eléctrica en el país es
superior a la demanda de 2.750 megavatios existente en esta época del
año, la de mayor consumo debido a las altas temperaturas y las
vacaciones estivales, según dijo el directivo de la UNE Pavel Angulo.
El director del Despacho Nacional de Carga de la UNE explicó que los
“apagones” son cortes del servicio eléctrico realizados para cubrir la
demanda del sistema eléctrico ante el déficit de generación, pero negó
que se estén produciendo en este momento.
En respuesta a quejas de la población sobre cortes de electricidad
ocurridos, Angulo indicó que se han debido, en un 40 %, a circunstancias
imprevistas como averías en las redes y roturas.
“El 60 % restante ocurre a causa de los trabajos de mantenimiento que
llevamos a cabo en las redes de distribución”, añadió el funcionario y
aseguró que “estas labores se realizan siempre de manera programada. Se
avisan”.
Precisó que en lo que va de año se han ejecutado acciones para
“disminuir interrupciones imprevistas a los consumidores, eliminar zonas
de bajo voltaje y minimizar las pérdidas eléctricas”.
En las últimas semanas directivos de la UNE han exhortado a la población
a “consumir sin derroches”, sobre todo en La Habana, que consume el 26 %
de la generación eléctrica del país.
Aunque señaló que se trabaja en momentos de “contingencia energética”,
Fidalgo indicó que “no se trata de afectar sino de emplear la energía
con eficiencia, solo la necesaria, sin derroche”.
El gobernante cubano, Raúl Castro, alertó el pasado julio respecto a las
“circunstancias adversas” que afronta el país caribeño provocadas, entre
otros factores, por la crisis de Venezuela y la “contracción” en el
suministro de su petróleo.
Castro ordenó medidas a favor del ahorro energético y la contención del
gasto de divisas.
Por su parte, el entonces ministro de Economía, Marino Murillo, anunció
“un ajuste en el consumo de los portadores energéticos durante los
últimos seis meses del año”, cuyo suministro se vería afectado en un 25 %.
El sistema energético cubano depende todavía en gran medida del crudo
subsidiado que recibe de Venezuela, unos 100.000 barriles diarios,
aunque la Isla produce 4 millones de toneladas de petróleo y gas al año
que se destinan principalmente a la generación eléctrica, y solo cubre
un 50 % del consumo del país.
El caos eléctrico imperante en la Isla es muy difícil de comprender
desde el exterior. Son demasiados años de medidas torpes, equipos
obsoletos y el depender de proveedores como primero la desaparecida
Unión Soviética —un país que se caracterizó siempre por la fabricación
de productos, desde camiones hasta proyectores cinematográficos, ajenos
a las más elementales normas de ahorro— y luego la Venezuela de Hugo
Chávez y ahora Nicolás Maduro.
Por décadas los cubanos han sido víctimas de una mezcla de escasez y
despilfarro en todos los órdenes de la vida. Ningún sector ha
ejemplificado esta paradoja con tanta abundancia como el energético. Al
tiempo que los apagones se alargaban por varias horas, cuando había
electricidad se malgastaba sin tino, casi siempre a consecuencia de
instalaciones defectuosas, adaptaciones improvisadas y equipos
electrodomésticos con décadas de funcionamiento.
Una de las última obsesiones del ahora exgobernante Fidel Castro —antes
de tener que ceder temporalmente el poder— fue la “revolución
energética”. Como era usual en los planes del Comandante en Jefe, una
mezcla de proyectos inalcanzables, pasos certeros y decisiones erróneas
marcaron esa transformación en el sistema eléctrico del país, destinada
a poner fin a los frecuentes e insoportables apagones.
Difícil aún, luego de más de diez años, calcular el avance real del
proyecto. Se vio desde el principio que la creación de pequeños grupos
electrógenos, encargados de producir energía en pequeñas cantidades, no
ofrecen una solución a largo plazo.
Sin embargo, la llegada del abundante crudo venezolano —cuyo costo
despendía y depende de acuerdos y no del precio real del mercado—, junto
a la distribución de equipos más eficientes, llevó a la casi
desaparición de los “apagones”.
Pero ese mejoramiento de la producción eléctrica sigue dependiendo en
buena medida del suministro de petróleo venezolano. Y aquí es donde
viene creciendo la incertidumbre sobre el futuro de tales acuerdos.
El problema es que en Cuba no se ha realizado una verdadera
transformación del sistema, sino que existe una red a la que
constantemente se le vienen añadiendo parches y más parches sin que lo
nuevo logre imponerse sobre lo viejo.
La triste realidad es que la llamada “revolución energética” no fue más
que otro de los planes de Fidel Castro llamados al fracaso: se atiende
un aspecto de la situación y se deja a un lado una visión de conjunto.
El equivalente de entregarle un equipo de aire acondicionado a una
persona que vive en una “villa miseria” o darle un convertible a alguien
para que lo maneje por las calles de un barrio marginal. Solo que en ese
caso ni siquiera quedaba la ilusión de un equipo último modelo o un
artículo de lujo: los electrodomésticos vendidos por el Gobierno cubano
durante la campaña energética de Fidel Castro resultaban mejores solo en
comparación con los equipos obsoletos y que apenas funcionan o lo hacían
a medias existentes en muchos hogares cubanos.
Mejorar este deterioro del nivel de vida, que los cubanos han soportado
pacientemente durante décadas, continúa siendo el reto más fuerte que
enfrenta el Gobierno de Raúl Castro. Por lo pronto, las soluciones en
muchos casos, para tener mejores y más modernos equipos eléctricos en el
hogar, han dependido de la generosidad, la suerte y las posibilidades de
recibirlos desde el exterior, fundamentalmente de la comunidad cubana en
Miami. La dependencia al petróleo adquirido fuera, para el consumo
eléctrico continúa, y a quienes viven en la Isla no les queda más
remedio que cruzar los dedos y ni siquiera encenderle una vela a “los
santos”, porque lo mejor es guardarla por si vuelven los “apagones”,
porque las noticias en la prensa oficial no sirven para alumbrarse.

Source: Gobierno cubano niega existencia de “apagones” – Noticias – Cuba
– Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/gobierno-cubano-niega-existencia-de-apagones-326244


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