Informacion economica sobre Cuba

La pesadilla va sobre ruedas
No sólo escasea el transporte, sino que el estado de los vehículos es pésimo
Miércoles, agosto 24, 2016 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba.- A las siete de la mañana, un nutrido grupo de personas
se amontonan en la parada de 15 y Dolores, en Lawton, Diez de Octubre,
en espera del P2 que va desde El Cotorro hasta El Vedado. Cuando los más
jóvenes lo divisan, corren de una esquina a la otra para tratar de
engancharse. Algunos lo logran, mientras los que peinan canas esperan
que alguno de estos ómnibus “dé en el blanco”, en la parada, algo
bastante difícil en este horario.

Dos días atrás, José Rodríguez necesitaba estar temprano en el
Oncológico, pues tenía un turno para su tratamiento de sueros
citostáticos, pues padece de cáncer. Lo acompañaba su hermana Yara;
pero, por mucho esfuerzo que hicieron les fue imposible alcanzar una guagua.

La situación de las guaguas que pasan y no se detienen en la parada es
la misma en Boyeros, Diez de Octubre, La Lisa o Guanabacoa. Es por eso
que, cuando esto sucede, se escucha a muchos decir: “Si pusieran
inspectores, no tendríamos que esperar por un chofer que quiera parar
donde corresponde”.

Pero no es este el único problema del transporte público en la capital.
Son muchas y disímiles las dificultades que se afrontan en un ómnibus, y
no todas son responsabilidad de los pasajeros.

En los ómnibus nuevos observamos huecos donde van las bocinas, el reloj
digital, la radioreproductora. Los choferes llevan sus propios equipos,
que en su mayoría reproducen una música molesta y estridente. Muchos
asientos plásticos están rajados. También faltan los pasamanos, tan
necesarios al subir para ancianos e impedidos físicos, los cristales y
cierres de las ventanillas, los dispositivos para abrir y cerrar las
puertas. Entonces nos preguntamos: ¿podrían los pasajeros sustraer todo
este material durante el viaje? Pues es evidente que para ello se
necesita tiempo y las herramientas adecuadas.

Desde hace tiempo quitaron a los conductores, que no solo cobraban y
daban el vuelto, sino que también estaban atentos a la subida y bajada
de pasajeros. Recuerdo que antes de 1959 esta figura era una autoridad
dentro del ómnibus y su presencia inspiraba orden y respeto.

Tampoco sabemos por qué quitaron los inspectores, que frenaban la
indolencia de muchos choferes. Puede que con ellos se pudiera evitar que
estos pararan tan alejados del contén, para que todos, especialmente los
ancianos y discapacitados, pudieran abordar con facilidad y no sufrieran
accidentes ni tuvieran que auxiliarse de otras personas. Hace unos días
Nancy, una anciana que padece de fragilidad capilar, tenía hematomas en
ambos brazos. Me explicó que se los hicieron ayudándola a subir al P2.

Emma Fernández es una discapacitada que se queja de que los asientos de
impedidos están rotos y sin señalización, por lo que con frecuencia se
ve obligada a reclamar su derecho, pues generalmente no se lo ceden.

Me contaba un señor un accidente inconcebible que sucedió hace unos días
a una pasajera en el P9 donde él iba. Cuando ésta se dirigía hacia la
parte trasera, no vio un hueco que había en el piso de lo que llamamos
acordeón en los ómnibus articulados, y por ahí se le fue la pierna hasta
la rodilla. Los pasajeros empezaron a gritarle al chofer y por suerte
este paró enseguida. Luego mi vecino supo que la señora se había
fracturado el menisco, por lo que hubo que operarla.

En el periódico Granma del 15 de julio de 2016, en el artículo “Empresa
Provincial de Transporte de La Habana desea solucionar problemas con los
pasamanos en sus ómnibus”, se afirma que “se realizarán conversatorios
con los choferes (…) acerca de cómo deben comportarse o tratar a la
población al subir, bajarse y dentro del ómnibus, es decir los
sensibilizamos hacia el trato que deben tener con todas las personas (…)
También se les explica que nuestra población ha envejecido y necesita de
nuestra protección y cuidado”.

Y aunque puedo atestiguar la grosería y el maltrato de gran cantidad de
choferes, no puedo evitar pensar que muy mal anda nuestra sociedad, en
verdad, si hay que dar charlas para intentar que entiendan algo que
deberían saber no ya desde el propio entrenamiento profesional, sino
desde la cuna, y deberían practicarlo como parte de su comportamiento
habitual.

Source: La pesadilla va sobre ruedas | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-pesadilla-va-sobre-ruedas/


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