Informacion economica sobre Cuba

Mal gobierno: nuevo período especial
Mayor precariedad de la población e inmovilismo de la burocracia cubana
Marlene Azor Hernández, México DF | 03/08/2016 10:47 am

Los “cantos de sirena” de las reformas se han desvanecido. La población,
—la mayoritaria empleada en la empresa estatal— ha visto pasar los
últimos diez años con un salario paupérrimo que no logra aumentar su
capacidad adquisitiva más que un 30 % de lo que recibían en 1989. Es
decir, el salario real es 70 % más bajo que el que tenían en la década
de los 80. La prensa y los voceros del Gobierno cubano han pasado a “la
guerrita de las palabras” para persuadir a la población —una vez más—
que lo que viven no es la realidad, sino los datos macroeconómicos que
no llegan ni a la mesa ni a los servicios de los ciudadanos.
Tenía razón Karina Marrón, subdirectora de Granma al señalar en junio de
este año, que se está haciendo todo para llegar en las peores
condiciones a 2018[1]. La crisis que ya está y ahora se profundiza es el
resultado del mal gobierno del general Raúl Castro y de sus ministros
—que pueden ser unos u otros—, la incompetencia es igualmente
compartida. Lo que obvia la prensa oficial cubana y sus voceros es el
punto de partida de la “nueva crisis”.
El grave y endémico problema de la vivienda en Cuba.
Salarios estatales paupérrimos, precios a los productores por debajo del
mercado, insumos caros y precarios y falta de pagos a los productores
por parte del Estado.
El desabastecimiento de las tiendas estatales monopólicas para los
productos de primera necesidad con un impuesto de 240 % y 260 % de IVA,
según los analistas.
El transporte público paupérrimo en las ciudades y el interprovincial.
El servicio de ferrocarriles paupérrimo.
La infraestructura de los hospitales y las escuelas paupérrima.
La infraestructura vial y de alcantarillados paupérrima. El 60 % del
agua potable se pierde por el deterioro y no mantenimiento de la
infraestructura según el periódico Granma.
La disfuncionalidad de todos los servicios estatales que ofrecen un
calvario de colas y “tramitologías” para resolver algo.
La recogida de basuras y desechos tan insuficiente que perpetúa los
focos de infección con enfermedades trasmisibles y evitables.
Los cortes de electricidad por “reparaciones”. Algunos han llegado ya a
12 horas en días recientes.
La seguridad social paupérrima con pensiones por debajo de 10 dólares
mensuales.
Este es el punto de partida del “nuevo período especial” según la
percepción ciudadana de los hechos, no del gobierno. Las condiciones no
son “insuficientes” —eufemismo para atenuar la realidad que utiliza el
discurso oficial—, las condiciones de partida para la nueva contracción
económica son paupérrimas. No utilizar las palabras reales para
describir la situación, es una de las maneras en que el gobierno esconde
su irresponsabilidad, aunque no la única. La manera en que el Gobierno
evidencia su incompetencia, por otra parte, es precisamente dirigir el
país de espaldas a la realidad nacional e internacional y manejarse en
una jerga de “principios” —que utiliza a discreción— para no dar
respuesta a los intereses ciudadanos y aumentar la represión. Por eso
insiste en que no hay “nuevo período especial” aunque no haya logrado
salir de la crisis desde hace 26 años y la precariedad cotidiana aumenta
para la inmensa mayoría de la población: 70 % de la población —ocupada
por el Estado— y el resto de la población que no está en capacidad para
trabajar y no recibe remesas familiares.
Ya se han publicado varios artículos de economistas que analizan las
implicaciones de la nueva crisis y las alternativas imperiosas. Todos
coinciden en que la mejor forma de responder a la nueva contracción
económica es profundizar las reformas, diversificando las fuentes de
financiamiento internas y externas y liberalizando las trabas de la
economía no estatal en un ambiente de seguridad jurídica y apertura del
comercio exterior e interior. La peor, continuar con el inmovilismo
actual del gobierno que es autodestructivo.
Existe consenso en plantear que el gobierno sabía de la crisis que se
avecinaba y no tomó las medidas para diluirla[2]. Por otra parte el
economista Pedro Monreal saca cuentas y con las políticas actuales —y el
anuncio de la contracción económica—, los planes de 2030 son
incumplibles[3].
Para la población cubana ocupada o no, 2016-2018 se anuncian peores
Los pronósticos del economista Pavel Vidal para los dos próximos años
son elocuentes en señalar el deterioro del ya paupérrimo bienestar de la
población. Tomando como parámetro la reducción de sólo el 20 % de
suministros venezolanos —si es mayor la reducción la precariedad sería
aún mayor—, el economista señala el impacto en la población: cito.
“También se prevé un incremento del déficit fiscal como proporción del
PIB, que pudiera superar el 9 por ciento en el año 2017. Este
desequilibrio estaría lejos del déficit del 22,2 por ciento registrado
en el año 1991. Por tanto, es probable un incremento de la inflación
cercano al 10 por ciento en 2017. No obstante, ello implicará una
disminución del poder adquisitivo de los salarios promedios, en similar
o mayor proporción”.
“Las familias también se verán afectadas por una disminución del consumo
de 2,8 por ciento este año y de 7,5 por ciento el año próximo, así como
por un ligero aumento de la tasa de desempleo. En comparación con el año
1991, las familias hoy en día tienen fuentes de ingresos más
diversificadas que le permitirán resistir mejor la crisis que a inicios
de los años noventa; cuentan con remesas, con los ingresos derivados de
las actividades vinculadas al turismo y con los ingresos provenientes
del sector privado y cooperativo”.
“Sin embargo, hay una gran cantidad de familias (la mayoría), que aún
mantiene una alta dependencia de los salarios estatales del consumo
racionado de alimentos y de los diferentes subsidios. Y lo más
preocupante es que hoy en día el valor real de estos ingresos se
encuentra sumamente deprimido, representan una tercera parte del valor
real que ostentaban en el año 1989. En consecuencia, existe una alta
proporción de la población en situación de extrema vulnerabilidad ante
la llegada de una nueva crisis económica. El reto, por tanto, para la
política social, y en el orden político, será enorme para el Gobierno
cubano”.
El Gobierno cubano no ha fijado el tiempo de esta brutal contracción, y
digo brutal precisamente por el punto de partida del actual nivel de
vida de la población y de la paupérrima capacidad productiva del país en
la industria y la agricultura. En las primeras noticias sobre “el nuevo”
período especial, funcionarios cubanos del Ministerio de la Economía
—que no quisieron dar su nombre por miedo a las represalias— dijeron a
Cubanet que se hablaba de un período de dos años. El costo de la crisis
lo pagarán una vez más los ciudadanos. El Gobierno de Raúl Castro
mantendrá su habitual confort y ni se atreve a hablar claro.
Mal gobierno: nuevo período especial.
[1] “La subdirectora de ‘Granma’ alerta de que en Cuba se dan las
condiciones para un estallido social en las calles” en DDC 01/07/2016.
[2] Domingo Amuchástegui, “Acontecimientos que demandan una ampliación y
flexibilización de los esquemas de reforma en Cuba” en Cubaposible.com,
19/07/2016. Pavel Vidal, “El shock venezolano y Cuba: crónica de una
crisis anunciada” en Cubaposible.com, 21/07/2016.
[3] Pedro Monreal, “Plan de desarrollo hasta 2030: ¿cuadran los plazos y
las cuentas?” en Cubaposible.com, 20/07/2016.

Source: Mal gobierno: nuevo período especial – Artículos – Opinión –
Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/mal-gobierno-nuevo-periodo-especial-326185


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