Informacion economica sobre Cuba

Los viejos y el mal
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 16 de Septiembre de 2016 – 08:57
CEST.

Detrás de Uruguay, Cuba es el país latinoamericano más envejecido.
Conquistó la medalla de plata cuando el 18,3% de sus habitantes
rebasaron los 60 años. La edad promedio de la población económicamente
activa supera los 40 años y la Oficina Nacional de Estadísticas e
Información (ONEI) alerta de un decrecimiento de 133.000 de estos
individuos para el periodo 2021 y 2030.

El fenómeno del envejecimiento poblacional, según los textos
consultados, es consecuencia de una baja natalidad producida por la
contención de la fecundidad, más las mejoras en asistencias sanitarias y
servicios sociales que facilitan la supervivencia de los ancianos.
Condiciones propias de los países desarrollados.

Paradójicamente, en Cuba, una nación tercermundista de campeonato, este
fenómeno se agudiza gracias a su sistema de salud, que no es de
excelencia, pero tampoco es de los malos, favoreciendo que la esperanza
de vida se extienda a los 78 años.

Como factores negativos sobresalen la baja fecundidad y la inmigración.
Ambas son secuelas del desastre económico que, como es rutina, el
oficialismo traviste con justificaciones, coartadas y apologías.

Si bien los analistas le restan importancia al fenómeno migratorio,
quizás es el punto neurálgico. Estadísticas indican conservadoramente
que un 27% de los nacidos en Cuba residen en el extranjero. Las mayores
concentraciones se localizan en Estados Unidos, España, Canadá, Italia y
otros confines como Asia y Oceanía.

Acorde a informaciones de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, en
un periodo de cinco años se han otorgado a los cubanos más de 120.000
visas temporales por conceptos de turismo, intercambios culturales,
científicos, estudiantiles, deportivos y otros. Otras 100.000 por
salidas definitivas para reunificaciones familiares y premiados en
loterías internacionales, sin incluir las visas entregadas por la
Sección de Refugiados. Sin embargo, el éxodo ilegal y desordenado excede
y hasta triplica esos guarismos.

Según sondeos informales, más del 50% de los jóvenes cubanos
económicamente activos planea emigrar y no descarta aventurarse cruzando
el Estrecho de la Florida en frágiles embarcaciones, remontar las
peligrosas selvas centroamericanas, incluso abordar La Bestia (el tren
asesino) y, colgado de sus vagones, trasladarse hasta la frontera
mexicano-estadounidense para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

La viejofobia

Lo alarmante es que el envejecimiento poblacional le apretuja las
tuercas a la menguante economía cubana, al demandar la elevación de los
porcentajes del PIB destinados a los servicios básicos y la protección
social.

Desde ya se necesitarán más geriatras que pediatras y los tratamientos
médicos reclamados por la población más anciana serán más costosos,
puesto que las enfermedades crónicas exigen semióticas y métodos más
complejos. Entre las causas de las mortalidades destacan tumores
malignos, cardiopatías, infartos cerebro-vasculares y accidentes del
tránsito.

La pérdida de las capacidades intelectuales y físicas de los ancianos
pide más dedicación y economía familiar, mejor alimentación, suministro
de medicamentos, miríadas de bastones, muletas y sillas de ruedas, más
atención del sistema nacional de salud, eliminación de barreras
arquitectónicas, infraestructuras y logísticas para hogares de ancianos,
mejorías en las transportaciones hacia los centros asistenciales, entre
otras obligaciones.

El pasado 2 de septiembre se anunció por los canales oficiales la
aplicación de los impuestos sobre los ingresos personales de los
trabajadores del sector empresarial, para suplir el pago de la
contribución a la Seguridad Social, con la finalidad de aliviar las
arcas del presupuesto del Estado, precisado a cubrir el financiamiento
de los gastos públicos.

En el thriller, Guillermo Sarmiento directivo del Ministerio de Trabajo
y Seguridad Social (MTSS), argumentó: “El proceso de envejecimiento
poblacional, que trae consigo una disminución de trabajadores activos
con respecto a los jubilados, provocó adoptar modificaciones para la Ley
de Seguridad Social”.

A partir de octubre, la recaudación del 5% de impuesto afectará a los
trabajadores estatales con ingresos mensuales superiores a los 500 pesos
cubanos (20 USD). También se aplicarán gravámenes sobre sus ingresos
anuales a todo los que reciben estimulaciones superiores a los 2.500
pesos mensuales (100 USD). Un detalle del suspense es que los militares
?los más remunerados y premiados del país? fueron excluidos de los tributos.

Asimismo, resulta insólito que el Gobierno, que controla el 97% del PBI,
embuta en la exprimidora a los trabajadores estatales, quienes se quejan
de bajos salarios y altos costos de la vida. Las reducciones de precios
aplicadas desde hace cinco meses a un conjunto de productos alimenticios
e industriales, con la finalidad de elevar el valor adquisitivo de las
dos monedas circulantes, fue un guiño para la magnitud de la adversidad.

Según padrones del año 1958, el salario promedio diario de los obreros y
empleados cubanos del sector industrial era de 6 USD, solo superados por
los trabajadores de Estados Unidos (16,8 USD), Canadá (11,7 USD), Suecia
(8,1 USD), Suiza (8 USD), Nueva Zelanda (6,7 USD) y Dinamarca (6,42
USD). Hoy, el promedio diario referido al valor de la época es de 0,124
USD (48 veces menor).

La edad de jubilación obligatoria es de 65 años para los hombres y 60
para las mujeres. Aunque muchos muestran cansancio, continúan trabajando
hasta que sus facultades se lo permitan. Benito, un anciano de 79 años,
quien se desempeña como barrendero de calles, declara: “Tengo que seguir
trabajando hasta que aprueben la eutanasia. Si dejo de trabajar, de
todas maneras me ñampiaré de hambre”.

En viejilandia

El municipio Plaza de la Revolución es la capital del vejestorio cubano
(localidad con más viejos del país). Tactos rectales, próstatas
inflamadas, diabetes avanzadas, isquemias cerebrales, incontinencia
urinaria, Alzheimer, marcapasos, intervenciones quirúrgicas, altos
precios del alquiler del transporte para el traslado a los hospitales,
largas esperas para turnos con especialistas, tropezones y caídas en
hoyos, funerarias, cajas de muertos, cremaciones, ánforas, cementerios,
son los temas más debatidos en sus tertulias.

Tres clases sociales demarcan al envejecimiento: Los que reciben remesas
del exterior y tienen un status social superior. Los que tienen que
valerse por ellos mismos y están obligados a trabajar en labores menores
o desempeñarse como vendedores de periódicos, jabas, alimentos, objetos
de uso o recuperar embases reciclables. Y los abandonados por sus
familiares, que por padecer enfermedades mentales en su mayoría ejercen
la mendicidad para subsistir.

Los ancianos son las víctimas más vulnerables del envilecimiento de una
sociedad que ha vivido forzosamente en la indigencia económica durante
más de 57 años.

A los viejos les roban y estafan despiadadamente. En las panaderías los
timan con el despacho de panes y dulces más pequeños y menos frescos. En
las cadenas de tiendas en divisas y agromercados les alteran las cuentas
o les roban en las básculas. Familiares y allegados los despojan de sus
propiedades con trampas legales. En el transporte público nadie se
apiada de sus flaquezas. En los comedores sociales les sirven sancochos.
Los maltratan, les gritan y hay quienes sienten animadversión hacia
ellos, culpándolos de haber ayudado al castrismo a consolidarse en el
poder.

Sin embargo, irrumpir en una de sus tertulias para solicitar a los
presentes cantarle un Happy Birthday a Fidel Castro es arriesgarse a que
lo manden a tomar por culo.

Source: Los viejos y el mal | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1473789814_25289.html


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