Informacion economica sobre Cuba

Alerta: Virus de cuello blanco detectado
El peligro de Internet en Cuba no son los hackers, sino los burócratas
Viernes, octubre 21, 2016 | Eliecer Ávila

LA HABANA, Cuba.- Por estos días varios medios reflejan la noticia de la
“desarticulación”, por parte del Ministerio del Interior, de varias
redes de delincuentes que robaban saldo de las cuentas de Nauta de los
usuarios de ETECSA. A vuelo de pájaro se puede pensar que se trata de un
hecho normal y positivo —no niego que lo sea—, pero vale la pena hacerle
algunas incisiones a este “operativo” para analizar un poco más algunas
de sus causas y posibles efectos.

Lo novedoso en verdad no es que un grupo de muchachos se robe algo, pues
a lo largo de toda la historia de la humanidad el robo ha estado y
estará presente, adaptándose con cada época y poniendo en práctica
siempre métodos nuevos de operar. Lo verdaderamente preocupante es la
facilidad con que se les puede robar o estafar a los usuarios cubanos.
Debilidad que viene dada por la falta de cultura informática, sobre todo
a la hora de lidiar con Internet.

Las absurdas condiciones en que los internautas cubanos se ven obligados
a navegar les impiden desarrollar adecuadamente la pericia básica que ya
tiene incorporada un niño de cinco años en un país bien conectado.
Llegamos con más de 20 años de atraso a la era digital y ni siquiera
estamos entrando por la puerta principal sino que a duras penas se abren
rendijas por las que muy pocos cubanos pueden asomarse al mundo digital
durante unos pocos minutos al día.

Contrario a otros tipos de conocimientos, que pueden adquirirse mediante
lecturas o charlas impartidas por expertos, el manejo adecuado y seguro
de Internet solo puede ser resultado de aquello que los informáticos
suelen llamar “horas-nalga”, o sea, tiempo suficiente explorando el
ciberespacio y familiarizándose una a una con cada herramienta
disponible para acceder a información o a los millones de servicios de
todo tipo que se ofrecen en la red.

La vista, los dedos y el cerebro se sincronizan de tal forma que puedes
navegar a alta velocidad consiguiendo respuestas a tus necesidades o
simplemente disfrutando del paseo por ese infinito laberinto de saberes
y misterios que esperan detrás de cada clic para develarse a los
internautas más osados. Esos que saben muy bien cuando una web no es
segura para introducir una tarjeta de crédito, o cuando algún listillo
te quiere pescar de bobo con un correo que anuncia el “gran premio” que
del aire te has ganado.

Y es que Internet es un paquete completo, que no puede tomarse en partes
o seleccionar de él lo que quieres que la gente vea, y filtrar todas las
“amenazas” que pueda contener. Los usuarios necesitan crear por su
propia experiencia los “anticuerpos” necesarios para reconocer y
reaccionar ante el peligro. Ningún estado, censor o policía puede
sustituirnos en esa responsabilidad. En todo caso lo que no se puede
perder de vista es que la sociedades que llevan más de una década
interconectadas han experimentado avances sin precedentes en todos los
sectores de la economía, la ciencia, la educación, la participación
ciudadana, la conciencia colectiva y el diálogo sobre problemas comunes.

Nada de esto puede ser comparado ni con la peor estadística de hackeos o
cualquier tipo de delitos asociados a Internet. A nadie se le ocurriría
prescindir de la mayor conectividad posible y de la más alta calidad por
miedo a los “malos” que utilizarán las redes para sus fechorías.

La era digital requiere a la vez de cuerpos de seguridad especializados
en éstas áreas o más bien, que todos los órganos de control posean una
adecuada preparación para enfrentar los crímenes que se cometan usando
las redes como plataforma. Este es el costo a pagar en cada país por dar
el salto del siglo XX al XXI.

Lo que no sería sano es seguir satanizando, obstaculizando y
distorsionando el sentido y el uso de Internet apoyándose en el pretexto
de la “seguridad nacional”, en primer lugar, y ahora, con los hechos
recientes, la “seguridad de los usuarios”. Se trata de dos discusiones
distintas que requieren respuestas distintas. Una es sobre la
conectividad y sus efectos generales, imprescindibles e impostergables,
y la otra sobre la seguridad en un entorno globalizado, de lo cual hay
mucho que hablar, pero hasta para hablar y discutir sobre ese y otros
temas necesitamos antes estar plenamente conectados.

Digo esto porque sospecho que Iroel Sánchez y su equipo de hombres
grises deben estar ya haciendo un programa para desinformar aún más a
los ciudadanos y a las autoridades y propiciar una nueva cacería de
brujas contra los “nanostation”, las redes cableadas de los barrios y
todo lo que con tanto esfuerzo e ingenio han construido los cubanos para
conectarse aunque sea localmente.

Ninguna de estas preocupaciones tendría sentido si en Cuba pudieran
operar libremente las compañías que hoy le brindan este servicio a todo
el continente, en modalidades mucho más económicas y con calidades y
garantías infinitamente superiores. La mayor vulnerabilidad a la que
estamos sometidos es precisamente la forma obsoleta en la que opera el
monopolio estatal de las telecomunicaciones y la mayor estafa la
constituyen sus estratosféricos precios. Estos procederes constituyen
crímenes contra toda la nación y debe ser el pueblo entero el que
reclame justicia.

Los verdaderos capos que se benefician de la desesperación de los
cubanos que ellos mismos causan, no están en los parques Wi-fi vendiendo
tarjetas o conectando por la izquierda, sino en confortables oficinas,
tomando decisiones por nosotros.

Source: Alerta: Virus de cuello blanco detectado | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/alerta-virus-de-cuello-blanco-detectado/


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